En Melilla, hablar de testamentos sigue siendo un tema que muchos prefieren aplazar. Sin embargo, los datos reflejan que cada vez más personas en España deciden planificar sus últimas voluntades. Según el último registro de declarantes del testamento vital del Ministerio de Sanidad, publicado en enero de este año, 561.517 personas han tramitado este documento en todo el país. De ellas, 255 están censadas en Ceuta y Melilla, lo que equivale a casi tres de cada mil habitantes en las dos ciudades autónomas.
La mayoría de los declarantes tiene más de 65 años. En concreto, 130 personas superan esa edad, 80 se encuentran entre los 51 y 65 años, y 45 son menores de 50. Los datos muestran que el interés por planificar el final de la vida llega, en la mayoría de los casos, cuando la persona ya es mayor.
El testamento vital —también conocido como documento de instrucciones previas— sirve para manifestar la voluntad de una persona sobre los cuidados y tratamientos de salud cuando no pueda expresarse por sí misma. También permite decidir el destino del cuerpo o de los órganos tras el fallecimiento.
La solicitud para anotar oficialmente un testamento vital debe realizarse en el Registro de Instrucciones Previas de la comunidad autónoma correspondiente, organismo que depende de la Consejería de Sanidad. Una vez completado el trámite, el documento se traslada al Registro Nacional de Instrucciones Previas (RNIP), lo que permite que sus disposiciones puedan ser consultadas desde cualquier punto del país y garantiza su validez en todo el territorio nacional.
¿Qué incluye esa declaración de voluntades? En primer lugar, los objetivos vitales y valores personales que sirvan de orientación a los médicos en el momento de tomar decisiones clínicas. También debe reflejar si la persona desea o no designar un representante que actúe como interlocutor ante el equipo sanitario en los momentos en que el paciente no pueda expresarse.
En paralelo, los expertos en derecho sucesorio recuerdan que es igual de importante tener preparado el testamento patrimonial. El abogado y socio de Marín & Mateo Abogados, Abel Marín, subraya la necesidad de no dejarlo para el final. “Es urgente tener el testamento a los 60 años”.
Además, insiste en que no debería hacerse solo uno, sino tantos como la vida vaya cambiando. “Por ejemplo, cuando se empieza a tener patrimonio, hipotecas o pareja e hijos. Normalmente, no solemos tener la misma situación a los 30 que a los 40, 50 o 60”, explica.
El testamento, añade, sirve para determinar quién recibirá el patrimonio, a quién se desea otorgar la defensa de la memoria y el honor y, en caso de tener hijos menores, quién ejercerá su tutela. “Si eres responsable y te preocupan tus seres queridos, deberías hacer testamento desde joven. Sobre todo, en el caso de compartir propiedades o tener hijos”, afirma.
Por su parte, el Centro de Información Estadística del Notariado señala que el número de autorizaciones de voluntades anticipadas aumentó un 51% durante el primer semestre del año pasado. Una cifra que refleja un cambio de mentalidad, aunque en Melilla el número de declaraciones siga siendo reducido.
Los notarios y abogados locales recuerdan que este trámite, aunque sencillo, debe realizarse correctamente. Recomiendan hacerlo ante notario y con el apoyo de un abogado especializado para evitar errores o nulidades.
Tanto el testamento patrimonial como el vital son herramientas que garantizan que se cumpla la voluntad personal y se eviten disputas familiares. En una ciudad como Melilla, donde muchas familias comparten propiedades o negocios, planificar con antelación puede evitar conflictos futuros. “Planificar no es pensar en la muerte, sino en la tranquilidad de los tuyos”, concluye Abel Marín.








