El entrenador del Melilla Ciudad del Deporte tuvo clara la explicación de la derrota sufrida en Santiago de Compostela. “La segunda parte fue un desastre. Subió el nivel defensivo el Obradoiro y no fuimos capaces de buscar soluciones, abrir ángulos y jugar a lo que queríamos jugar”, se lamentó. “Creo que hicimos una buena primera mitad, sólida, en la que estuvimos bastante coherentes a nivel ofensivo, aunque no tuviéramos mucho acierto”, reconoció Mikel Garitaonandia.
“Controlamos mejor situaciones que nos estaban afectando otros días, como malos tiros, aunque alguno aún tenemos que corregir”, explicó el preparador del cuadro melillense. Pero luego todo cambió. “No encontramos situaciones ventajosas casi en ningún sitio”, admitió. “Hubo mérito del Obradoiro, pero no reaccionamos bien y eso no puede ocurrir. Teníamos que responder a su subida de nivel físico y no estuvimos a la altura. Por ahí se rompió el partido”, agregó. “Intentamos luego recuperarnos un poco y meter más ritmo a nivel ofensivo, pero, en general, no lo hemos tenido”, reflexionó. “Nos falta ser capaces de jugar mejor y tenemos que adaptarnos cuanto antes”, apuntó el entrenador vasco.
Garitaonandia vio “situaciones parecidas al partido ante Estudiantes”. “Tuvimos un mal momento entre el final del segundo cuarto y el inicio del tercero y, ante equipos de tanto nivel, así no vamos a tener opciones. Tenemos que ser sólidos 40 minutos”, expuso. “En el último cuarto lo intentamos, aunque más a base de corazón o de tirar de coraje que de baloncesto”, reconoció el técnico del conjunto de la Ciudad Autónoma.
“Debemos mejorar en el cinco contra cinco a este nivel físico, siempre entendiendo que por plantilla y como equipo el Obradoiro nos podía ganar, incluso ganarnos bien. Pero tenemos que mirarnos más a nosotros mismos”, finalizó.
Vestuario Obradoiro
El entrenador del Monbus Obradoiro se mostró “muy contento por la victoria” ante el Melilla Ciudad del Deporte, porque, sobre todo, cumplieron “buena parte de los aspectos que se prepararon”. “Ahora sólo pienso en que los médicos y los fisios hagan milagros para estar el lunes para entrenar”, bromeó. “Habíamos hablado de irnos a recibir unos 16 puntos por cuarto y lo pudimos cumplir bastante bien. Luego, al final, por el estado físico del equipo y la necesidad de rotar, no pudimos mantener la ventaja. Aunque tuvimos varios tiros liberados y, de haberlos metido, el marcador hubiera sido mayor”, argumentó. El técnico burgalés, que agradeció el apoyo “de toda la afición que acudió” al Multiusos Fontes do Sar, valoró qué supone el triunfo. “No es un alivio, es una alegría porque ganar significa hacer muchas cosas bien”, explicó.
“Es positivo para el grupo, para el feeling entre nosotros y porque teníamos muchas ganas de disfrutar con nuestros aficionados en la pista”, añadió. Epi vio que ante el Melilla sí pudieron “tomar buenas decisiones, compartir el balón y jugar fluidos”, y se quedó con “el mucho esfuerzo defensivo del equipo”. “El rival nos obligó a defender muchas situaciones de uno contra uno o en campo abierto y los jugadores hicieron un gran trabajo”, indicó. El preparador del cuadro compostelano entiende el juego como “vasos comunicantes”. “Si estás bien atrás, defiendes y reboteas, ganas en confianza para elegir delante mejores tiros y estar más acertado. En muchas fases del encuentro estuvimos bien en defensa y eso también nos permitió correr, aunque aparte sacamos más tiros liberados que en anteriores encuentros”, finalizó.








