• Contacto
  • Barcos
  • Portal del suscriptor
viernes 25 de septiembre de 2026   - 01:03 CEST
El Faro de Melilla
  • Sucesos
  • Frontera
  • Tribunales
  • Sociedad
  • Cultura
  • Educación
  • Política
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión
Sin resultados
Ver todos los resultados
El Faro de Melilla
  • Sucesos
  • Frontera
  • Tribunales
  • Sociedad
  • Cultura
  • Educación
  • Política
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión
Sin resultados
Ver todos los resultados
El Faro de Melilla
Sin resultados
Ver todos los resultados
Inicio Cultura y Tradiciones

Un libro, unos versos y una puerta abierta al teatro para Ahmed Ouaamari

Un encuentro fortuito con Paco Casaña entre los puestos del Rastro llevó a Ouaamari de recitar a Machado para vender un libro a subirse a un escenario con Lope de Vega

Por Alejandra Gutiérrez
25/09/2026 12:31 CEST
Un libro, unos versos y una puerta abierta al teatro para Ahmed Ouaamari

Ahmed Ouaamari forma parte del elenco de la obra de la compañía IV Recinto con un monólogo de Lope de Vega. -AGC-

Compartir en WhatsappCompartir en FacebookCompartir en Twitter

Entre las naserias del rastro de la Yutia, entre objetos de segunda mano, libros y conversaciones improvisadas, Ahmed Ouaamari y Paco Casaña se encontraron. Fue un encuentro aparentemente casual, de esos que nacen sin previo aviso y que, sin embargo, terminan abriendo una puerta hacia un lugar inesperado. Ahmed estaba allí con un propósito concreto: vender unos libros que llevaba consigo. Pero en aquel ir y venir de personas, puestos y mercancías, algo llamó su atención. O quizá fue al revés: algo en él llamó la atención de Paco Casaña, director de la compañía IV Recinto. Una mirada, unos versos y una conversación bastaron para que dos caminos que hasta entonces discurrían separados se cruzaran.

"Mi objetivo era vender unos libros que tenía yo", recuerda Ahmed. Como suele ocurrir cuando alguien intenta encontrar un comprador, comenzó a observar a quienes se acercaban, tratando de intuir quién podía ser un lector interesado. "A veces, cuando uno vende cosas así, observa a las personas", a partir de ahí comienza a desprenderse la intuición: "tal vez esta persona sea un buen lector, le guste leer, le guste la cultura", relata. Entre aquellos libros estaba uno dedicado a Antonio Machado. Para llamar la atención sobre Casaña, Ahmed recurrió a aquello que mejor conocía: las palabras. Empezó a recitar versos del poeta y, mientras lo hacía, trató de presentar el libro, de explicar lo que contenía, de hablar de la infancia y la juventud de Machado, de los lugares en los que vivió y de aquello que permitía acercarse al hombre que había detrás de los poemas.

A Paco Casaña le gustó lo que escuchó. Tanto, que la conversación tomó un rumbo completamente distinto al previsto por Ahmed. El director le habló de un acto de teatro y le preguntó si estaría dispuesto a interpretar un papel. La respuesta fue inmediata: "Es un placer". Ahmed no estaba allí buscando un escenario, era su rutina. Tampoco tenía una trayectoria teatral a sus espaldas. Había acudido al Rastro, como cada día, con sus objetos para vender entre los que también se encontraban aquellos libros. Sin embargo, aquel día terminó saliendo de aquel encuentro con la posibilidad de formar parte de una compañía. "Nunca había hecho teatro antes", reconoce. Pero aquella propuesta despertó algo en él. "Me gusta leer. Escribir. Me gustan todos los libros". Habla con entusiasmo de los grandes autores que lo han acompañado: Cervantes, Antonio Machado, Lope de Vega y otros nombres de la literatura que le sirven para entretenerse, pero también para acercarse a otras vidas, otras épocas y otras formas de mirar el mundo.

Lo que comenzó como una oportunidad surgida de manera casi fortuita fue tomando forma durante los ensayos. Ahmed acudía a ensayar con el grupo, pero también continuaba trabajando por su cuenta en aquel fragmento que se integró de manera fortuita en la obra de Entremeses Cómicos del Siglo de Oro. Su interpretación era un monólogo de "Peribáñez y el comendador de Ocaña", de Lope de Vega. Leía de noche, caminaba y repasaba el texto con asiduidad. Volvía una y otra vez sobre las palabras hasta tratar de encontrar dentro de ellas al personaje que tenía que habitar, buscando la forma de acercarse de manera auténtica. "Fui buscando su forma de hablar", describe. Su papel estaba relacionado con la defensa del honor y la honra, con la necesidad de proteger a un ser querido, y para interpretarlo no bastaba con memorizar unas líneas. Había que comprender qué había detrás de ellas.

 

1 de 10
- +
Hambre, engaños y picardía para despedir el Ciclo de Microteatro

Fue precisamente ese proceso de aproximación al personaje el que terminó sorprendiéndolo. Ahmed explica que, poco a poco, comenzó a imaginar cómo debía hablar aquel hombre, cómo transmitiría a otra persona un mensaje de advertencia, cómo reaccionaría alguien cuando sintiera que aquello que ama estaba siendo amenazado. "Me metí en el personaje", cuenta. La frase resume buena parte de su descubrimiento: interpretar no consistía únicamente en decir las palabras escritas por Lope de Vega, sino en intentar comprender a la persona que podía estar detrás de ellas.

Los ensayos, además, continuaban cuando no había nadie alrededor transformando también su cuerpo. Ahmed practicaba solo, sentado, repitiendo los movimientos y las palabras. Como todavía no tenía el vestuario, buscó una solución doméstica para familiarizarse con las acciones que debía realizar sobre el escenario. "Cogía un albornoz", explica entre risas. El albornoz se convirtió así, durante sus ensayos nocturnos, en una improvisada capa. Se lo ponía, hablaba, se lo quitaba mientras continuaba interpretando y ensayaba al mismo tiempo el movimiento de las prendas que debía realizar durante la escena. Incluso a solas, fuera del espacio de ensayo, buscaba la manera de que el cuerpo acompañara a las palabras.

Ese trabajo le permitió ganar seguridad. La escena, en un principio, exigía hablar mientras se despojaba de determinadas prendas para presentarse ante el labrador, y Ahmed decidió entrenar precisamente esa combinación de movimiento y texto. "Representaba y, a la vez, me voy quitando las prendas". Repetirlo una y otra vez terminó facilitando la ejecución de la escena. Su integración al personaje y la forma de afrontar el reto de subirse al escenario con un texto de Lope de Vega, también fue apoyado por amigos como Nasar que, desde las inmediaciones del Rastro donde cada día Ahmed acude con sus objetos, se convirtió en público, maestro y acompañante de la aventura de Ahmed. Para él, el apoyo incondicional de Nasar ha significado un aliento decisivo. Con él se producían repeticiones, aprendizajes y se establecía la confianza sobre aquello que Ahmed realizaba.

Durante ese aprendizaje hubo, además, otra figura fundamental: Paco Casaña. Ahmed lo observaba atentamente en los ensayos grupales. Sabía que estaba ante alguien con experiencia y, por ello, trataba de aprender de cada gesto, de cada lectura, de cada indicación. "Siempre he estado encima de Paco", dice. Lo miraba trabajar porque se considera "un hombre observador" y encontraba en aquella veteranía una fuente de aprendizaje. Incluso le pedía que leyera determinados fragmentos para poder escuchar cómo podían decirse. La lectura silenciosa de un texto y su interpretación ante otras personas son, para Ahmed, dos experiencias completamente distintas.

Poco a poco fue descubriendo que interpretar implicaba algo más que conocer el contenido de una página. Había que encontrar una voz, un ritmo, una postura y una intención. "Había que usar una voz firme", explica. En otros momentos, la propia lectura le indicaba cómo debía cambiar la manera de hablar. La naturalidad a la que aspira no es, por tanto, ausencia de trabajo, sino el resultado de haber repetido, observado y comprendido el texto hasta conseguir que la interpretación dejara de sentirse ajena.

Y en ese proceso apareció algo que Ahmed no esperaba encontrar con tanta intensidad: el propio grupo. El teatro empezó a ser para él mucho más que una actividad nueva. Entre los ensayos y las conversaciones con sus compañeros encontró un espacio en el que podía sentirse acompañado. Para Ahmed, aquellas horas compartidas se convertían en "un refugio, un momento de paz". La compañía permitía sentirse cerca de otras personas, hablar, ser escuchado y percibir que los demás estaban pendientes de él y valoraban su trabajo.

Ahmed cuenta que aquella convivencia le ayudaba a desconectar de los pensamientos que lo acompañaban fuera de los ensayos. Durante el tiempo que permanecía con sus compañeros podía apartarse, aunque fuera durante un rato, de la preocupación y de la sensación de soledad. "Me sentía arropado, me sentía querido, me sentía parte del grupo". Para él, esa sensación de pertenencia adquirió un valor especial. "Me han dado vida, me han dado un poco de ánimo de estar ahí y decir, que sí, que hay personas a las que les importo todavía". El teatro, de esta manera, comenzó a ocupar un lugar que trascendía lo artístico: era también un espacio de compañía, de reconocimiento y de encuentro. Una familia cercana, que no dejaba de suplir su preocupación por aquella que está lejos, pero le arropaba como si de ella se tratara.

Por eso habla de liberación cuando intenta explicar lo que le ocurre durante los ensayos. Durante aquella hora o aquella hora y media compartida con el grupo consigue desconectarse durante un tiempo de la soledad y de los pensamientos que lo llevan una y otra vez hacia sus seres queridos. "Buscas, yo qué sé, aunque sean cinco minutos, no pensar en ellos. Es difícil". El teatro le proporciona precisamente esos minutos. No borra lo que existe fuera del escenario, pero le permite apartarse momentáneamente de ello. "El teatro me hace desconectar un poco. No pienso tanto en los problemas, en el día a día".

Entonces llegó el momento de enfrentarse al público del Hospital del Rey por primera vez. Los ensayos podían ofrecer un espacio seguro, conocido, pero subir al escenario significaba dar un paso diferente. Ahmed reconoce que sintió cierto miedo antes de salir. "En el momento de la salida, sí, hay un poco de miedo escénico". El temor o respeto, sin embargo, se concentraba especialmente en esos primeros segundos en los que apareció sobre las tablas. Una vez delante del público, algo cambió. Al mirar a las personas y percibir su reacción, comenzó a imaginar que no estaba ante desconocidos, sino ante amigos. El miedo escénico perdió intensidad cuando consiguió transformar mentalmente el escenario en un espacio cotidiano y familiar.

En ese instante recurrió incluso a una experiencia que conocía bien: vender. La comparación le resultó natural. "Como si estuviese vendiendo algo". Después de todo, su primer encuentro con Paco había comenzado precisamente intentando vender un libro. Si entonces había sido capaz de llamar la atención de alguien recitando a Machado, ahora podía enfrentarse al público pensando que estaba haciendo algo parecido: presentar, transmitir, convencer. Aquella manera de entender la escena le ayudó a reducir la distancia entre el actor y el vendedor que había sido hasta entonces.

La primera función de este jueves terminó siendo una confirmación. Ahmed recibió los aplausos del público, los saludos y las felicitaciones. Aquella respuesta tuvo para él un significado que iba mucho más allá de la valoración de una interpretación. "Me han valorado", dice. Y añade que ese reconocimiento le dio "vida, un gran ánimo". La ovación recibida al terminar su intervención reforzó una sensación que ya había comenzado a crecer durante los ensayos: la de que aquel espacio podía ser también suyo.

Su incorporación a la obra había llegado, además, cuando el proceso ya estaba en marcha. Paco y el resto de la compañía habían comenzado los ensayos y Ahmed se incorporó después. Fue entonces cuando surgió la idea de introducir su lectura para entretener al público y ampliar el desarrollo del acto. En medio de una propuesta teatral en la que aparecían nombres como Lope de Rueda y Cervantes, apareció también Lope de Vega. Para Ahmed, enfrentarse a un texto del Siglo de Oro suponía un desafío considerable, pero también una oportunidad para seguir aprendiendo.

La experiencia le dejó con ganas de continuar. "Me gustaría seguir con esto", sostiene. Habla de hacerlo "con más ánimo, con más fuerza, con más ganas" y reconoce que incluso quiere hablar con Paco para buscar un nuevo hueco dentro de la compañía. Ya no se trata únicamente de haber aceptado una oportunidad inesperada: ahora existe un deseo consciente de seguir formando parte de ese mundo. "Me ha atrapado". La frase llega después de todo el recorrido, desde aquel puesto del rastro hasta el escenario, y condensa el descubrimiento de alguien que no había buscado ser actor y que, sin embargo, ha encontrado en la interpretación una actividad que quiere seguir explorando.

De la que quiere seguir aprendiendo. Para Ahmed, entrar en el teatro significa adquirir "una sabiduría más". Esa idea conecta con su relación anterior con los libros: leer siempre ha sido para él una manera de descubrir. Ahora el escenario le ofrece otra forma de hacerlo, desde el cuerpo, la voz y la presencia ante los demás. Quizá por eso, cuando se le pregunta qué ha encontrado en las palabras de Lope de Vega, Ahmed vuelve a hablar de la inteligencia de los clásicos y de su capacidad para atravesar el tiempo.

Le sorprende que un texto escrito en otra época pueda parecerle todavía cercano, como si aquel autor hubiera sido capaz de anticipar situaciones que siguen formando parte de la vida contemporánea. "Como si ese hombre hubiese adivinado lo que es hoy en día, más o menos". Y entre todo aquello, entre la lectura, la interpretación y las palabras de Lope de Vega, se queda especialmente con tres conceptos: "la honra, la justicia, el honor". Son ideas que, a pesar del tiempo transcurrido desde que fueron escritas, Ahmed percibe todavía vivas. Quizá ahí esté también la razón por la que aquel fragmento consiguió interpelarlo: porque detrás del lenguaje antiguo reconoció conflictos humanos que no han desaparecido.

Etiquetas: Ahmed OuaamariIV RecintoLope de VegaPACO CASAÑATeatro melillenseX Ciclo de MicroteatroX Edición Microteatro Hospital del Rey

Contenido relacionado

La AECC acerca a Melilla la importancia de la investigación contra el cáncer

La AECC acerca a Melilla la importancia de la investigación contra el cáncer

hace 1 hora
Vox reclama medidas permanentes para reforzar la seguridad de Melilla

Vox reclama medidas permanentes para reforzar la seguridad de Melilla

hace 1 hora
Sabrina Moh destaca la inversión del Gobierno en seguridad durante los últimos ocho años

Sabrina Moh destaca la inversión del Gobierno en seguridad durante los últimos ocho años

hace 1 hora
Marruecos arresta a diez personas por difundir llamamientos a entradas masivas en Ceuta y Melilla

Marruecos arresta a diez personas por difundir llamamientos a entradas masivas en Ceuta y Melilla

hace 2 horas
Localizan en la costa marroquí el cuerpo de Mohamed Al-Brazi, desaparecido tras intentar llegar a nado a Melilla

Localizan en la costa marroquí el cuerpo de Mohamed Al-Brazi, desaparecido tras intentar llegar a nado a Melilla

hace 2 horas
Defensa desplaza a Ceuta a legionarios del Tercio Gran Capitán de Melilla

Defensa desplaza a Ceuta a legionarios del Tercio Gran Capitán de Melilla

hace 2 horas

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Lo más visto

  • La familia de Mohamed Al-Brazi pide ayuda para localizarlo tras desaparecer cuando intentaba entrar a nado en Melilla

    La familia de Mohamed Al-Brazi pide ayuda para localizarlo tras desaparecer cuando intentaba entrar a nado en Melilla

    0 compartidos
    Compartir 0 Tuitear 0
  • Tres detenidos tras una pelea con un apuñalamiento en García Cabrelles

    0 compartidos
    Compartir 0 Tuitear 0
  • Marín confía en que los incidentes con dos drones marroquíes no afecte a su conectividad

    0 compartidos
    Compartir 0 Tuitear 0
  • Localizan en la costa marroquí el cuerpo de Mohamed Al-Brazi, desaparecido tras intentar llegar a nado a Melilla

    0 compartidos
    Compartir 0 Tuitear 0
  • Fallece Mari Cruz Escribano, referente de la igualdad y el servicio público en Melilla

    0 compartidos
    Compartir 0 Tuitear 0
  • Medio auditado por   
  • Contacto
  • Aviso legal
  • Términos de uso
  • Política de privacidad
  • Política de Cookies

Grupo Faro © 2026

Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Sucesos
  • Frontera
  • Tribunales
  • Sociedad
  • Cultura
  • Educación
  • Política
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión

Grupo Faro © 2026