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Reencuentro con el gol.

Necesidad La UD Melilla necesitaba imperiosamente la victoria para eludir los puestos de descenso  Racha Con el triunfo de ayer, los azulinos rompen una dinámica de dos meses sin ganar en el Álvarez Claro. Nada es eterno y ya tocaba saborear un triunfo en casa, donde el conjunto melillense no ganaba desde el pasado 9 de septiembre cuando en la tercera jornada se impuso 2-1 al Cacereño. Desde entonces tres empates y una derrota era el bagaje que presentaba la escuadra dirigida por Juan Moya ante su afición, ayer más escasa que nunca, con la excepción del triunfo en Copa del Rey ante el Levante UD.
La victoria ante el equipo revelación del Grupo IV, el Arroyo CP, rompe otra racha negativa en la que los azulinos habían enlazado tres derrotas consecutivas y cuatro jornadas sin saborear las mieles del vencedor. Por lo que el triunfo, balsámico donde los haya, servirá para que los pupilos de Moya afronten los próximos partidos con cierta tranquilidad y menos urgencia, despejando por el momento los efectos negativos de la tan cacareada ansiedad.
La UD Melilla afrontaba un partido con la necesidad imperiosa de ganar para espantar el fantasma del descenso, y lo hacía ante un equipo que llegaba al Municipal melillense ocupando la quinta posición de la tabla y con una temible carta de presentación como visitante. El Arroyo CP sólo había caído en sus visitas a Lucena y Lepe, pero con diez puntos en su zurrón cosechados en sus desplazamientos a Albacete (1-1), Loja (0-2), Cartagena (1-2) y Cádiz (2-5), lo que hacía del equipo entrenado por Juan Marrero un rival poco propicio para iniciar la remontada azulina en la clasificación.
La escuadra melillense realizó un buen partido y se impuso de manera justa a un rival que nunca se sintió cómodo sobre el irregular terreno de juego del Álvarez Claro, en pleno proceso de resiembra. Juan Moya anunció en la previa que podría haber cambios en un once inicial en el que Domenech y Quique de la Mota fueron las novedades de principio, entrando también en la convocatoria Omar Monterde. Sergio Sánchez, que se había lesionado en la última sesión de entrenamiento, facilitó la decisión del entrenador unionista.Los tres aportaron cosas importantes al juego del equipo, pero sobre todo cabe destacar la actuación del centrocampista malagueño que dio mucho criterio al juego en el centro del campo azulino mientras estuvo sobre el verde.
El partido resultó entretenido y emocionante por la incertidumbre en el marcador hasta el tiempo de prolongación cuando Chota, que llevaba poco más de diez minutos en el terreno de juego, consiguió el segundo y definitivo gol de los locales. Había interés en comprobar si de nuevo el efecto gaseosa aparecía tras el buen inicio de partido que suelen realizar los de Juan Moya, pero en esta ocasión las buenas vibraciones de principio se mantuvieron durante buena parte del partido. Los azulinos saltaron al césped con la premisa de hacerse con la posesión de la pelota y de llevar la iniciativa en el juego ante un equipo que se mostró muy ordenado y que salió con la misión de presionar de manera asfixiante la salida del balón y de hacer daño por las bandas, pero en esta ocasión tanto los centrales azulinos como los laterales impusieron su criterio, sacando el balón jugado y taponando sin fisura las bandas.
En la parcela ancha Fausto, Quique, Domenech, Velasco y Jairo impusieron su mayor calidad ante un Abel Buades y compañía que poco pudieron hacer para frenar el, hasta en ocasiones, fluido juego de los anfitriones. Así, antes de cumplirse los primeros diez minutos de partido, Fausto y Luis Domenech, aunque sin fortuna, ya habían probado el disparo desde la media distancia. Los dos Espadas del conjunto extremeño protagonizaron la respuesta, cuando Iban se la puso con la cabeza a Edu que golpeó muy alto. Pasado el cuarto de hora, Jairo inventó un pase a la espalda de los centrales visitantes al que César Díaz, el mejor jugador del partido, no llegó por muy poco. La réplica no tardó en llegar por mediación de Iban Espadas pero Munir atajó con seguridad el disparo raso del guipuzcoano.
El Melilla pronto obtendría el premio a su mayor ambición cuando a los 19 minutos, Velasco desconectó a los centrales del Arroyo con un perfecto pase a sus espaldas que aprovechó Cesar Díaz para marcharse en velocidad y plantarse ante Saavedra al que batió de perfecta vaselina, estableciendo el 1-0 en el electrónico.
Poco después era Carlos David el que asistía de nuevo a César Díaz que, algo escorado, volvía a elevar el cuero por encima del meta extremeño pero un defensor evitaba 'in extremis' el gol enviando a saque de esquina. Pasada la media hora de juego, el peligro rondó el marco local cuando al saque de un córner Munir no midió bien la salida y el sevillano Edu Espada, en el segundo palo, cabeceó fuera. Fue el único error que cometió el canterano melillense en un partido en el que todo lo demás lo hizo a la perfección. Con el Melilla dominando, aunque sin ocasiones, y un susto producido por una tremenda volea de Abel Buades desde la frontal que a punto estuvo de sorprender a Munir, acabó el primer acto.
Marrero, técnico visitante, buscó más profundidad y mejor elección de pase dejando en la caseta a Edu Espada y Chirri y dando entrada a Ruano y Toni. La decisión se tradujo en un mayor dominio visitante desde que el sevillano Arroyo Cortés, que no midió a los dos equipos con el mismo rasero, señaló el comienzo de la segunda mitad. Así, el cuadro extremeño adelantó sus líneas y obligó al Melilla a dar un paso atrás. Ruano intentó un gol olímpico desde el banderín de córner pero Munir, muy atento, lo evitó con una desvío felino. La misma historia se remitió desde el área de córner contraria y de nuevo Munir metió los puños con acierto.
Los visitantes sólo generaban peligro a balón parado y Velasco primero y César Díaz después pusieron la réplica. El malagueño lo intentó desde la línea de fondo tras una jugada personal pero Saavedra, bien colocado, atajó el disparo. Diez minutos después, en el 66, un contraataque local acabó con el balón en los pies de César Díaz que desde más de 40 metros enganchó un tremendo zapatazo que a punto estuvo de sorprender a un adelantado Saavedra, pero el arquero extremeño evitó el tanto con una gran intervención. Para entonces el Melilla ya jugaba en inferioridad numérica por expulsión de Velasco que vio la segunda amarilla.
El último tramo del choque resultó emocionante a pesar de que los azulinos se defendían con mucho orden, pero el peligro seguía rondando el área local como consecuencia de la estrategia ofensiva visitante. Así, Fragoso evitó un remate a bocajarro de Toni tras centro de Ruano, mientras que Ibán Espadas enviaba fuera dos remates consecutivos de cabeza al lanzamiento de saques de esquina. Pero cuando parecía que el sufrimiento se prolongaría, Jairo Álvarez abrió el juego a la banda para Amarito que buscó la línea de fondo y centró raso al primer palo donde apareció el goleador Chota para, adelantándose a la defensa y portero visitante, enviar el cuero al fondo de las mallas, provocando la locura en las gradas y asegurando una más que merecida victoria.

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