La Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) en Melilla y el oncólogo del Hospital Universitario de Melilla (HUME), Jorge Luis Soriano, han lanzado un mensaje conjunto centrado en la importancia de la prevención y los programas de cribado como herramientas fundamentales para frenar la incidencia del cáncer colorrectal, uno de los tumores más frecuentes en España y también en la ciudad autónoma.
Durante un encuentro informativo, el especialista explicó que este tipo de cáncer ocupa el primer lugar en incidencia si se suman hombres y mujeres, aunque en los últimos años se ha logrado frenar su crecimiento. Este estancamiento, según señaló, está directamente relacionado con una mayor implantación de los cribados, lo que demuestra que reforzar estas estrategias puede incluso reducir el número de casos en el futuro. En este sentido, recordó que “9 de cada 10 casos pueden salvarse si hacemos una prevención precoz”.
En Melilla, la falta de un registro oficial de tumores obliga a trabajar con estimaciones. Actualmente, se sitúan en torno a 48 los casos detectados, aunque la proyección real podría elevarse hasta entre 75 y 80 diagnósticos. Además, el cáncer colorrectal es más frecuente en hombres que en mujeres, con una proporción aproximada de tres casos en varones por cada dos en mujeres.
Factores de riesgo
Uno de los ejes principales de la intervención fue la relación directa entre el estilo de vida y el desarrollo del cáncer colorrectal. Soriano señaló que los factores de riesgo están fundamentalmente ligados a la alimentación, el estado nutricional, el peso corporal y la actividad física, a lo que se suman hábitos como el tabaquismo y el consumo de alcohol.
En Melilla, estos factores adquieren una dimensión especialmente relevante. Más del 40% de la población se encuentra en parámetros de obesidad o sobrepeso, mientras que cerca del 42% es sedentaria. Esta combinación, según explicó, incrementa el riesgo de desarrollar enfermedades oncológicas con el paso del tiempo.
El especialista hizo hincapié en la importancia de mantener hábitos saludables, con especial referencia a la dieta mediterránea, el control del peso, la práctica regular de ejercicio físico y el consumo moderado de carnes rojas y procesadas. A ello se suma la necesidad de evitar el tabaco y reducir el consumo de alcohol como medidas complementarias de prevención.
Además, alertó sobre la influencia de estos hábitos desde edades tempranas. Soriano aludió a un estudio realizado en Melilla en jóvenes de entre 14 y 17 años, desarrollado como tesis doctoral de la Facultad de Ciencias de la Salud y publicado en la revista Nutrients. Este trabajo evidencia patrones dietéticos poco saludables, con alto consumo de productos ultraprocesados e hipercalóricos, que pueden derivar en alteraciones metabólicas en la juventud y evolucionar en la edad adulta hacia enfermedades cardiovasculares y tumores.
Por ello, insistió en la necesidad de impulsar intervenciones educativas y nutricionales desde edades tempranas para modificar estos hábitos y reducir el riesgo futuro.
Cribados para salvar vidas
En este contexto, los programas de cribado se sitúan como una herramienta clave. El oncólogo explicó que estas pruebas están dirigidas principalmente al grupo de población con mayor incidencia del cáncer colorrectal, que se sitúa entre los 50 y 69 años.
No obstante, también se está ampliando el enfoque poblacional, incluyendo a personas desde los 45 años, con el objetivo de reforzar la detección precoz en fases más tempranas. Además, recordó que cualquier persona con síntomas o preocupación debe acudir a su médico de cabecera, ya que el sistema sanitario permite valorar cada caso de forma individual y actuar fuera de esos rangos establecidos.
La prueba principal es el test de sangre oculta en heces, un procedimiento sencillo, íntimo, no invasivo y accesible que puede realizarse en casa. Esta prueba permite detectar indicios que requieren estudio y, en caso de resultado positivo, se completa con una colonoscopia.
El cribado permite identificar pólipos, lesiones precursoras que pueden ser benignas y extraíbles antes de evolucionar hacia un cáncer. La detección temprana y su extirpación constituyen una de las principales vías para prevenir la enfermedad. En este sentido, Soriano insistió en que la ausencia de síntomas no excluye la presencia de cáncer.
Entre los síntomas de alarma mencionó cambios en el hábito intestinal, sangrado rectal, dolor abdominal, pérdida de peso inexplicable o cansancio. Aunque son signos inespecíficos, recalcó que deben motivar siempre una consulta médica.
Organización sanitaria
El cáncer colorrectal representa cerca del 15% de las muertes por cáncer en España y, en Melilla, se sitúa como la segunda causa de muerte por cáncer. Sin embargo, esta mortalidad ha disminuido en las últimas décadas gracias al diagnóstico precoz y a la mejora de los tratamientos. La supervivencia ha superado el 60% a cinco años, en paralelo a la incorporación de nuevas modalidades terapéuticas como la cirugía, la quimioterapia, la radioterapia, la inmunoterapia o los tratamientos dirigidos.
En el ámbito local, Soriano destacó avances como el acuerdo entre la Consejería de Sanidad y la AECC para impulsar los cribados, así como la implantación de un protocolo en el Hospital Universitario de Melilla para uniformar procedimientos y acortar los circuitos de diagnóstico y tratamiento. También se trabaja en un censo de pacientes ostomizados, estimado entre 120 y 130 personas en la ciudad.
Compromiso social
Durante la jornada, el oncólogo también desmontó varios mitos frecuentes, como la idea de que no es necesario el cribado si no hay síntomas o que la colonoscopia puede provocar cáncer. Asimismo, aclaró que un resultado positivo en la prueba de heces no implica necesariamente la existencia de un tumor.
Como mensaje final, los profesionales insistieron en la importancia de participar en los cribados, consultar ante cualquier síntoma, no banalizar las señales de alerta y mantener hábitos de vida saludables.
En una ciudad con diversidad cultural como Melilla, subrayó además la necesidad de adaptar los mensajes de salud para llegar a toda la población. El cáncer colorrectal puede prevenirse y puede curarse con mayor frecuencia si se detecta a tiempo, y en esa tarea la implicación de la sociedad es fundamental.








