Este año el Puente de Diciembre llega más breve de lo habitual. Con el Día de la Constitución coincidiendo en sábado y la Inmaculada Concepción en lunes, muchos melillenses dispondrán únicamente de tres días para desconectar, viajar o simplemente dejarse llevar por el ambiente navideño que ya impregna las calles de la ciudad. A pesar de la “versión reducida” del puente, cada vecino lo afronta a su manera: algunos aprovechan para cruzar a la Península, otros prefieren quedarse en Melilla y disfrutar de las luces, de la gastronomía y de las reuniones familiares, y no faltan quienes recibirán visitas gracias —o a pesar— de los bonos turísticos.
La Navidad ha comenzado a encenderse en Melilla. Las calles del centro brillan ya con las primeras iluminaciones, los comercios preparan sus escaparates y la hostelería se llena de cenas de compañeros, reuniones familiares y encuentros improvisados. La ciudad, que durante estos días suele dividirse entre los que marchan y los que se quedan, vuelve a convertirse en un punto de referencia para quienes buscan un ambiente cálido y cercano.
Quedarse en Melilla: un plan cada vez más valorado
Una de las voces que resalta la opción local es Lidia, que afronta el puente sin grandes expectativas, pero con la tranquilidad de quien sabe que Melilla también tiene mucho que ofrecer durante estos días.
“Todavía no tengo ningún plan”, explica. “Salir con mis amigos… Sí, quedarme aquí, de momento. A lo mejor luego sale otro plan y me voy, pero de momento me quedo aquí. Este puente es cortito”. Sin visitas previstas, su intención es sencilla: “salir a cenar con mis amigos y, si surge alguna escapadita de última hora, lo haría”.
El puente también es sinónimo de comercio local, algo que destaca Eva, que ha decidido no viajar este año. “Quedarme en casa y hacer las compras aquí en Melilla”, afirma sin dudar. Para ella, apostar por la ciudad es casi una responsabilidad colectiva: “Hay que mirar también un poquito por Melilla, que se queda muy vacía y luego nos quejamos”.
La suya será una agenda llena, porque además de cenas, tiene un evento especial: “Tengo un bautizo, encima me viene familia de fuera”. Y aunque los bonos turísticos ayudan, señala que los costes siguen siendo elevados: “Aprovechan los bonos turísticos para venir, sí, pero sigue saliendo muy caro para las familias con sueldos de la península. Vienen cuatro personas desde Barcelona y les sigue saliendo carísimo”.
Otra de las que prefieren quedarse es Nieves, que no necesita irse para disfrutar del puente. “Pues nada, me quedo aquí en Melilla y a pasarlo con la familia”, afirma. Su plan, como el de muchos melillenses, se resume en tradición: “A ver las luces y de tapeillo, a comer, a lo que surja. Ambiente navideño”.
Málaga, destino estrella
Pero para otros, el puente —aunque corto— es una oportunidad perfecta para una escapada rápida a la Península, especialmente a Málaga, el destino preferido para muchos melillenses por su cercanía, conexiones y ambiente festivo.
Es el caso de Fabián, que tiene sus días perfectamente planificados: “Me voy a Málaga de viaje. Ya sabes, las luces de Navidad y lo típico”. Allí piensa reencontrarse con amigos, disfrutar del ambiente y hacer algunas compras pendientes: “Con mis amigos de Málaga saldré. Compras por allí, atrasadas del Black Friday y poquito más”. Aunque aclara algo esencial: “Soy de Melilla, pero estudié en Málaga”, por lo que el puente se convierte casi en un regreso temporal.
También Málaga es el destino elegido por Ana, que inicia su puente incluso antes de que empiece oficialmente: “Me voy el viernes por la noche a Alhaurín de la Torre y a pasármelo bien, a disfrutar del puentecillo”. Sus planes son tan claros como festivos: “Iré para Málaga a ver las luces de Málaga y a comer, a vivir. A disfrutar de la gastronomía malagueña y del ambiente navideño”.
Visitas que cautivan
El puente también es una oportunidad para que las familias se reencuentren, y muchos hogares melillenses recibirán visitas estos días. Así lo cuenta Mercedes, quien disfruta especialmente cuando la ciudad se llena de caras conocidas. “Vienen familiares, que eso es muy agradable, que les gusta Melilla y a ofrecerles todo lo que tenemos en la ciudad”, asegura. Sobre los bonos turísticos, comenta que “lo van a intentar, y si no, pues que paguen”, bromea.
Su testimonio refleja un sentir compartido entre quienes valoran que Melilla siga siendo un destino atractivo para quienes viven fuera, ya sea por el cariño familiar, por el reclamo de las fiestas o por el apoyo económico de las iniciativas turísticas.
Aunque este año los festivos no permiten grandes viajes o largas desconexiones, el ambiente en Melilla promete ser intenso y variado. La Navidad se convierte en el hilo conductor de todas las experiencias: quienes viajan buscan luces y ambiente; quienes se quedan disfrutan del tapeo, las cenas y las tradiciones; quienes reciben visitas viven el puente como una celebración adelantada.
Entre viajes a Málaga, cenas con amigos, reuniones familiares y compras navideñas, Melilla afronta un Puente de Diciembre que, pese a ser más corto, conserva intacto su espíritu festivo. Porque, al final, lo importante no es la duración del descanso, sino la manera de vivirlo. Y los melillenses, como cada año, lo vivirán a su manera: con cercanía, con ganas y con esa mezcla única de tradición y modernidad que caracteriza a la ciudad.







