Editorial

Una ciudad especial

Estas fiestas se han organizado pensando en los niños y ellos han notado, por primera vez en muchísimo tiempo, que la suya es una ciudad especial.

Empezamos el nuevo curso político pendientes de la aprobación definitiva de los Presupuestos de Melilla, que el pasado 30 de diciembre recibieron el visto bueno en la Asamblea, no sin sobresaltos de última hora por la ausencia de dos diputados socialistas, de los cuales uno se reincorporó a la votación con retraso.

Melilla se enfrenta a un año decisivo, no sólo porque hay elecciones en mayo, sino porque conseguimos cerrar 2022, un año dificilísimo para todos, especialmente para las familias que han visto cómo la inflación se llevaba por delante sus sueldos, sus sueños y hasta las suelas de sus zapatos.

Pero aquí estamos, esperando el inicio de un nuevo capítulo en el curso político tras la tregua navideña, en el que todos nuestros representantes públicos están en la obligación de poner toda la carne en el asador para entusiasmar al electorado porque la alta abstención siempre pone en un compromiso la democracia.

Empieza un nuevo año lleno de ilusiones y objetivos por cumplir, pero también cumplidos. Melilla tiene por delante el reto de inaugurar el Hospital Universitario que se ha retrasado tanto que parecía que nunca iba a convertirse en una realidad. Sin embargo, en esta legislatura, por fin, se han terminado las obras y los ciudadanos estamos a falta de que el equipamiento llegue cuanto antes para que el próximo verano estrenemos el centro hospitalario con el que tanto hemos soñado todos.

Tenemos el centro de Melilla más dinamizado que nunca; con infinidad de actividades y de propuestas comerciales que invitan a pasear por una ciudad que estas navidades ha estado preciosa con su túnel de luces en O' Donnell, su muñeco de nieve iluminado en Chacel; su bola de luces en la Plaza de las Culturas, la casita de luces junto al monumento Héroes de España y un Parque Hernández lleno de risas e ilusiones infantiles con un sinfín de juegos tradicionales y tecnológicos que hicieron las delicias de los más pequeños de la casa.

Melilla no ha tenido nada que envidiar estas Navidades a ninguna ciudad de la península, incluidas las que usamos tradicionalmente como referencia en Andalucía. Estas fiestas se han organizado pensando en los niños y ellos han notado, por primera vez en muchísimo tiempo, que la suya es una ciudad especial.

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