Melilla celebrará a partir del 30 de agosto la Novena en honor a la Virgen de la Victoria, patrona de la ciudad autónoma. Serán nueve días de cultos que tendrán lugar en la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús y que servirán de preparación para la festividad del 8 de septiembre.
La Novena, organizada por la Real y Franciscana Congregación de Nuestra Señora de la Victoria, mantiene el esquema habitual de los últimos años. Cada jornada se dedica a un colectivo concreto, con una programación que busca acercar la devoción mariana a diferentes sectores de la población.
El programa se inicia el 30 de agosto con la bendición a las embarazadas. El 31 de agosto se dedicará a la Misericordia y el 1 de septiembre estará reservado a la Juventud Cofrade.
El 2 de septiembre tendrá lugar la presentación de los niños a la Virgen. El 4 de septiembre será el turno de los matrimonios que quieran hacer una renovación de votos ante la patrona.
El 5 de septiembre se dedicará a la unción de enfermos y a las personas mayores de 60 años que deseen recibir este sacramento. El 3 y el 6 de septiembre son días normales de Novena, sin que vaya dirigida expresamente a algo.
Finalmente, el 7 de septiembre se celebrará el día de la Congregación. En esa jornada se entregarán nombramientos y se reconocerá la labor de los miembros de la hermandad.
Los cultos siguen un orden establecido. A las 19:30 horas se expone el Santísimo, a las 20:00 horas se reza el Rosario y la Eucaristía comienza a las 20:30 horas. Solo la misa rociera presenta un horario distinto, que será confirmado en los próximos días.
Los actos estarán dirigidos por el vicario episcopal Eduardo Resa y la Congregación invita a los melillenses a sumarse a cualquiera de las jornadas.
La Virgen de la Victoria ocupa un lugar central en la vida religiosa y cultural de Melilla. La Novena es el preludio de las fiestas patronales, que culminan el 8 de septiembre con la misa solemne y la procesión por las calles de Melilla.
Olaya Jiménez, miembro de la Junta de Gobierno de la Congregación, recuerda que “la Virgen de la Victoria es la patrona de todos los melillenses” y que la Novena busca transmitir ese vínculo entre la ciudad y su imagen.
La Congregación destaca también el carácter inclusivo de la devoción a la Virgen de la Victoria. Aunque se trata de una figura católica, la patrona ha sido reconocida en distintas ocasiones como un símbolo de unidad.
Este año el lema de la Novena es: Virgen de la Victoria, Madre Nuestra, “Mantén el ritmo de nuestra espera”
Historia de la Virgen de la Victoria en Melilla
La llegada de la Virgen de la Victoria a Melilla se remonta al siglo XVI. Según las crónicas, la imagen partió de Sanlúcar de Barrameda con destino a América, pero un temporal impidió que el barco completara la travesía. La talla quedó en Melilla alrededor de 1571, aunque algunos historiadores sitúan su llegada en 1497.
En sus primeros años, la imagen fue venerada en la iglesia de Nuestra Señora de la Victoria, en la actual Plaza de Armas. Posteriormente se trasladó a la iglesia de la Purísima Concepción, donde permaneció durante siglos. Tras el terremoto de 2015, la imagen fue llevada a la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, donde se encuentra en la actualidad.
La Virgen de la Victoria fue considerada patrona de Melilla en 1631, aunque el patronazgo no se hizo oficial hasta 1756, cuando el rey Fernando VI lo ratificó. En 1948 fue coronada canónicamente con bula del papa Pío XII. En 1998 la Ciudad Autónoma le otorgó el título de Alcaldesa Honoraria Perpetua.
La devoción ha sobrevivido a momentos de dificultad. En el siglo XVIII, un intento de secuestro de la talla por parte de rifeños acabó con la mutilación de tres de sus dedos, que fueron cortados para robarle los anillos. A pesar de estos episodios, la imagen mantuvo su lugar en la vida cotidiana de la ciudad.
La Congregación
La Real y Franciscana Congregación de Nuestra Señora de la Victoria es la encargada de custodiar la imagen y organizar los cultos. Sus orígenes se remontan a 1663, aunque los estatutos actuales se aprobaron en 1936.
En 1991 la Casa Real concedió a la Congregación el título de “Real”. Desde entonces, la hermandad ha mantenido una actividad constante, tanto en la organización de la Novena como en el acompañamiento a los fieles en otras celebraciones.
La Novena, explican sus responsables, busca reforzar la relación de la ciudad con la Virgen y mantener viva una tradición que forma parte de la identidad melillense.
La asistencia a los cultos es numerosa cada año. Familias, matrimonios, jóvenes y mayores participan en las distintas jornadas, según la temática de cada día. La presentación de los niños, la renovación de votos matrimoniales o la unción de enfermos son actos que generan una respuesta amplia entre los fieles.
La Congregación destaca que la Novena no es solo un acto litúrgico, sino también un espacio de encuentro para la comunidad. Las celebraciones permiten compartir experiencias de fe y fortalecer vínculos entre generaciones.
La Novena culminará con la festividad del 8 de septiembre, día de la Virgen de la Victoria. La programación incluye la misa solemne y la procesión, actos centrales de las fiestas patronales.
La procesión reúne a miles de personas en el centro de la ciudad. La imagen recorre las calles principales en un itinerario que combina tradición religiosa y participación ciudadana.
Ese día, la ciudad se detiene para acompañar a la Patrona. La Novena es la preparación para esa jornada, en la que se concentra la expresión pública de la devoción a la Virgen de la Victoria.
Con la celebración de 2025, la Novena suma un año más a una tradición que se repite todos los años en Melilla. Nueve jornadas de oración, dedicadas a distintos colectivos, marcan el camino hacia la festividad del 8 de septiembre.
Una imagen que llegó por azar hace más de cuatro siglos y que hoy sigue ocupando un lugar destacado en la vida religiosa, cultural y social de Melilla.







