Editorial

¿Se pudo hacer mejor?

Las administraciones tienen que cumplir los plazos de los contratos públicos porque estos están para ser cumplidos.

La Ciudad Autónoma ha sido condenada a pagar a los socorristas que no cobraron sus sueldos en el verano de 2021. Deberá abonarles, junto con la empresa, entre 1.200 y 8.000 euros a cada uno de ellos, según la sentencia hecha pública por el Juzgado de lo Social número 1 de Melilla el pasado 27 de marzo.

Es de justicia que quienes prestaron un servicio a la Administración, lo cobren. Lo que no es entendible es que esos abonos se hagan dos años después debido a la paralización de los pagos por parte de la Intervención municipal, tras la detección de supuestas irregularidades en el contrato. Sin embargo, finalmente la Ciudad pagó a la empresa lo que le adeudaba y lo hizo en vísperas de la celebración del juicio.

La Ciudad ha recurrido la sentencia que le condena porque seguramente entiende que no le corresponde pagar los sueldos, ya que como Administración, adjudicó el servicio a una empresa privada que fue la que no pudo hacer frente al abono de las nóminas. El nudo gordiano está en que la empresa no pagó porque no pudo cobrar lo comprometido por el Gobierno local. Así que tendrá que ser un juez quien decida qué responsabilidad tuvo la Administración en el conflicto de los socorristas.

No sabemos cómo acabará este tema judicial. La sentencia que condena a la Ciudad no es firme. Pero sí sería bueno reflexionar sobre la práctica extendida en nuestro país de incumplir los plazos establecidos en los contratos públicos.

Las empresas, especialmente en los tiempos que corren, no pueden ni deben financiar a las administraciones. No vale decir que faltan funcionarios, que hay mucho papeleo que contrastar o que no pasa nada por esperar si las adjudicatarias de contratos públicos tienen la certeza de que cobrarán. Esta forma de actuar solo beneficia a las grandes empresas y perjudica a las pequeñas, con menos colchón para sobrevivir a un impago.

Las administraciones tienen que cumplir los plazos de los contratos públicos porque estos están para ser cumplidos. Hay que pensar en que cualquier anomalía, cualquier retraso, cualquier percance repercute en el ciudadano. No sólo en el trabajador que no cobra sino también en el que no recibe el servicio, como ocurrió en septiembre de 2021, cuando las playas de Melilla se quedaron sin socorristas.

La pregunta por tanto es muy obvia: ¿Esto se pudo hacer mejor? ¿Por qué no se hizo?

Compartir

Artículos recientes

Nuevo reconocimiento para el libro ilustrado por Salah Mezian en Estados Unidos

El libro infantil 'Las visiones de Beya Bean Blue', ilustrado en su totalidad por el…

34 minutos hace

La presidenta de Cepyme advierte que la jornada de 35 horas provocará el cierre de microempresas

La presidenta de la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (Cepyme), Ángela de…

4 horas hace

Melilla estrena verano en abril con las playas llenas

Melilla ha vivido este viernes, 17 de abril, un auténtico adelanto del verano. De esos…

4 horas hace

Cepyme alerta del "aislamiento comercial" de Melilla y urge a reabrir la aduana

La Ciudad Autónoma ha recibido en el mediodía de este viernes 17 de abril a…

5 horas hace

La XII Carrera Africana de La Legión refuerza su carácter deportivo y solidario

La Ciudad Autónoma de Melilla acogerá este sábado 18 de abril de 2026 la duodécima…

6 horas hace

El MCD Salle se toman esta cita en modo play off

El Melilla Ciudad del Deporte La Salle se desplaza este sábado hasta tierras castellano-leonesas para…

6 horas hace