Poco a poco, eso sí, pero parece que la aduana va avanzando. Casi cinco años y medio después de su reapertura tras prácticamente siete cerrada a cal y canto por una decisión unilateral de Marruecos, la Reunión de Alto Nivel (RAN) entre España y Marruecos celebrada en 2022 permitió ir dando pasos poco a poco.
Primero se reabrió la frontera, aunque bien cierto es que con un régimen de viajeros claramente perjudicial para Melilla, ya que la Policía marroquí no deja pasar prácticamente nada más que ropa, artículos de aseo y documentación, mientras que al contrario ya puede entrar prácticamente cualquier cosa -salvo pescado- con unos ciertos límites de kilos.Pero el pescado marroquí sí está entrando en Melilla, a razón de dos camiones a la semana, hasta antes del parón debido al Aid el Kebir. Ahora, según ha podido saber El Faro, el importador está buscando nuevos proveedores en Marruecos que le garanticen el anhelado camión diario.
Mientras tanto, el jueves se produjo otro hito: llegó a Melilla el primer camión con fruta marroquí. Fueron 15.000 kilos de melones y sandías que deberían dar paso a un tránsito habitual de aquí en adelante.
Si saben mejor el pescado, la fruta y la verdura de Marruecos, independientemente de la calidad que pueda tener el producto, un factor muy importante es el tiempo de tránsito, que no es el mismo, evidentemente, si viene de Beni Enzar o zonas próximas a Melilla que si lo hace de la península por el tiempo que se tarda desde que se recoge la fruta o la verdura o se pesca el pez hasta que llega a la ciudad, teniendo en cuenta el transporte al puerto, el viaje en barco y el tiempo de descarga.
Las que siguen estancadas son las exportaciones, a razón de un par de camiones a la semana con electrodomésticos y artículos de menaje de hogar. La operación de la delegada del Gobierno, Sabrina Moh, paralizó todo cuando estaba prevista una reunión con los empresarios para aumentar el catálogo de productos que se pueden vender a Marruecos.
Por ahora sigue sin haber fecha para esa reunión, que cabe esperar que se produzca lo antes posible, porque este desequilibrio hay que corregirlo para que los empresarios melillenses no jueguen con desventaja.
Así que, piano piano, el flujo va adelante. Pese a todo, la pregunta es si se normalizará la situación alguna vez tanto para la aduana como para el régimen de viajeros. Sería bueno para unos y otros.
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