Era todavía de noche cuando el buque Artania, de la naviera Phoenix Reisen, atravesaba la costa paralela a esta parte del mar de Alborán para decidir atracar en el Puerto de Melilla. Una visita tan esperada como deseada, al igual que la de los buques Balmoral y Norwegian Escape, del miércoles y viernes respectivamente. Con la llegada de miles de personas estos días, la ciudad reafirma su compromiso de convertirse en un destino atractivo para el turismo de cruceros.
Ayer las calles se abarrotaron de visitantes ingleses y, hoy, los alemanes tomaron el relevo. Muchos no manejaban bien el inglés y lamentaban, aunque con una sonrisa, la bienvenida lluviosa que les ha dado la ciudad. 1.097 personas viajaban en este lujoso buque que lleva en activo desde 1984 con rutas por el Atlántico, el Mediterráneo y los mares del norte europeo. Una curiosidad: fue amadrinado por la princesa Diana de Gales.
Entre las 08:00 y las 18:00 horas, el gran barco ha estado atracado en el puerto melillense mientras los autobuses de la COA, en servicio especial, trasladaban a los turistas al centro de la ciudad, con parada en Plaza de España. Melilla estaba preparada para recibirlos como en otras ocasiones a pesar de la lluvia. Paseaban curiosos, observando los edificios modernistas del casco antiguo y entrando en algunos comercios locales.
Llevaban paraguas de un azul turquesa que les habían sido entregados en el buque con anterioridad. El sol salió más tarde, pero no se sabe si los turistas lo agradecieron o no, porque el sol empezó a apretar y ya era la media mañana. A diferencia del miércoles, en esta jornada no se han celebrado actuaciones musicales ni dancísticas, pero sí que se dispusieron los puestos y el resto de la logística con motivo de la cita especial.
Guías turísticos
El personal del Patronato de Turismo ha estado desplegado, desde la zona de desembarque, por todo el callejero melillense, para ofrecerles toda la información y los planos de la ciudad. Los profesionales han acompañado y guiado a los visitantes por los lugares más conocidos de Melilla. Entre ellos, Melilla la Vieja y los Aljibes de las Peñuelas. El Museo de Historia, Arqueología y Etnografía, en la misma plaza, ha tenido una afluencia constante.
Un cuerpo de voluntarios ha dado soporte durante todo el día a los distintos grupos de personas que visitaban la ciudad. Han acompañado a los guías, y estaban situados en puntos estratégicos para dar la mejor atención a los turistas alemanes. El requisito principal para esta función es tener buen nivel de idiomas, para lo que se les exige pasar una prueba previamente en la que demuestren fluidez sobre todo, en inglés.
La guía oficial Rosa María Avellaneda resaltó que los cruceristas estaban “muy activos, todo el rato dando vueltas”. Además, aseguró que eran muy amables y que la comunicación había sido buena teniendo en cuenta que muchos no manejaban bien el inglés. “Les está pareciendo fascinante”. Era justo la hora de las tapas y la cervecita, que los alemanes no podían perderse bajo ningún concepto.
En la lista de sitios recomendados por Avellaneda estaban las famosas y mágicas Cuevas del Conventico, los Aljibes, la iglesia del Pueblo que está siendo restaurada y el centro modernista, tercero en este estilo en toda Europa después de Barcelona y Bruselas, y primero del continente africano.
La experta en turismo opina que los cruceros son un impulso importante para la economía local. “Dan empleo, estamos todas trabajando. También están invirtiendo, aprovechan para comprar. Yo veo muchas bolsas con medicamentos de farmacia, entran en las tiendas locales para comprar ropa y demás”. Tanto museos como espacios de interés en el recinto fortificado han permanecido abiertos en horario continuo.
Puestos de exposición y venta
En el Parque Hernández, un grupo de empresarios y emprendedores establecidos en la ciudad han estado al frente de puestos de exposición y venta. Perfumes, café de especialidad o productos artesanales han ocupado los mostradores en los que han parado visitantes y los propios melillenses. Por otro lado, la asociación Zona Centro ha cedido a dos personas para atender a los visitantes, y muchos establecimientos se han sumado a la jornada continua.
Gabriela Rodarte, profesional del área de Desarrollo de Producto del ITM Group, expresa que cada crucero ha sido diferente. Los esfuerzos están concentrados en que los vecinos vean esta experiencia como una oportunidad. De la calidez de las personas, uno de los aspectos que destacaban los turistas en la mañana del jueves, puede surgir el querer volver a la ciudad. Sin olvidar la gastronomía, las tradiciones o las bonitas calles de este enclave.
“La realidad es que estamos empezando. Estamos muy contentos de que la gente esté llegando. Estamos conociendo a nuestro segmento”, asegura. La experta del grupo mexicano cree que hay que seguir trabajando e incidiendo en ese cambio de mentalidad que tanto puede favorecer a las ventas y a muchos otros campos. Y así hasta que los melillenses estén preparados para recibir a miles de personas en un solo día.
Según los comentarios que aportan los cruceristas, la naviera decide regresar o no. “Es por eso que estamos haciendo el gran esfuerzo de que se lleven la mejor impresión posible y otra vez creo que es un esfuerzo que se tiene que hacer en conjunto, tanto nosotros como empresa, como ustedes de la parte de la comunidad y las autoridades, obviamente. La idea es que la gente regrese, eso es lo que queremos”.
Desde Hamburgo y pasando por Tánger, ahora el Artania continúa su travesía hacia el Mediterráneo occidental. Cartagena será su siguiente destino, y la ciudad italiana de Savona su última parada. Con este nuevo desembarco, Melilla persigue su objetivo de alcanzar las 20.500 llegadas para 2026, y 30.000 en 2027, ambas confirmadas por la Autoridad Portuaria. A modo de recordatorio, en 2023 fueron solo 4.000 cruceristas, lo que demuestra que se está avanzando en la dirección correcta.








