• Contacto
  • Barcos
  • Portal del suscriptor
viernes 17 de abril de 2026   - 12:51 CEST
El Faro de Melilla
  • Sucesos
  • Frontera
  • Tribunales
  • Sociedad
  • Cultura
  • Educación
  • Política
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión
Sin resultados
Ver todos los resultados
El Faro de Melilla
  • Sucesos
  • Frontera
  • Tribunales
  • Sociedad
  • Cultura
  • Educación
  • Política
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión
Sin resultados
Ver todos los resultados
El Faro de Melilla
Sin resultados
Ver todos los resultados
Inicio » Opinión

La gestión de la catástrofe histórica: entre el compromiso institucional y las polémicas sociales

por Comunidad Musulmana de Melilla
03/11/2024 18:59 CET
La gestión de la catástrofe histórica: entre el compromiso institucional y las polémicas sociales

El rey Felipe (c), junto al presidente de la Generalitat de Valencia, Carlos Mazón (c-i), durante su visita a Paiporta este domingo. Gritos de 'fuera', así como lanzamiento de barro, están recibiendo a la comitiva de los reyes de España, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el president de la Generalitat, Carlos Mazón, a su llegada al centro de Paiporta.EFE/ Biel Aliño


Compartir en WhatsappCompartir en FacebookCompartir en Twitter

En tiempos de crisis, las instituciones y sus representantes suelen enfrentarse a decisiones de gran calado que determinan el rumbo y la efectividad de las medidas adoptadas. Recientemente, ante una de las catástrofes más impactantes de las últimas décadas, el Gobierno se ha visto obligado a evaluar la posibilidad de aplicar uno de los tres estados de emergencia que acepta nuestra legislación: el estado de alarma, el de excepción y el de sitio. Aquí, la competencia plena recae en el propio Gobierno, siendo específicamente responsabilidad del presidente del Gobierno y el Consejo de Ministros decidir cuál de estas herramientas jurídicas emplear para gestionar la emergencia.

Ante la situación, el papel de la monarquía también se ha puesto a prueba. En un momento crítico y con el país a la espera de respuestas, el Rey, sin titubeos de ningún tipo, plantó cara y asumió su responsabilidad frente a los ciudadanos. En un gesto que algunos interpretan como de humildad y responsabilidad, el monarca incluso pidió perdón por cualquier descontento o error de cálculo previo a la catástrofe. Para muchos, este acto de sinceridad y cercanía fue un ejemplo de la altura de miras que se espera de una figura como la suya en momentos de dificultad.

Sin embargo, la tensión social ha aflorado con fuerza en esta coyuntura. No son pocos los ciudadanos que, indignados, critican la actitud de ciertos representantes públicos a quienes consideran más interesados en la confrontación y el insulto que en soluciones reales. “Gentuza”, dicen algunos, “¿con insultos qué van a resolver en vez de estar a lo que tienen que estar?”. En este contexto de descontento, el malestar general se ha enfocado en la falta de un liderazgo claro y en los desacuerdos visibles dentro de la propia administración.

Uno de los puntos más polémicos ha sido la destrucción de infraestructuras clave. Un total de 271 presas fueron desmanteladas en los últimos años por mandato de las instituciones europeas, una decisión que en su momento se justificó al tratarse de obras realizadas durante el franquismo. Ahora, algunas voces cuestionan si este proceso de demolición pudo haber contribuido indirectamente a la magnitud de la catástrofe, aunque las autoridades han afirmado que estas hipótesis deben ser verificadas y evaluadas con rigurosidad científica en las investigaciones post-crisis.

La situación plantea, en definitiva, una reflexión profunda sobre la capacidad de nuestras instituciones para responder de manera coordinada y responsable en momentos de extrema necesidad. La historia juzgará si las medidas adoptadas y la respuesta de nuestros líderes estuvieron a la altura de las circunstancias, pero el debate sobre cómo se gestiona la seguridad y el bienestar de la ciudadanía seguirá siendo esencial para mejorar nuestras estructuras políticas y sociales.

Tags: catástrofemonarquía

RelacionadoEntradas

Cedida

Ha nacido una nueva arma persuasiva llamada “Ghadir”

hace 14 horas
Ministra de Sanidad

La hipocresía hecha discurso político

hace 6 días
Juicio Supremo

Las “piernas” del gato y el descrédito institucional

hace 1 semana
Somos Melilla

Azmani o la agitación como estrategia

hace 1 semana
Melilla

Melilla no merece una delegada ausente y sumisa

hace 2 semanas
Melilla

El PSOE de Melilla y el sonrojo que nunca llega

hace 2 semanas

Lo más visto

  • Inaugurado el nuevo puesto de control del puerto con una inversión de 447.000 euros

    0 shares
    Share 0 Tweet 0
  • Un lugar para quedarse: las Aulas de Mayores, más allá del aprendizaje

    0 shares
    Share 0 Tweet 0
  • Listas provisionales de 237 contratos de planes de empleo

    0 shares
    Share 0 Tweet 0
  • Imbroda critica el “paroxismo” por las lapas y el coste de su traslado de 50.000 euros

    0 shares
    Share 0 Tweet 0
  • Aidos, primera empresa de Melilla en el Registro de Pymes Innovadoras

    0 shares
    Share 0 Tweet 0
  • Medio auditado por   
  • Contacto
  • Aviso legal
  • Términos de uso
  • Política de privacidad
  • Política de Cookies

Grupo Faro © 2023

Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Sucesos
  • Frontera
  • Tribunales
  • Sociedad
  • Cultura
  • Educación
  • Política
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión

Grupo Faro © 2023