Nueva Melilla ha manifestado públicamente su preocupación tras el tercer descenso consecutivo del principal club deportivo de la ciudad, una situación que la formación califica como un “fracaso deportivo, institucional y político”.
A través de un comunicado, el grupo considera que este resultado no responde al azar, sino que es consecuencia de una gestión “deficiente” prolongada en el tiempo, señalando tanto a la Junta Directiva del club como a la Consejería de Deportes por la falta de control y supervisión.
Según expone la formación, durante los últimos cuatro años el club ha contado con un presupuesto medio cercano a los tres millones de euros anuales, siendo el principal beneficiario de fondos públicos en el ámbito deportivo local. En este sentido, subraya que este esfuerzo económico no se ha traducido en resultados deportivos positivos, sino en una “sucesión de fracasos” que han derivado en el descenso de categoría.
El comunicado también hace referencia a una gestión marcada por la inestabilidad, destacando los continuos cambios de entrenadores y directores deportivos, así como el pago de finiquitos e indemnizaciones. Asimismo, apunta a la existencia de salarios que considera elevados en relación con la categoría, lo que, según la formación, ha supuesto un uso ineficiente de los recursos públicos.
Nueva Melilla atribuye la responsabilidad política al consejero de Deportes, cuya actuación define como caracterizada por la “inacción, complacencia y ausencia de fiscalización”. En esta línea, sostiene que no se ha ejercido el control necesario sobre el destino de los fondos públicos ni se ha intervenido ante la evolución del proyecto deportivo.
Además, el grupo señala una “confusión de roles” en la gestión del deporte en la ciudad, indicando que el consejero ha transmitido la impresión de no liderar el área, lo que, a su juicio, ha debilitado el control institucional.
El comunicado también alude a decisiones adoptadas al inicio de la etapa del actual responsable de Deportes, como la desaparición de la marca Melilla Sport Capital, que, según Nueva Melilla, proyectaba la imagen deportiva de la ciudad. La formación considera que el modelo actual ha derivado en una situación que afecta al fútbol local, pese a contar con un presupuesto elevado.
Asimismo, advierte de que el descenso del primer equipo ha tenido consecuencias directas en la estructura deportiva, provocando también el descenso del filial a la liga local, una categoría que, según señala, presenta menor nivel competitivo y puede afectar al desarrollo del deporte en la ciudad.
Ante esta situación, Nueva Melilla plantea la necesidad de un cambio en el modelo de gestión deportiva, apostando por criterios de transparencia, eficacia, profesionalización y un reparto equitativo de los recursos públicos.
En su comunicado, la formación también considera necesario esclarecer diversos aspectos relacionados con la gestión económica del club, como el coste de la plantilla, la proporción del presupuesto destinada a la misma, el volumen de finiquitos abonados con fondos públicos y la posible existencia de responsabilidades en la gestión.
Nueva Melilla concluye señalando que la ciudad no debe mantener un modelo que, según expone, implica un uso de recursos públicos sin resultados deportivos y sin el control necesario.
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