Melilla ha logrado gestionar de forma responsable un total de 104 toneladas de aceites industriales usados durante el año. Así lo detalla el balance anual de Sigaus, el Sistema Integrado de Gestión de Aceites Usados en España, encargado de recoger y tratar este tipo de residuos peligrosos en todo el territorio nacional. La actividad se llevó a cabo mediante 159 operaciones de recogida realizadas en 46 establecimientos locales, en su mayoría talleres mecánicos, que representaron el 74% del total de puntos generadores.
El aceite industrial, tras finalizar su vida útil, se convierte en un residuo con elevado potencial contaminante debido a la presencia de metales pesados, hidrocarburos y otras sustancias tóxicas. Una gestión inadecuada podría suponer un riesgo para la salud pública y el medio ambiente. De ahí la importancia de contar con sistemas especializados como el que coordina Sigaus.
Este sistema, mediante su red de empresas gestoras colaboradoras, garantiza la recogida en cualquier punto de la geografía nacional. En el caso de Melilla, todas las toneladas recogidas fueron descontaminadas y sometidas a un tratamiento que permitió su valorización energética, transformando el residuo en un nuevo recurso: fuel BIA, un tipo de fuel óleo empleado en instalaciones industriales como calderas y hornos.
Del total tratado, se obtuvieron 94 toneladas de este combustible alternativo, evitando así la utilización de recursos fósiles. Según los cálculos de Sigaus, para producir esta cantidad por medios tradicionales se habrían requerido unos 10.700 barriles de petróleo.
Además, la transformación del aceite usado en Melilla evitó la emisión de 57 toneladas de dióxido de carbono (CO₂) a la atmósfera. Esta cifra equivale, según estimaciones de impacto ambiental, al CO₂ emitido por cinco vuelos de ida y vuelta entre Madrid y Barcelona con 200 pasajeros a bordo.
“Una de las premisas básicas de nuestro funcionamiento es el servicio universal. Recogemos en cualquier punto de generación del país, gracias a nuestros acuerdos con prácticamente todas las empresas gestoras que operan en el territorio nacional. Aseguramos así la recuperación de 104 toneladas de aceite industrial usado durante el pasado año, a través de 159 operaciones de recogida en Melilla”, destacó Eduardo de Lecea, director general de Sigaus.
Este esfuerzo se enmarca dentro del modelo de economía circular, promovido tanto a nivel estatal como europeo, donde los residuos no se entienden como desechos sino como recursos reutilizables. En el caso del aceite industrial, antes de su valorización energética, debe pasar por un proceso de pretratamiento que elimina agua, sedimentos e impurezas, dejándolo en condiciones óptimas para su posterior aprovechamiento.
El caso de Melilla es especialmente destacable por el crecimiento registrado. En 2023, según datos publicados por El Faro de Melilla, la ciudad había gestionado unas 89 toneladas de aceites industriales usados. El incremento a 104 toneladas supone un avance notable en la capacidad de recogida y tratamiento, reflejando tanto una mejora en la logística de recogida como una mayor concienciación por parte de las empresas generadoras de este tipo de residuos.
Sigaus recuerda que su servicio llega tanto a zonas urbanas como a enclaves rurales o de difícil acceso, gracias a una logística de alta capilaridad, esencial para cubrir territorios alejados de grandes núcleos industriales. Esta cobertura garantiza que ningún litro de aceite peligroso quede sin tratar, sin importar su origen.
Con estos datos, Melilla reafirma su compromiso con el cuidado del entorno, avanzando en la protección del medio ambiente y en la reducción de la huella ecológica a través de un modelo de gestión de residuos eficaz, sostenible y alineado con los objetivos ambientales de España y la Unión Europea.








