La Fundación Mensajeros de la Paz ha llevado a cabo tres actividades durante los meses de junio y julio.
Un taller con ‘collage’
La primera de ellas consistió en un taller de expresión artística donde más de 15 niños de Primaria del barrio de Las Caracolas participaron en una actividad en la que aprendieron a trabajar con la técnica del ‘collage’ con el objetivo de desarrollar la imaginación, la creatividad y demás capacidades artísticas.
En esta actividad, los pequeños estuvieron trabajando en equipo para confeccionar un mural con una especie de cocodrilo sobre el que luego fueron pegando diversas formas geométricas.
Merienda solidaria
Además, Mensajeros de la Paz organizó, el lunes, una merienda solidaria con los voluntarios con dulces, zumos y patatas fritas, entre otras cosas, y pasaron, en palabras del presidente de la Fundación en Melilla, Salah Mezzian, una tarde “amena y entretenida” con los más pequeños. Fue, en sus propias palabras, “un momento muy agradable y emotivo”.
Un taller de plastilina
Pero Mensajeros de la Paz no sólo ha estado trabajando este verano con los niños de Las Caracolas, porque también los voluntarios fueron invitados por los responsables de la ludoteca Hermana eucaristía para hacer un taller de plastilina con los niños, que se lo pasaron en grande durante más de una hora.
Ayudar a los más vulnerables
De todas estas actividades, Mezzian ha hecho un balance muy positivo, igual que en años anteriores. Tal como ha explicado, su objetivo es siempre trabajar para ayudar a las personas más vulnerables no sólo mediante la realización de actividades socioeducativas, sino también con los desayunos solidarios y el reparto de alimentos para ayudar a los más desfavorecidos, que es un propósito de la organización no sólo a nivel local, sino en el ámbito nacional.
Mezzian ha indicado que Mensajeros de la Paz siempre intentará mejorar año a año dentro de sus posibilidades trabajando para los más vulnerables -sobre todo, niños-, que es su principal tarea. De lo que se trata es, según sus propias palabras, de cubrir esas necesidades básicas de las personas que no tienen medios tanto en el ámbito social como en el educativo.
El presidente de la Fundación en Melilla no puede estar más contento no sólo de cómo está yendo el verano, sino de toda la actividad que realizan: “La mejor manera de medir esa labor social es que ya nos conoce todo el mundo. En Melilla saben quiénes somos y qué tipo de actividades desarrollamos en la ciudad”.
Mezzian recalca que intentan “demostrar cada día que Mensajeros de la Paz está para los más necesitados y las personas más vulnerables” y no se conforman con lo logrado hasta ahora, ya que el propósito siempre será tratar de ampliar en la medida de lo posible las actividades que realizan en todos los campos, “poco a poco y sin prisas”.








