Hace varias semanas fueron los talleres y ahora es el transporte público. Ambos sectores se sienten perjudicados por la competencia desleal e ilegal... ...que sufren por parte de individuos que todos los días cruzan la frontera y actúan en Melilla en medio de la más absoluta impunidad.
En el caso de los ‘mecánicos piratas’, que trabajan a la vista de cualquiera que se pase por el polígono SEPE, el consejero de Seguridad Ciudadana, Javier Calderón, aseguró en El Faro que la Policía Local iba a iniciar una serie de actuaciones para tratar de erradicar el problema. Desde aquellas declaraciones no se ha vuelto a saber más del asunto ni de la efectividad de las intervenciones supuestamente llevadas a cabo por los agentes. Pero lo cierto es que el problema continúa ahí, a la vista de todos, para desgracia de los propietarios de talleres que desarrollan su actividad profesional en nuestra ciudad respetando todos los requisitos que impone la Administración.
El transporte público, según denunciaron ayer responsables de la empresa adjudicataria de este servicio en nuestra ciudad, atraviesa por una situación parecida. Individuos cruzan cada día la frontera con vehículos destartalados y prestan un servicio de taxi para el que no están habilitados, por el que no pagan ningún tipo de impuesto y que no ofrece garantías para los usuarios. Esta misma queja, la presencia de ‘taxis piratas’, la hicieron pública semanas atrás los trabajadores legales de este sector en Melilla. La intervención de la Policía Local supuestamente puso fin a la competencia ilegal, según los propios afectados, pero ahora llega la misma denuncia por otro canal. La COA asegura que la actividad ilegal de estos ‘taxistas piratas’ ocasiona a los autobuses urbanos la pérdida de unos 750 pasajeros cada día, lo que representa más de 22.000 al mes. Se trata de una cifra considerable para una empresa que desarrolla su labor en una ciudad de las dimensiones de Melilla y que atraviesa por una situación económica complicada. Y al mismo tiempo es un número demasiado elevado como para que pase desapercibido para la Policía Local.
Estos tres casos, el de los talleres, los taxis y los autobuses, demuestran que a veces el remedio no está donde todo el mundo insiste en buscarlo. Cuando un sector atraviesa por dificultades financieras, las miradas se dirigen hacia la Consejería de Economía y Hacienda. Sin embargo, en este asunto quien tiene bastante que decir a los mecánicos, taxistas y empleados de la COA es el consejero Javier Calderón. Los agentes de la Policía Local que dirige tienen en su mano parte de la solución a los problemas que están ahogando a estos trabajadores, que en el caso de los talleres y taxis también tienen la consideración de pequeños empresarios.
Las leyes que están en vigor en Melilla no deben ser respetadas únicamente por sus residentes habituales sino por cualquiera que se encuentre en la ciudad o pretenda desarrollar una actividad económica. Esto, que es evidente, no siempre es lo habitual.