La Consejería de Cultura, Patrimonio Cultural y del Mayor continúa dando pasos firmes en el desarrollo del futuro Museo del Patrimonio Inmaterial de Melilla. Según ha confirmado la titular del área, Fadela Mohatar, el proyecto se encuentra actualmente en sus primeras fases, centradas en la recogida de datos y testimonios orales que servirán como base para el contenido del espacio museístico.
“Estamos ya arrancando las primeras fases para el trabajo de las encuestas, para poder recoger todo el patrimonio oral y material de todas las comunidades que conviven en la ciudad”, explicó Mohatar.
El proyecto cuenta con la colaboración de un catedrático de Filología Lingüística de reconocido prestigio nacional, quien trabajará a través de la Universidad Complutense de Madrid. “Ya está adjudicado lo que es la dirección científica con un filólogo catedrático de filología lingüista de mucho prestigio en este país, a través de la Universidad Complutense, que han sido los adjudicatarios de ese proyecto”, señaló la consejera.
Según precisó, el experto será el encargado de coordinar la recogida de datos. “Ellos, que ya hemos tenido un trabajo previo ahora para empezar, van a dirigir un poco esa recogida de datos, que va a consistir en la oralidad, que caracteriza a la comunidad amazigh, a la comunidad judía, a la comunidad hindú, a la comunidad gitana, a la comunidad cristiana, sociológicamente hablando.”
Esta fase de recopilación supondrá la creación de un archivo de alto valor histórico y cultural. “Toda esa recolección de datos va a generar y va a constituir un repositorio impagable de nuestro patrimonio inmaterial, que es el que queremos volcar dentro del edificio cuando se construya el museo en el que está destinado a convertirse”, puntualizó Mohatar.
El museo se concibe como un espacio innovador, centrado en la interacción con el visitante y el uso de tecnologías inmersivas. “Va a ser un museo interactivo que, a través de las tecnologías e inmersivos, pueda acercar a las personas que vengan a ese patrimonio vivo que tiene la ciudad”, añadió.
La iniciativa también tiene una dimensión académica y de proyección exterior. “Este lingüista, este experto, este catedrático, con el que ya daremos pronto una rueda de prensa para poder explicar todo el proyecto, está convencido de que Melilla puede convertirse en un sitio de referencia para las investigaciones que tengan que ver con este patrimonio lingüístico que vamos a recuperar y que vamos a poner en valor. Con lo cual, tenemos un doble o triple objetivo”, explicó la consejera.
En este sentido, el museo aspira a cumplir varios propósitos: “Primero, elevar a la categoría de museo el patrimonio inmaterial de todas las culturas, con lo cual vamos a mejorar el aprecio, el conocimiento por la comunidad joven, por los escolares y por la comunidad adulta de este patrimonio tan rico que nos caracteriza. Lo vamos a poner en valor, lo vamos a poder exportar. Se va a convertir en un atractivo social, cultural y turístico y, al mismo tiempo, queremos ser un polo de referencia para investigadores que quieran ver cómo vamos a trabajar nosotros con nuestro patrimonio, convirtiéndolo en un vértice de progreso social y cultural en nuestra ciudad.”
La preservación del patrimonio inmaterial es clave en una ciudad como Melilla, donde conviven comunidades con identidades y tradiciones muy diversas. Este tipo de iniciativas permiten documentar expresiones lingüísticas, cantos, costumbres y relatos orales que, sin una acción institucional decidida, podrían quedar en el olvido. Al mismo tiempo, generan herramientas para la educación intercultural y el fortalecimiento del respeto mutuo.
El futuro museo no solo servirá como espacio expositivo, sino como una plataforma educativa viva. La Consejería de Cultura prevé el desarrollo de talleres, actividades escolares y recursos didácticos vinculados al material recopilado, con el fin de implicar a las nuevas generaciones en el conocimiento de las raíces culturales de su entorno. Además, el componente digital e inmersivo del proyecto permitirá que su contenido sea accesible también en línea, ampliando su alcance y utilidad.
Turísticamente, este nuevo espacio cultural busca integrarse en la red de atractivos de la ciudad, ofreciendo una experiencia singular que combina innovación tecnológica con riqueza etnográfica. El objetivo es que tanto melillenses como visitantes puedan experimentar de forma cercana y sensorial el valor intangible de las culturas que conviven en Melilla.
Con estas acciones, el Gobierno local apuesta por transformar el patrimonio inmaterial en un motor de identidad, cohesión y desarrollo cultural para la ciudad.








