El sindicato Asociación Nacional de Profesionales de la Enseñanza (ANPE), sindicato independiente de la enseñanza pública y primera fuerza sindical entre el profesorado de la enseñanza no universitaria; ha organizado la jornada práctica "Programación, unidad didáctica y defensa oral" dirigida a interinos docentes.
Esta iniciativa se desarrollará mañana sábado 14 de marzo en el hotel Melilla Puerto y contará con la presencia del preparador de oposiciones, Diego Fuentes. A través de esta actividad, se formará a los asistentes en como crear una programación sólida, diseñar unidades que puntúan alto y a defender el trabajo con seguridad ante el tribunal.
Con motivo de esta jornada, la vicepresidenta nacional de ANPE, Sonia García, se ha desplazado hasta Melilla para acompañar a los afiliados y mostrar su apoyo a esta iniciativa.
El Faro ha conversado con Sonia García sobre las reivindicaciones del sindicato y respecto a los recientes casos de violencia en nuestra ciudad contra algunos profesores.
-Contamos con su presencia en Melilla para unas jornadas formativas organizadas por el sindicato ¿Qué se va a desarrollar mañana?
-Mis compañeras de ANPE Melilla han organizado unas jornadas de preparación de oposiciones que van a contar con la presencia del divulgador y preparador de oposiciones, Diego Fuentes, que vendrá desde Valencia.
El objetivo es prepararse para las siguientes oposiciones, que serán en el mes de junio.
-Precisamente ANPE lleva tiempo denunciando como se están gestionando las oposiciones desde el Ministerio ...
-Aunque somos un cuerpo estatal, sí que antes había una coordinación entre todas las autonomías. Es verdad que, poco a poco, ha surgido una descoordinación, por lo que pedimos que no surja el efecto llamada entre unas comunidades a otras, que al final parece que nos quitamos los docentes.
También demandamos que haya una gran Oferta de Empleo Público, porque hay que atender a todos los centros y todos los centros necesitan docentes. Además, es necesario reducir la interinidad que existe en todos los centros educativos. Desde Europa nos pidieron que tenía que estar por debajo del 8 %, pero muchas veces estamos viendo que está por encima del 21 %.
-¿Han llevado esas reivindicaciones a la nueva ministra de Educación? Porque vemos como Milagros Tolón está llevando un perfil más bajo en estos meses ...
-Es verdad que Milagros Tolón viene del ámbito educativo, aunque también tiene un perfil muy político. Sin embargo, es cierto que nos ha demostrado una cercanía en diferentes actos o incluso en una reunión en su despacho. Es muy dialogante a la hora de recibir las propuestas de ANPE y es verdad que nosotros, además de pedirle esa amplia Oferta de Empleo Público, también le hemos pedido esa coordinación y que el Ministerio haga cohesión entre todas las Administraciones autonómicas.
Ha ocurrido lo mismo con el nuevo anteproyecto de ley. Lo hemos tratado en los grupos de trabajo, que fueron propuesta de ANPE y se ha apostado por que haya una norma general para la reducción de ratios y horario lectivo del profesorado.
También pedimos que realmente se cumpla esa carrera profesional que incluye la Lomloe. Pedimos que no se quede sólo en este grupo 4, sino que se reactive el grupo 1, que va de formación inicial y el grupo 2 y 3, que apunta más a esa carrera profesional o la integración de todos los docentes en el grupo A1.
-Todas esas reivindicaciones las realizan dentro de la defensa de la escuela pública que siempre lleva a cabo ANPE …
-ANPE es un sindicato de docentes de la enseñanza pública y, al final, la enseñanza pública es la que lleva esa igualdad de oportunidades. Por eso es tan importante la escuela pública y dar esa educación a todos nuestros alumnos.
-Tanto los docentes de Melilla como ANPE vienen denunciando desde hace tiempo una excesiva burocracia ¿A qué tipo de carga administrativa se enfrenta el profesorado?
-Esa queja es extensible al profesorado de todo el territorio español. Es verdad que hay una burocracia que va muy unida a la parte educativa, pero hay otra que va más unida a la parte administrativa. Incluso a veces tienes que pasar el mismo trabajo a dos aplicaciones diferentes: Una aplicación del centro educativo y otra aplicación en la que tienes que pasar esas notas a diferentes aplicaciones.
El profesorado tiene que aplicar un montón de protocolos y, al final, eso conlleva mucho tiempo y hay mucha parte burocrática. Lo que pedimos son pasos más sencillos.
-Una de las grandes denuncias del sindicato en Melilla habla del estado de los centros escolares ¿Cómo afecta la antigüedad de los colegios al desarrollo de las clases?
-Este tema también está bastante extendido por España. Muchos centros educativos son de los años 80 o 90 y, al final, necesitan reformas.
Lo que ocurre es que muchas veces hay conflictos de competencias: El mantenimiento del colegio compete al ayuntamiento, las reformas competen a la autonomía y luego hay una serie de presupuestos que dependen del Ministerio, pero que no del Ministerio de Educación, sino del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible.
Muchas veces un director tiene que enfrentarse a que el ayuntamiento diga que la competencia es de la comunidad autónoma o que la comunidad autónoma diga que es del Gobierno. Al final se pierde la competencia de acometer arreglos o incluso de poner un aire acondicionado. Precisamente, la climatización de los centros ahora mismo es imprescindible.
Lo primero que tendría que hacer el Ministerio es una evaluación de qué está pasando en esos centros.
-Otra de las denuncias habla de las elevadas ratios en las aulas ¿se está haciendo algún tipo de gestión al respecto o simplemente se está esperando a que haya menos niños por la bajada de la natalidad?
-En el anteproyecto de ley sí que está programada una bajada de ratios curso a curso. Es verdad que la bajada de la natalidad va a ayudar, pero no es suficiente.
Muchas veces pareciera que la bajada de ratios es una reivindicación sindical, pero es más una reivindicación pedagógica. Al final, cuando estás en el aula te das cuenta que no es lo mismo atender a 25 niños que a 30. Con un aprendizaje más individualizado, puedes atender de manera más directa al alumno.
-Recientemente se han producido varios casos de violencia contra profesores en la ciudad. Melilla no es un caso aislado en España, pero vemos que no deja de repetirse este patrón de agresiones por parte de alumnos o incluso padres ...
-Por desgracia es un reflejo de lo que está pasando en centros educativos de otras comunidades autónomas. Es verdad que el Ministerio puso en marcha un protocolo. Lo que ocurre es que es un protocolo muy general, de centros de trabajo de la Administración Pública, por lo que no refleja lo que está pasando en los colegios.
Son centros donde se trabaja con menores, por lo que tienen que ser protocolos muy enfocados al tema educativo. Muchas veces esos acosadores tienen problemas detrás, eso hay que enfocarlo y darle ese punto educativo. Por eso es tan importante que se adapte todo ese protocolo a un centro educativo.
Los docentes necesitan asesoramiento y formación. En el sindicato tenemos el servicio del defensor del profesor, donde nos llegan un montón de llamadas.
Normalmente muchos docentes van pasando, pero lo que ocurre al final es que eso va repercutiendo en su salud mental, creándose casos de ansiedad o de estrés y produciéndose la baja. No queremos llegar a eso, queremos actuar sobre la prevención en todos estos casos.
-También hay una reivindicación de los profesores en la que piden vigilancia de seguridad en los centros ¿Es esta una solución o sólo un parche?
-Es una medida más, pero no la única. Desde ANPE defendemos que hay que actuar en la prevención, actuar sobre el foco del problema y prever más si puede haber ese tipo de violencia.
Lo que queremos es que haya una buena convivencia en los centros educativos, para eso tanto los docentes como los alumnos tienen que estar emocionalmente bien. Tenemos que colaborar y para eso se tiene que actuar siempre sobre la prevención.
-El último Informe Talis de la OCDE alertaba sobre la creciente carga de trabajo y los altos niveles de estrés en el profesorado ¿Cómo es la situación actual entre los docentes?
-En general, la salud mental del docente es buena. Lo que ocurre es que en cuanto no se actúa sobre la prevención empieza a verse ese estrés y esa ansiedad que, muchas veces, lleva a la baja. Esto no es exclusivo del mundo docente, también se está viendo en el mundo de la sanidad. Aquí hay un problema social que a lo mejor habría que atajar.
Nosotros siempre hemos apostado por la autoridad del docente y no queremos que esto quede sobre el papel. Cuando hablamos de autoridad no nos referimos a un sheriff del Oeste, sino a una autoridad pedagógica, que el alumno reconozca al docente como esa persona que le va a enseñar, a la que hay que respetar. Es en ese respeto donde hay que incidir. Un respeto por todas esas profesiones que están haciendo un bien común por las personas que acuden.
-¿Cree que puede recuperarse ese respeto perdido?
-Yo espero que sí y ahí necesitamos muchos aliados, entre ellos las familias. Esto no es sólo un problema de los docentes, es un problema de toda la sociedad y así tendría que abordarse.
-Para ir concluyendo querríamos saber un poco de usted ¿Cómo llega la docencia a su vida?
-Tengo que decir que primero llegó de rebote. Yo quería ser periodista, pero no me dio la nota y entré en la carrera. Empecé primero en la carrera y ya luego cuando llegué al aula a hacer las prácticas, me encantó. Yo estudié Primaria y luego vi a mis compañeras de Infantil y me enganchó. De hecho, cuando yo me presenté, no existían todavía las oposiciones de Primaria en Madrid, por lo que me presenté por Infantil.
Ha sido una etapa maravillosa. Cuando voy a visitar mi centro, me quedo enamorada y pienso en volver. Sin embargo, también me encanta mi trabajo en ANPE, ayudando a todos los docentes que lo necesitan.
-¿Y cómo llegó ANPE a su vida?
-Llegó de manera extraña, normalmente estas cosas llegan así. Llamé a un amigo que estaba en ANPE, en ese momento necesitaban gente y me preguntó si quería trabajar en el sindicato. Al principio le dije que estaba muy a gusto en mi centro, pero luego cedí sólo hasta final de curso. Empezó un año y otro año y eso comenzó a engancharme.
Hay una parte muy comprometida con tus compañeros, quieres atenderlos a todos y tienes esa responsabilidad y ese compromiso con ellos para mejorar sus condiciones. Al final, el docente está metido en su aula y se olvida de los papeles de la jubilación o los trienios.
Tiene muchas funciones que son muy bonitas y es otro espectro diferente al educativo.







