El portavoz de Nueva Melilla, Isaac Fernández, ha asegurado este viernes que la frontera inteligente no soluciona los problemas reales de Melilla, que necesita una frontera “humana, fluida y con prosperidad compartida”.
Aunque la delegada del Gobierno, Sabrina Moh, calificó la entrada en funcionamiento esta semana de la frontera inteligente, integrada en el sistema europeo Entry/Exit System, como un avance histórico para el control, la digitalización y la seguridad, según Fernández, “la realidad es muy distinta a la que trata de vender la máxima representante del PSOE en Melilla”.
“Seguimos sufriendo largas colas, arbitrariedades en el régimen de viajeros y un cierre intermitente de la aduana comercial que paraliza a nuestros empresarios y frustra las expectativas de toda la ciudad”, señala el dirigente de Nueva Melilla, para quien “una frontera no se mide por los millones invertidos en tecnología, sino por su capacidad para conectar pueblos y facilitar la vida de las personas”.
Desde Nueva Melilla apuestan, en palabras de su portavoz, por “una frontera fluida, humana y funcional, no una barrera ineficiente que no solucione los problemas”. Así, Fernández recuerda que “las colas kilométricas siguen siendo el pan de cada día” y lamenta que “lo que debería ser un paso ágil se ha convertido en un calvario para miles de vecinos”.
Quienes más lo sufren, según Fernández, son precisamente las personas con menos recursos, quienes antes podían adquirir en Marruecos productos a precios más bajos que en Melilla. Sin embargo, esgrime que “el Gobierno del PSOE ha olvidado por completo esta realidad cotidiana y, en lugar de construir una política de vecindad sensata y solidaria, ha apostado por un modelo de control arbitrario y deshumanizado que golpea directamente a las familias melillenses más humildes y ahoga la ciudad”.
Tampoco, prosigue el portavoz de Nueva Melilla, se puede hablar de “éxito” cuando la aduana comercial, que fue “reabierta con grandes titulares a comienzos de año”, fue cerrada apenas seis meses después. Así, aunque se anuncien “relaciones normalizadas”, para Nueva Melilla, la verdad es que sigue sin haber reciprocidad, calendario, reglas estables y una política exterior que defienda los intereses de Melilla. Mientras tanto, Fernández lamenta que es la economía local, especialmente los pequeños y medianos empresarios, la que está “pagando las consecuencias de esa debilidad política”.
Fernández cuenta que Nueva Melilla cree en “otra forma de entender la frontera” para que esta sea una zona de prosperidad compartida, basada en el respeto mutuo, la cooperación económica y la estabilidad institucional”. Según el portavoz de la formación local, “Melilla no puede seguir siendo una ciudad aislada, con un muro invisible que divide oportunidades”.
Para Nueva Melilla, dice Fernández, la frontera debe ser “un espacio de encuentro, de comercio justo y de desarrollo sostenible tanto para Melilla como para las regiones vecinas marroquíes”. En este sentido, el portavoz incide en que “no hay futuro sin una relación sana y equilibrada con Marruecos que hoy no existe por mucho que el Gobierno central lo intente vender”.
Fernández critica que el Gobierno central, con Sabrina Moh como máxima representante en la ciudad, ha demostrado “una alarmante falta de visión y de sensibilidad” después de haber invertido una gran cantidad de dinero público en un sistema automatizado que “no ha resuelto un solo problema de los estructurales en la frontera”.
Al respecto, el dirigente de Nueva Melilla esgrime que las esperas siguen siendo de horas, que la aduana no funciona y que el régimen de viajeros continúa siendo limitado y no se ofrecen otras soluciones.
“La llamada frontera inteligente se ha convertido en el símbolo del fracaso de una política improvisada, desconectada de las necesidades reales de la población”, apunta Fernández, quien exige una frontera “eficiente, transparente y justa”.
Además, la formación reclama datos diarios sobre tiempos de espera, incidencias e impacto económico, un régimen de viajeros con reciprocidad real y respeto mutuo, una aduana estable y un compromiso político firme “para que Melilla sea, de verdad, una puerta de prosperidad compartida entre España y Marruecos”.
“Seguiremos defendiendo que nuestra frontera no sea un obstáculo, sino una oportunidad. Melilla merece un futuro de cooperación y desarrollo, no un escaparate tecnológico vacío que esconde el fracaso de la gestión socialista”, concluye Fernández.









Para que exista un régimen de viajeros mutuo, un futuro de cooperación y desarrollo se debería suprimir el visado a las personas provenientes de la provincia de Nador.
Habéis descubierto América de nuevo lo q hay q leer con tal de salir en prensa