La formación política Nueva Melilla considera que el vicepresidente primero del Gobierno de la Ciudad Autónoma, Miguel Marín, utiliza la Cámara de Comercio como "cortina de humo" para camuflar la "ineficacia" del Ejecutivo local y la "desertificación comercial" de la ciudad
"Las quejas de Miguel Marín contra el Gobierno central y la delegada del Gobierno, a los que acusa de bloquear la creación de una Cámara de Comercio propia, solo buscan tapar la absoluta falta de un modelo económico propio y son simplemente victimismo institucional”.
Desde Nueva Melilla señalan que una Cámara de Comercio "no salvará por sí sola" a las pymes familiares y autónomos de la ciudad, mientras el Ejecutivo local "siga ignorando" el desplome del comercio de proximidad.
"Recurrir de nuevo a la confrontación con la Delegación del Gobierno y calificar la gestión ajena como la peor de la historia es una maniobra burda para desviar la atención de sus propias responsabilidades. Una institución vacía no frena las persianas bajadas".
Nueva Melilla califica de "devastadora" la realidad a pie de calle en los barrios. Un escenario que, para esta formación, está marcado por un "desempleo insostenible" y un goteo constante de locales cerrados tras el fin del comercio transfronterizo. Por ello, alegan que centrar todo el discurso económico en los trámites burocráticos de un real decreto es vivir en una "burbuja oficialista".
"Los comerciantes y autónomos que resisten no comen de expectativas virtuales ni de la apertura de nuevos organismos, sino de medidas urgentes y de un apoyo directo que este Gobierno local les deniega".
Asimismo, Nueva Melilla consideran inaceptable que se invite a los empresarios a "conformarse" con soluciones a medias. No obstante, recuerdan que el "verdadero y único" motor económico internacional de Melilla pasa por una estrategia integral: blindar el Régimen Económico y Fiscal (REF) para el comercio de proximidad, abaratar las comunicaciones aéreas y marítimas que asfixian la ciudad y potenciar su pluralidad cultural mediante el impulso sin complejos del bilingüismo.
"Para Nueva Melilla, culpar de forma sistemática a los agentes externos es la coartada perfecta para no asumir el fracaso del proyecto de ciudad universitaria, la inexistencia del turismo y la incapacidad de ofrecer un horizonte laboral digno que frene el exilio forzoso de la juventud melillense".








