Melilla, la ciudad autónoma que se erige como un puente entre Europa y África, ha vivido una Navidad con sabor agridulce en el sector hotelero. Tras un 2024 que dejó cifras históricas y un verano 2025 lleno de dinamismo, los establecimientos de la ciudad han registrado una ocupación desigual durante las fiestas.
Hace apenas unos meses, Melilla celebraba un hito histórico. Según el consejero de Turismo, Miguel Marín, el mes de septiembre de 2025 cerró con una ocupación hotelera media del 80%, y algunos hoteles incluso rozaron el lleno absoluto en días concretos. Este dato, por sí solo, reflejaba una tendencia al alza que se había ido consolidando a lo largo del año.
El verano de 2025 arrancó con fuerza, aunque con ritmos desiguales. Durante agosto de 2024, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), se registraron 15.222 pernoctaciones, un 20% más que el año anterior, y 7.192 viajeros, lo que representaba un crecimiento del 40% frente a 2023. Gran parte de este aumento se atribuyó a la Operación Paso del Estrecho (OPE), que trajo a numerosos melillenses de regreso a la ciudad. Sin embargo, la primera mitad de 2025 mostró un crecimiento más moderado. Entre enero y marzo se contabilizaron unas 26.000 pernoctaciones, apenas un 3% más que en el mismo periodo de 2024.
Esta tendencia de crecimiento había generado expectativas optimistas para la Navidad, pero la realidad ha sido mucho más matizada.
La Navidad de 2025
La información recopilada por El Faro muestra un panorama de contrastes en los hoteles de la ciudad. Mientras algunos establecimientos han disfrutado de ocupaciones completas y calificadas como "un no parar", otros las definían como "demasiado tranquilas". Apenas llegaron a llenar 15 de sus 40 habitaciones, e incluso hubo días en los que sólo siete habitaciones estaban ocupadas.
La semana previa al 24 de diciembre fue la más favorable, con un incremento notable de visitantes, la mayoría familiares que se reunieron con parientes residentes en Melilla por motivos de trabajo o estudios. Sin embargo, la última semana del año, entre Nochebuena y Año Nuevo, presentó cifras más moderadas, dejando claro que el patrón de ocupación sigue siendo irregular.
Curiosamente, la estancia media de los huéspedes se mantiene constante. Entre 4 y 5 días, con llegadas distribuidas a lo largo de la semana, sin concentrarse únicamente en fines de semana. Esto demuestra que la ciudad ya no depende exclusivamente de las escapadas cortas, sino que empieza a consolidarse como destino para estancias medianas.
Esta información no se aleja mucho de los datos que obtuvieron en Navidad el año pasado, pero solo para los hoteles que están en la cara buena de la moneda. Entre el 22 de diciembre y el 7 de enero, la ocupación media alcanzó un 85%, frente al 73% de 2023. Algunos hoteles alcanzaron picos del 95% en fechas clave.
El aumento de la ocupación tiene efectos directos e indirectos sobre la economía local. Se estima que los visitantes nacionales gastaron en promedio 400 euros, mientras que los internacionales superaron los 900 euros por estancia, sumando alojamiento, restauración, compras y actividades.
ASHOMEL
Por otra parte Melilla dio hace poco un paso decisivo en la consolidación de su imagen como destino turístico con la presentación oficial de la Asociación de Hoteles de Melilla (ASHOMEL). Una nueva entidad que agrupa a los establecimientos hoteleros de la ciudad con el objetivo de representar al sector, promover la calidad en el servicio y fomentar la colaboración institucional.
La creación de ASHOMEL, anunciada el 2 de diciembre de 2025, busca integrar a todo tipo de alojamientos, desde pequeños hoteles familiares hasta grandes complejos, bajo una visión común de turismo como motor de desarrollo económico y social. Ana Bouzas, presidenta de la asociación, destacó que contar con una voz unificada permitirá defender los intereses del sector ante las administraciones y fortalecer la colaboración con instituciones públicas y privadas.
Entre sus prioridades figura mejorar la competitividad mediante formación y asesoramiento del personal hotelero, fomentar la sostenibilidad con gestión responsable de recursos y energía, y apostar por la innovación para atraer nuevos perfiles de turistas. ASHOMEL ya ha iniciado contactos con entidades públicas y privadas para explorar sinergias, desarrollar proyectos conjuntos y diversificar la oferta, con la meta de aumentar la estancia media y desestacionalizar el flujo de visitantes, contribuyendo así al crecimiento económico local.
En un momento clave para el turismo en Melilla, ASHOMEL se perfila como un aliado estratégico de la administración local en la consolidación de un modelo turístico sostenible, inclusivo y de calidad. La Ciudad Autónoma está llevando a cabo una campaña de promoción nacional de gran alcance, incluyendo presencia en programas de televisión como El Hormiguero, para posicionar la ciudad en la mente de potenciales viajeros y destacar su patrimonio histórico, gastronomía y oferta de servicios.
La asociación invita a todos los hoteles que aún no forman parte a sumarse a este proyecto común, ofreciendo un canal de contacto directo a través del correo as*********@gm***.com.
Retos a la vista
A pesar de alguno logros, la Navidad de 2025 ha puesto de manifiesto algunos desafíos. La desigual ocupación entre hoteles sugiere que la oferta aún no está equilibrada y que ciertos establecimientos no logran atraer suficiente clientela. Además, la ciudad debe trabajar en diversificar la oferta para atraer turistas en temporadas bajas, mejorar instalaciones y servicios, y mantener la promoción internacional para ampliar la base de visitantes.
El consejero Miguel Marín ya ha adelantado medidas para responder a la creciente demanda. La próxima licitación pública de la residencia de estudiantes y los terrenos de San Lorenzo permitirá construir un nuevo hotel y viviendas. Estas iniciativas forman parte de una estrategia más amplia para consolidar a Melilla como destino turístico de referencia, más allá de picos estacionales.
En definitiva, la Navidad de 2025 en Melilla ha sido una mezcla de récords y desafíos. Mientras algunos hoteles han disfrutado de ocupaciones completas y turistas satisfechos, otros han registrado cifras bajas, mostrando que el crecimiento turístico aún requiere equilibrio y estrategia.
No obstante, la tendencia general es positiva. La combinación de políticas de incentivos, conectividad mejorada, promoción cultural y proyectos de expansión hotelera apunta a un futuro prometedor. Si Melilla logra consolidar estos avances y diversificar su oferta, es probable que no solo la Navidad, sino todas las temporadas del año, contribuyan a situar a la ciudad autónoma como un destino turístico de referencia en España y en el Mediterráneo.
La historia reciente demuestra que, cuando se alinean planificación, inversión y creatividad, Melilla puede competir con destinos mucho más consolidados, ofreciendo al visitante no solo alojamiento y gastronomía, sino una experiencia cultural única que mezcla continentes, tradiciones y familia.








