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Recuerdos de un médico en Vietnam

por Redacción El Faro
16/12/2010 19:38 CET
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La Historia nos proporciona a veces ciertos capítulos curiosos cuando no sencillamente extraordinarios. Uno de ellos fue la participación de militares españoles en la guerra de Vietnam.

Lo que ya no es tan conocido es la participación de un grupo de médicos militares españoles en el conflicto, en este caso en el escalón médico creado para viajar a esa zona en el año 1966 y que se extendió hasta prácticamente el fin de la guerra, pues hubo médicos española hasta 1971. 

   Uno de ellos es ceutí y estuvo en aquel país asiático en el año 1969. El hoy general Antonio Velázquez contaba entonces con 29 años y era teniente médico. Hasta aquel año no pudo imaginar el ofrecimiento que le hizo el coronel de su Regimiento, en Cartagena, pues era en esta ciudad mediterránea donde estaba entonces destinado.

   Así, una mañana comentó a Velázquez que existía la posibilidad de ir a Vietnam en el marco de un escalón médico avanzado compuesto por españoles. Nadie sabía nada de ello en el Ejército pues ni siquiera estaba publicada la convocatoria en el BOE del Estado. Era una operación confidencial que se llevaba a cabo en el marco de la cooperación militar hispano-norteamericana a la que el Jefe del Estado en aquel momento, Francisco Franco, se había comprometido con la administración estadounidense.

   “Fui voluntario”, afirmó Velázquez, quien recuerda que el grupo español estaba formado entonces por cinco médicos, siete enfermeros y un mecánico. En total 13 personas que sustituían al anterior grupo de médicos españoles que habían estado seis meses en la zona. 

   Desde 1966 se llevaban a cabo estas operaciones aunque sólo el primero de los grupos que acudió a la zona estuvo un año. “Aquella misión sólo me aportaba experiencia profesional y personal”, señaló y recordó que durante muchos años la misión fue secreta, pues ni siquiera en el ámbito del Ejercito se conocía por gran parte de los oficiales. 

   De su estancia en Vietnam se trajo muchos recuerdos y una medalla militar con distintivo rojo, condecoración que asombró a muchos militares españoles pues no sabían dónde podía haberla ganado, pues por la edad que tenía entonces, 29 años, era imposible que hubiera participado en la guerra de Ifni, en 1958, última acción bélica del Ejército español antes de la salida del Sahara Occidental en 1976. Ésta anécdota la recuerda con cierto humor, pues un oficial le preguntó una vez donde había ganado esa condecoración.

                                  En Vietnam

   “Llegamos y la misma noche nos bombardeó el Vietcong”. Antonio cuenta esta primera experiencia con la guerrilla comunista que entonces luchaba contra la presencia del Ejército norteamericano en Vietnam. 

   Según parece, el hecho de que el Hospital donde trabajaban los españoles estuviera al lado de un recinto militar explicaría esa situación de riesgo. El viejo Hospital provincial de Go-Cong, localidad al sur de Saigón donde se estableció el escalón médico español carecía de cualquier tipo de recurso para poder realizar el trabajo en buenas condiciones.

   “Yo estuve en la sección de pediatría”, señala y añade que en esa zona había muchos problemas sanitarios, entre otras cuestiones debido al paludismo reinante así como otro tipo de enfermedades tropicales sin contar con la malnutrición de los más pequeños. “Se pasaba mal”, remarca y recuerda que los médicos españoles sólo trataban con la población civil, tanto la que vivía en la zona bajo control militar norteamericano así como la guerrilla que colaboraba con el Ejército americano.

   Velázquez comentó que la guerra de Vietnam era de guerrillas, no era un conflicto convencional, circunstancia que complicaba las cosas, sobre todo a la hora de mantener un hipotético frente que nadie sabía muy bien donde se ubicaba. En cualquier caso, los españoles estuvieron muy cerca de la zona de conflicto. 

   Velázquez comentó que sólo sabían si un ataque era aliado cuando veían sobrevolar aviones y helicópteros, pues sólo los tenía el Ejército norteamericano.

   Un aspecto menos conocido es el hecho de que estos médicos españoles estuvieron encuadrados en el Ejército norteamericano. Así, Velázquez recuerda que al llegar les dieron un uniforme americano, el casco y un fusil M14, utilizado entonces en la guerra. En cualquier caso, comenta que él se ponía el uniforma español, con  el que llegaron a Vietnam. De hecho, algunos de los militares españoles se pusieron una insignia pegada en el traje con la bandera española.

   Otro aspecto poco conocido es la remuneración que recibían pues por un lado tenían el sueldo español, no muy alto entonces, en torno a las doce mil pesetas, más el sueldo que les daban los norteamericanos que ascendía a unos mil dólares que entonces suponían unas 90.000 pesetas más. En cualquier caso, no tuvieron mucho contacto con el Ejército americano sino sobre todo con la población local

             El contacto con la gente

   Las relaciones con los lugareños eran muy buenas, recuerda Velázquez. “Todos los médicos éramos respetados”, afirmó y además tanto por los vietnamitas de uno como de otro lado. Una vez atacó el pueblo la guerrilla del vietcong y también la cárcel. Ninguno de ellos tuvo que utilizar las armas que les habían proporcionado excepto uno de los médicos españoles que salió con el casco puesto para ver que es lo que pasaba. 

   Excepto aquella noche, no hubo más incidentes que reseñar. En general la gente trataba bien a los españoles, entre otras cosas porque era médicos y estos siempre son respetados en la medida en que su función es ayudar todo lo posible a la población.

Velázquez recordó igualmente en la charla que impartió ayer en la ciudad que los vietnamitas llegaron a poner el nombre de España a uno de los puentes que había en la localidad de Go-Cong, en signo de reconocimiento a la labor que habían realizado los médicos españoles en la zona. 

En concreto, el puente se llamaba ‘de España’ y lamentablemente ya no existe. Y es que Velázquez viajó en el año 1998 a la zona donde estuvo destinado. NI rastro del Hospital donde trabajaron los médicos españoles ni tampoco del recuerdo de los lugareños sobre este episodio cuando menos curioso en la historia del Ejército español.

Tan sólo quedaban los restos del viejo Palacio del Gobernador, en muy mal estado  pues no había tenido los cuidados que debía.

También recuerda uno de los contactos que tuvo con algún guerrillero. Quizas sea una de las cosas que más le impresionó. “No se me olvida su mirada, de amparo y tristeza a la vez”. Junto a ello, tampoco ha olvidado el sufrimiento de los niños.

La historia de la colaboración militar española  en Vietnam finalizó en el año 1971. Ya no volvió nadie más y en 1972 fue la desbandada del Ejército norteamericano. Definitivamente había terminado la guerra en Vietnam, un conflicto cuyas secuelas aún parecen perdurar en la población local de aquel país.

La vida militar de Antonio Velázquez no finaliza con éste episodio pues más tarde sería destinado al Sahara español, en concreto a la Policía Territorial del Sahara. En concreto estuvo en el Aaiun aunque los sucesos de la marcha verde y la salida del Ejército español lo vivió desde Mauritania, donde estaba destinado como médico en una acción de cooperación del Gobierno de España aunque como él afirmó no era realmente esa la función pues en realidad estuvo como agente de información al servicio del Ejército.

Pero eso es otra historia que nada tiene que ver con Vietnam. Y es que la realidad, una vez más, supera con creces a la ficción como muestran las vivencias de este médico militar, ya general retirado, cuyos recuerdos esperan ser publicados algún día.

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