La Escuela de Flamenco de Melilla celebró este pasado jueves la presentación oficial del curso 2026, en un acto que reunió a alrededor de un centenar de personas, entre nuevos matriculados y alumnos que repiten formación. Con este evento, se da inicio a un nuevo ciclo de enseñanza que, como es habitual, se desarrolla a lo largo del año natural, desde enero hasta diciembre.
El director de la escuela, José Heredia, explicó que se han registrado entre 93 y 94 matrículas confirmadas hasta la fecha, a las que se podrían sumar algunas solicitudes pendientes de validación. Esto sitúa el volumen total de alumnado en torno a las cien personas, cifra que representa el máximo de capacidad que puede asumir actualmente el equipo docente del centro. “Es el mismo número que el año pasado, que también logramos cubrir con éxito”, indicó Heredia.
Las especialidades ofertadas por la escuela son tres: guitarra flamenca, compás flamenco y cante flamenco. Cada una de estas disciplinas se imparte por niveles, de manera que los contenidos se adapten al punto de partida y evolución del alumnado. Durante la jornada de presentación, se detallaron los objetivos pedagógicos de cada nivel, así como el enfoque metodológico de las clases.
Además de la explicación técnica, el acto sirvió para generar comunidad. Antiguos alumnos compartieron su experiencia y alentaron a quienes se incorporan por primera vez. Muchas de las personas inscritas han manifestado que aprender flamenco era una asignatura pendiente, especialmente en el caso de adultos que nunca habían tenido la oportunidad de hacerlo. La escuela, en este sentido, abre puertas que antes no existían.
Según subrayó Heredia, el ambiente que se vivió en la presentación fue de entusiasmo y energía positiva. “La gente viene con ganas y eso es muy importante para nosotros como profesores. Nuestro objetivo no es solo enseñar, sino también hacer que disfruten del proceso”, apuntó. La filosofía del centro es que el aprendizaje no sea una carga, sino un espacio de desconexión y disfrute para el alumnado.
Uno de los elementos distintivos del modelo educativo de la escuela es la creación de cuadros flamencos, en los que se integran alumnos de distintas disciplinas para interpretar conjuntamente. Esta dinámica favorece el trabajo colaborativo, la escucha activa y la cohesión del grupo, aspectos esenciales para el desarrollo artístico. “Queremos que los alumnos se conozcan, convivan, ensayen juntos y lleguen a transmitir sobre el escenario”, explicó el director.
A lo largo del curso, el centro organiza diversas audiciones y muestras abiertas al público, donde el alumnado tiene la oportunidad de presentar lo aprendido. Las más destacadas son el Festival de Verano y la gala de Navidad, aunque también se celebran otras actuaciones a lo largo del año. En ellas, familiares y amigos pueden asistir como público, lo que genera un entorno de apoyo y reconocimiento para los intérpretes.
Todo este proyecto formativo es posible gracias al respaldo de la Consejería de Cultura, Patrimonio Cultural y del Mayor, institución que impulsa y financia la iniciativa. “Sin ese apoyo, no podríamos llegar a tanta gente ni mantener esta oferta gratuita y de calidad”, reconoció Heredia, agradecido por el compromiso de la administración con el flamenco, declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.
Cabe recordar que el proceso de inscripción para el curso 2026 se mantuvo abierto hasta el pasado 28 de enero, según recogió El Faro de Melilla en una información anterior. El elevado interés registrado durante ese periodo evidencia la consolidación de la Escuela de Flamenco como una opción formativa cada vez más valorada por la ciudadanía.
Con el inicio de las clases, arranca también una nueva etapa de aprendizaje, convivencia y arte compartido en Melilla. La Escuela de Flamenco reafirma así su papel como espacio de encuentro cultural y de preservación viva del flamenco.








