Categorías: Medio ambiente

Un emisario submarino para una zona supuestamente protegida

Guelaya critica que aún haya vertidos de salmuera procedentes de la desalinizadora en Aguadú.

Aguadú es una de las zonas naturales con más solera de la ciudad autónoma. Pocos son los melillenses que no han disfrutado alguna vez de un baño en esta parte del litoral local abierto al mar y coronada por unos espectaculares acantilados. Su rica fauna y flora la hicieron digna de formar parte de la Red Natura 2000 de la Unión Europea (UE), en la que se incluyen aquellos lugares que necesitan de una especial protección para garantizar su correcta conservación.
Sin embargo, las medidas que se han tomado en Aguadú para preservar el entorno distan mucho de ofrecer unos resultados favorables. Así al menos lo sostiene la asociación Guelaya-Ecologistas en Acción, que afirma que tanto la parte de los cortados como la marina están sufriendo un deterioro paulatino por cuestiones que tendrían una fácil solución si hubiera voluntad política para ponerles punto y final.
El mayor perjuicio para Aguadú es, según Guelaya, el continuo vertido de salmuera procedente de la planta desalinizadora instalada en la parte baja de los acantilados, a escasos metros de la parte protegida, con la que limita. Esta infraestructura produce alrededor de 20.000 metros cúbicos de agua depurada al día mediante el proceso de osmosis inversa. Este proceso provoca la continua evacuación de salmuera al mar, es decir, de agua con una elevada concentración en sal, lo cual perjudica gravemente el equilibrio natural. Hay que tener en cuenta que estos vertidos suelen conllevar un ligero aumento de la temperatura, lo cual no hace bien alguno al ecosistema.
Desde Guelaya apuntan que llevan años reclamando la construcción de un emisario marino que permita realizar el vaciado de salmuera en un punto más alejado de la parte protegida de Aguadú. “Los vertidos hacen un daño incalculable”, manifestó a El Faro el máximo responsable de esta asociación, Manuel Tapia. Asimismo, recalcó que esta zona contiene una fauna marina más rica de lo que se piensa. “Como siempre, infravaloramos nuestro propio patrimonio natural. En Aguadú hay colonias de patellas ferrugíneas (un tipo de lapa en peligro de extinción). De hecho, en la costa de Melilla contamos con el 25% de la población mundial de esta especie”, explicó.
En lo que respecta a la instalación del emisario, el líder de Guelaya apuntó que en los últimos años se ha planteado muchas veces el proyecto, aunque nunca se ha llegado a materializar. En su opinión, el principal escollo es la falta de recursos económicos para su creación. En este sentido, recalcó que desde hace años la prioridad para la desalinizadora continúa siendo la del cuarto y último módulo,  iniciativa que lleva retrasándose durante varios ejercicios y que podría convertirse en una realidad en 2015, según recoge el borrador de los Presupuestos Generales del Estado (PGE).

 

 

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