A través de las redes sociales se describían algunas críticas hacia las condiciones en las que se encuentra el Parque Forestal, una de las zonas verdes abiertas de la ciudad, que incluye distintos espacios recreativos para niños, áreas deportivas, explanadas, caminos empedrados y rodeados de vegetación. Una zona privilegiada de Melilla de la cual disfrutan no solo los vecinos de los alrededores del parque, sino también muchas personas que acuden en familia, con grupos de amigos, con sus perros o en solitario a pasear.
Una de esas personas es Dunia, que camina junto a su hijo pequeño. Ella está encantada con este parque: “Queremos que se mantenga”, sostiene, mientras señala algunos de los problemas que encuentra en las instalaciones y en el mantenimiento del área. Comenta que, a pesar de ser un parque “limpio y bien cuidado”, considera que los servicios de aseo carecen de la iluminación necesaria, el césped está descuidado y existen ciertos peligros en las zonas infantiles, como la ubicación de la tirolina —situada en medio del parque— o algunos huecos en el parque pirata que pueden provocar caídas a los más pequeños. Añade que no sabe exactamente la edad recomendada para el uso de estos juegos. Esta melillense valora muy positivamente la colocación de toldos, que han supuesto un gran alivio durante el verano para poder traer a su hijo al parque, y destaca también la presencia del guarda de seguridad.
Óscar pasea con su hijo pequeño y su perro cuando comparte sus impresiones: “Me parece un parque estupendo”, afirma, aunque considera que habría que mejorar el mantenimiento y la iluminación nocturna. Una visión parecida tiene Ahmed, que sostiene a sus dos hijos de la mano. Para él, el Parque Forestal es “uno de los mejores parques que tenemos en Melilla”, un espacio perfecto para las familias, para que los niños de todas las edades puedan jugar y para hacer deporte. Sin embargo, opina que “está un poco descuidado y sucio”.
En un banco, dos mujeres mayores charlan a la sombra. Sakina y Fatus coinciden en que para ellas “es el mejor de Melilla”, aunque reconocen que hace falta arreglarlo y reforzar la limpieza. Entienden que la falta de lluvias afecta directamente al estado del césped, pues muchas zonas presentan sequedad, al igual que numerosos árboles con ramas caídas o sin el verde característico, mostrando tonos ocres y amarillos que reflejan la falta de agua y poda. Los días de viento, además, las hojas y ramas se desprenden con mayor facilidad, quedando esparcidas por el suelo.
Sakina y Fatus también señalan la responsabilidad de los propios usuarios del parque en cuanto a la limpieza de los baños. “Huelen mal”, lamentan, explicando que, en ocasiones, la falta de acompañamiento a los niños provoca situaciones como el agua derramada en el suelo o la omisión de tirar de la cisterna. Kauzar y Dina, dos mujeres que acompañan a sus hijos al área infantil, coinciden en que “los baños están inhabilitados y asquerosos”. De hecho, en el aseo más cercano al parque cuelga un cartel donde se puede leer “Baños fuera de servicio. Disculpen las molestias”. Para ellas, el Parque Forestal “está en condiciones lamentables”, alegando que las obras de acceso llevan tiempo activas y que existen riesgos como los hierros rotos y oxidados del puente que conduce al parque pirata, sin ningún tipo de señalización, mientras que en el otro extremo se colocaron vallas amarillas para evitar el paso, dando la impresión de que esa zona podría hundirse. Estas vallas también pueden observarse en otros puntos, como la entrada a los baños, señalizando una alcantarilla rota.

Dunia y Kauzar coinciden en que lo único que parece mantenerse en buen estado son las zonas infantiles: “Parece que las cuidan para llamar la atención”. Además, consideran necesario aumentar la vigilancia debido al tamaño del recinto, crear zonas específicas para perros y aprovechar la amplitud del parque para realizar actividades infantiles. Además, ambas ven la necesidad en incorporar algún pequeño negocio en el interior para facilitar comprar algunos productos como agua sin tener que trasladarse a los quioscos que se encuentran fuera del recinto. Les preocupa también la situación del río, que en algunos tramos está seco y en otros presenta agua estancada.
Algo que comparte Juanjo que pasea junto a su hijo pequeño. Este melillense reconoce que no suele venir mucho, pero destaca que “el río está seco, aunque por lo demás está bien para los niños”. Esta zona de Melilla cuenta con tres áreas infantiles distribuidas en distintos puntos, con columpios adaptados a diferentes edades. Clara, otra vecina, aprovecha este espacio abierto para traer a su perro y soltarlo para que corra y juegue. Sin embargo, el vigilante suele recordarle que debe mantenerlo con correa, por lo que para ella sería importante habilitar dentro del parque un área canina específica. También señala que “al venir con el perro se nota la suciedad”, algo que le gustaría que mejorase.
Dar un paseo por el Parque Forestal permite comprobar el mal estado en que se encuentran algunas zonas y la necesidad de intervenir para mejorar su acondicionamiento, preservando la vegetación y la limpieza, así como reparando los desperfectos que suponen un riesgo real. También pone de relieve la importancia de promover la responsabilidad ciudadana en acciones concretas, como evitar tirar basura o hacer un uso adecuado de los servicios. A pesar de las quejas, el parque sigue siendo un lugar de encuentro para familias, parejas, grupos de jóvenes, deportistas o personas que simplemente disfrutan de un paseo. Aunque las propuestas de mejora son muchas, persiste un aprecio especial hacia este espacio tan singular de la ciudad.








