La natalidad en España vuelve a mostrar signos de debilidad a lo largo de 2025, confirmando que el ligero aumento registrado en 2024 no ha sido suficiente para revertir una tendencia descendente que se prolonga desde hace más de una década. Según los últimos datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística (INE), los nacimientos registrados durante los primeros meses del año reflejan un nuevo descenso generalizado que afecta tanto al conjunto del país como a la mayoría de los territorios.
En este contexto, Melilla figura entre los ámbitos con menor número de nacimientos registrados en el primer semestre de 2025. La ciudad autónoma contabilizó 343 alumbramientos entre enero y junio, una cifra que, aunque ligeramente superior a la de Ceuta —que registró 313—, la sitúa en los niveles más bajos del panorama nacional. Estas cifras reflejan la dimensión demográfica reducida de ambas ciudades y su vulnerabilidad ante los cambios estructurales que afectan a la natalidad en España.
No obstante, al analizar los datos por comunidades autónomas, y dado que Ceuta y Melilla no tienen esta consideración administrativa, La Rioja aparece como el territorio con menor volumen de nacimientos en lo que va de año. De acuerdo con el informe semestral del INE, esta comunidad registró únicamente 1.023 nacimientos entre enero y junio de 2025, convirtiéndose así en la comunidad autónoma con la cifra más baja de alumbramientos en términos absolutos.
Tras La Rioja, otras comunidades del norte peninsular presentan también registros especialmente reducidos. Cantabria contabilizó 1.480 nacimientos en el mismo periodo, mientras que Navarra y Asturias alcanzaron los 2.201 y 2.245 respectivamente. Estas regiones comparten una serie de características demográficas comunes, como un acusado envejecimiento de la población, la salida de jóvenes hacia otros territorios y una disminución sostenida del número de personas en edad fértil, factores que influyen de forma directa en el descenso de los nacimientos.
En el conjunto del país, el balance general confirma que España continúa lejos de los niveles de natalidad de hace diez años. Durante el primer semestre de 2025 se registraron 155.635 nacimientos, apenas mil más que en el mismo periodo de 2024. Sin embargo, la comparación con 2015 resulta especialmente significativa, ya que entonces se contabilizaron cerca de 50.000 nacimientos más que en la actualidad, lo que pone de manifiesto la profundidad del cambio demográfico experimentado en la última década.
El INE destaca además la consolidación de un fenómeno clave: el retraso de la maternidad. En junio de 2025 nacieron más bebés de madres mayores de 40 años que de mujeres menores de 25, un dato que ilustra el profundo cambio en los patrones reproductivos. La franja de edad comprendida entre los 30 y los 39 años concentra la mayor parte de los nacimientos, con más de 16.000 alumbramientos solo en ese mes, confirmándose como el núcleo central de la natalidad en España.
El análisis territorial revela, asimismo, un mapa profundamente desigual. Mientras comunidades como La Rioja, Cantabria o Asturias registran cifras muy contenidas, otras concentran una parte sustancial de los nacimientos del país. Andalucía encabezó el ranking durante la primera mitad de 2025 con 29.160 alumbramientos, seguida de Cataluña, que registró 26.433, y de la Comunidad de Madrid, con 25.758 nacimientos.
En este escenario, los datos de Melilla ponen de relieve las dificultades demográficas que afronta la ciudad autónoma en un contexto nacional marcado por el envejecimiento poblacional y la caída sostenida de la natalidad. La evolución de estas cifras confirma que España continúa enfrentándose a un desafío estructural de gran alcance, cuyas consecuencias tendrán un impacto directo en el futuro social, económico y demográfico del país.








