El Grupo de Regulares número 52 de Melilla ha finalizado oficialmente su despliegue en Irak con la llegada este domingo del último grupo de militares que permanecía en la zona. Con este regreso concluyen ocho meses de participación en una misión internacional enmarcada en la operación Inherent Resolve, bajo el paraguas de la OTAN y respaldada por Naciones Unidas, cuyo objetivo es formar y fortalecer al Ejército iraquí en su lucha contra el grupo terrorista Dáesh.
Fuentes de la Comandancia General de Melilla (Comgemel) informaron que la última rotación de soldados del contingente A/I XXI aterrizó en la ciudad a bordo de un avión militar. En el aeródromo militar fueron recibidos por familiares, compañeros de unidad y representantes militares, entre ellos el general segundo jefe de la Comgemel, Francisco Fernando Barrio, y el coronel del Grupo de Regulares número 52, Carlos José Asensi.
Durante su misión, los 150 militares melillenses desplegados formaron parte del Elemento de Apoyo Nacional (NSE) y de la Unidad Force Protection (FP), encargados de garantizar la seguridad y el funcionamiento de los elementos logísticos de la operación. Su salida hacia Irak se inició en noviembre de 2024 y se llevó a cabo en diferentes rotaciones, un modelo que también se ha aplicado para su regreso a Melilla, culminando con esta última llegada.
El retorno de los efectivos se ha producido en varias fases. La primera tuvo lugar a mediados del pasado mes de mayo, cuando un primer grupo de militares fue recibido en Melilla tras completar seis meses de misión. Fue un momento muy emotivo, especialmente para las familias, que esperaban con ansiedad el regreso de sus seres queridos. Sin embargo, no todos los efectivos regresaron en esa rotación inicial.
Según relataron familiares a este medio, en la segunda llegada, que tuvo lugar semanas después, algunos soldados no pudieron regresar debido a problemas con los visados. Esta situación provocó cierta preocupación entre las familias, ya que al retraso administrativo se sumaba la incertidumbre sobre la fecha de vuelta definitiva. Finalmente, esos inconvenientes se resolvieron y los últimos militares han podido regresar a casa con normalidad.
España participa en esta misión internacional desde el año 2015, junto a más de 80 países que forman parte de la coalición internacional contra el terrorismo. La operación Inherent Resolve cuenta con el respaldo de dos resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, y se centra en proporcionar formación, asesoramiento y asistencia a las fuerzas de seguridad iraquíes para garantizar la estabilidad en la región.
Para los Regulares de Melilla, esta ha sido una experiencia profesional intensa y de alto valor estratégico. Han representado a las Fuerzas Armadas españolas en una zona conflictiva, contribuyendo activamente a los objetivos establecidos por la comunidad internacional y demostrando la capacidad operativa de esta unidad histórica.
El regreso de todos los efectivos a Melilla no solo supone la conclusión de un despliegue exigente en el plano militar, sino también la vuelta a la normalidad para muchas familias melillenses. Las imágenes de abrazos, lágrimas y alegría en cada una de las llegadas reflejan el lado más humano de estas misiones, en las que los soldados no solo se enfrentan a desafíos operativos, sino también al peso emocional de la distancia.
Con el cierre de este despliegue, Melilla recupera a todos los integrantes de una unidad que ha dejado una huella profesional en una misión clave para la seguridad global. La ciudad les recibe con orgullo, reconociendo el esfuerzo, la entrega y el sacrificio que conlleva servir en operaciones internacionales lejos del hogar.








