Categorías: Sociedad

Un inmigrante sirio amenaza con ahorcarse si no lo sacan de Melilla

Mohamed Amine lleva un año en el CETI y se ha subido a un árbol con una soga al cuello frente a la Delegación del Gobierno de Melilla, donde exhibe una pancarta.

Mohamed Amine salió huyendo de la guerra en Siria, entró a Melilla con un pasaporte falso por Beni Enzar y lleva un año en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI). Ayer, desesperado, se subió a un árbol de la plaza de España, frente a la Delegación del Gobierno, con una soga al cuello y amenazó con ahorcarse si no lo dejan reunirse con su hermano en Alemania, la única familia que le queda, porque lleva tres meses sin comunicarse con sus padres en Damasco. “No sé si han muerto. No hay teléfonos”, dijo ayer a través de un intérprete porque no habla español.
Lo que podía haber sido para Mohamed Amine el viaje a la libertad y al reencuentro con los derechos humanos se ha convertido en un calvario. Quiere salir de Melilla, pero no tiene forma legal de hacerlo. Los otros inmigrantes que entraron con él en el CETI, hace un año, ya han sido trasladados a la península y él no tiene ni idea de qué pasará con él. Lo único que tiene claro es que está desesperado y que pese a que lleva días con una pancarta frente a la Delegación del Gobierno en Melilla, nadie parecer reparar en él.
Lo cierto es que Amine no ha pedido asilo político porque “hacerlo sería quedarme aquí durante años”. Desde la ONG Prodein de Melilla, su responsable, José Palazón, cree que sólo por ser de nacionalidad siria debería tener protección internacional. “No se la dan por temor al efecto llamada. Eso sólo pasa en España y Grecia”, opina.
A sus 29 años, Amine, acostumbrado a trabajar en su tienda de comestibles en Damasco, no sabe qué hacer con su vida. “Debería conseguir el permiso de residencia por razones humanitarias”, apunta Palazón.

El Barkani dice que el trámite de expulsión de Mohamed sigue su curso

El delegado del Gobierno en Melilla, Abdelmalik El Barkani, afirmó ayer que el proceso de expulsión del ciudadano sirio, Mohamed Amine, encaramado a un árbol en la Plaza de España, continuará su trámite administrativo. Dijo no tener constancia de ninguna petición formal por parte de este inmigrante y recordó que “cuando un inmigrante entra de forma clandestina, sin documentación en regla y por los puestos fronterizos, inmediatamente después de ser identificado se procede a aplicar la Ley de Extranjería para su expulsión”.
Por último, El Barkani apuntó que Mohamed Amine está “perfectamente atendido” en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), adonde regresa todos los días.

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