Vox Melilla ha denunciado este lunes que la ciudad autónoma "está a la cola" de las ciudades europeas en materia medioambiental, al seguir registrando continuos vertidos de aguas residuales sin depurar y por el incumplimiento reiterado de la legislación comunitaria. La formación señala directamente a la Consejería de Medio Ambiente como responsable de la situación, a la que acusa de "falta de compromiso y responsabilidad" en la gestión del saneamiento urbano.
En una nota de prensa, Vox lamenta que Melilla haya comenzado 2026 arrastrando los mismos problemas del pasado año, con “episodios graves” que comprometen la salud pública y el entorno natural. La formación critica además que las explicaciones ofrecidas por la Consejería, como achacar los vertidos a “las lluvias”, no hacen más que evidenciar la precariedad de una red de saneamiento “antigua, deficiente y desatendida”.
Uno de los últimos incidentes mencionados por Vox es la avería registrada en el barrio del Real, a causa de la rotura de una tubería de reserva ya obsoleta. También hace referencia a nuevos vertidos producidos recientemente en la desembocadura del río de Oro. Según organizaciones ecologistas como Guelaya, la estación de bombeo de aguas residuales (EBAR) colapsa incluso con lluvias mínimas, lo que representa una infracción directa de la normativa europea sobre el tratamiento de aguas.
Esta denuncia se suma a otros episodios como el ocurrido en marzo de 2025, cuando se registraron vertidos fecales en la playa de los Carabos. Vox ya alertó en ese momento del riesgo sanitario y medioambiental que supone el vertido de aguas no tratadas en zonas de uso público y espacios naturales protegidos. La formación asegura que estas situaciones “no son casos aislados” y reflejan “una dejación prolongada de funciones” por parte del Gobierno local.
Desde la administración autonómica, el Ejecutivo melillense ha atribuido los problemas al mal estado de la infraestructura de bombeo y ha responsabilizado al Gobierno central por la falta de inversión. En este sentido, Vox recuerda que se retiró una partida presupuestaria de 10 millones de euros que, en principio, iba destinada a mejorar el sistema de saneamiento, aunque no se ha aclarado en qué momento ni por qué fue eliminada.
Además de señalar la inacción política, Vox pone el foco en las advertencias técnicas que reclaman una mayor dotación de emisarios submarinos para evitar que las aguas fecales terminen acumulándose y vertiéndose al río cada vez que llueve. Esta exigencia ha sido respaldada por colectivos ambientales que insisten en que la red actual no tiene capacidad suficiente para garantizar el cumplimiento de las normativas europeas.
En unas declaraciones públicas recogidas por este Diario en diciembre pasado, el consejero Daniel Ventura ya advertía de la necesidad urgente de contar con más emisarios submarinos en la ciudad. En ese momento, expertos en medio ambiente explicaban que la falta de infraestructuras adecuadas provocaba que con cada episodio de lluvia se produjeran vertidos al mar o al río, sin que existiera un tratamiento previo de las aguas residuales.
Vox, sin embargo, considera que estos antecedentes y la persistencia del problema revelan un patrón de “desinterés institucional” que está teniendo consecuencias tanto para la salud de los melillenses como para la imagen internacional de la ciudad. Por ello, reclama medidas inmediatas, inversiones reales y una revisión integral de las infraestructuras de saneamiento.
La formación concluye su denuncia exigiendo al Gobierno de Melilla que asuma sus competencias con seriedad y que cumpla con las obligaciones legales en materia medioambiental. También pide al Gobierno central que no abandone a la ciudad en cuestiones fundamentales como el saneamiento, al considerar que se trata de una cuestión de salud pública, protección ambiental y dignidad ciudadana.








