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Cambio de rumbo

Durante años se ha reclamado en Melilla un cambio del modelo económico porque el actual no da de comer a todos. Ayer Imbroda presentó su propuesta: más norte y menos sur

por Tania Costa
18/09/2018 07:53 CEST
Cambio de rumbo

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NUESTRO Gobierno local se ha trazado como estrategia “mirar al norte” y no hacia Marruecos para crear empleo y riqueza en esta ciudad. Ayer el presidente Juan José Imbroda lo recalcó en su discurso institucional por el Día de Melilla, que seguramente no ha gustado a los comerciantes que viven de sacar mercancía hacia Nador o a quienes tienen comercios en la ciudad y subsisten gracias al bolsillo del cliente marroquí.

Durante muchos años, la oposición ha reclamado al Ejecutivo de Imbroda un cambio del modelo económico de la ciudad porque es evidente que el actual no da de comer a todos. Pues bien, ayer el jefe del Ejecutivo autonómico presentó su propuesta. Se le puede criticar, pero no se le puede decir que está cruzado de brazos. Ahora sólo hace falta que funcione.

Por lo que entendí, la Ciudad quiere atraer emprendedores que decidan instalarse en Melilla, atraídos por la rebaja de impuestos y precios por debajo del mercado. Así, por ejemplo, propone suelo barato para los empresarios hoteleros o impuestos casi cero para las compañías tecnológicas.

Mientras no haya expropiaciones forzosas de propiedades de gente de Melilla ni se construya en las zonas protegidas de la Red Natura 2000 ni se derriben edificios protegidos para especular, lo de tirar el suelo por la ventana no me parece mala idea. Yo prefiero que tengamos hoteles donde hoy tenemos vertederos ilegales.

Sólo espero que las habitaciones hoteleras no se nos queden vacías como el aeropuerto de Castellón porque por aquí, mucho turista no hay. Otra cosa es que la gente del sur, esa que despreciamos envueltos en la bandera de España, decida venir de visita a Melilla y pasar el día en la ciudad. No es por aguar la fiesta, pero no veo a los vascos bajando en fila india a comer pinchitos en los bares de El Real.

En cuanto a las empresas tecnológicas, podrían ser una buena salida para universitarios nacidos en la ciudad, que después de estudiar ‘Teleco’ en la península, terminan emigrando a Inglaterra o a Alemania a aprender idiomas mientras ponen copas en los pubs.

En cualquier caso, la propuesta de Imbroda abre puertas al empleo en el ladrillo, los servicios y las nuevas tecnologías.

El presidente se marcó un adelanto riguroso a muchos de los que llevaban tiempo acusándole de tener las ideas agotadas. Y mira que cuando ayer empezó su discurso hablando de temas manidos como la ampliación del puerto o la construcción del nuevo hospital la gran mayoría del público desconectó y montó su corrillo particular. Daba la impresión de que era una grabación antigua.

Pero él aceleró el ritmo y cuando menos se lo esperaba el respetable, le tocó la fibra diciéndole que familiares y melillenses no residentes en la ciudad tendrán descuento del 75% en el barco. Son sólo 400 plazas, no tiran la casa por la ventana, pero es una magnífica noticia porque a muchos nos encantaría celebrar la Navidad en Melilla, en familia, y no podemos porque venir aquí es carísimo y además es un palizón de apaga y vámonos. Ahora seguirá siendo una paliza, pero los palos baratos duelen un poco menos.

Imbroda hizo ayer un discurso muy españolista en el que él siempre se ha sentido cómodo. Ahora tiene más motivos porque el conflicto de Cataluña sigue sin resolverse y en Melilla tenemos a Marruecos pegado al culo.

En ese contexto y teniendo en cuenta que ya no es Rajoy quien está en la Moncloa el presidente lanzó la petición de 200 policías nacionales, 200 guardias civiles y más militares para Melilla, por lo que pueda pasar. El ministro de Exteriores Josep Borrell no quería que se elevara el tono del discurso político (respecto a Marruecos), pero Imbroda lleva demasiado tiempo en esto como para no saber de qué va la historia.

Tags: La Jabalina

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