La Comandancia Naval de Melilla inaugurará mañana, martes 20 de octubre, un monumento funerario en memoria de los marinos de la Armada fallecidos en la ciudad desde 1497. El acto de homenaje y reconocimiento comenzará a las 12:00 horas en el Cementerio de la Purísima Concepción, junto al Panteón del Ejército del Aire, y estará presidido por el almirante de la flota, José Enrique Delgado Roig.
Delgado Roig es la máxima autoridad de la Fuerza Naval y tiene su cuartel general en Rota. Con este monumento, la Armada pretende hacer justicia a los numerosos marinos que perdieron la vida en Melilla a lo largo de los casi 530 años de historia, especialmente durante los múltiples asedios que sufrió la ciudad, y honrar su memoria con un espacio funerario propio.
En el discurso del acto se recordará que, solo en los primeros 40 años del siglo XX, murieron en acciones de combate miembros de las dotaciones de varios buques de la Armada.
La relación de caídos va más allá de las tripulaciones. Infantes de marina perdieron la vida en el asedio de Melilla y también en el desembarco de Alhucemas, en 1925, donde falleció incluso un sacerdote de la Armada que formaba parte de la unidad de desembarco.
No es la primera vez que la Armada rinde homenaje a sus marinos en el cementerio melillense. En octubre de 2021, coincidiendo con el centenario del Desastre de Annual, colocó dos lápidas en el Patio del Ángel, en el Panteón de los Héroes de Melilla, en recuerdo de los 10 marineros del crucero “Princesa de Asturias” y de los cañoneros “Lauria” y “Laya” fallecidos durante el apoyo a la retirada del Ejército español de las posiciones de Sidi Dris y Afrau.
Los restos de aquellos marineros habían sido enterrados en ese patio, pero las obras realizadas en el panteón dejaron sepultadas sus tumbas originales, sin ninguna indicación sobre el terreno. Su ubicación pudo determinarse gracias a la investigación de varios comandantes navales de Melilla.
En aquella campaña de 1921 murió también el alférez de navío José María Lazaga Ruiz, cuyos restos descansan en el Panteón de Marinos Ilustres de San Fernando. El acto de entonces lo presidió el almirante jefe del Estado Mayor de la Flota, Ignacio Villanueva Serrano.
La vinculación de la Armada con la defensa de Melilla se remonta siglos atrás. Durante el sitio de 1774-1775, las fuerzas navales protegieron las líneas de suministro de la plaza y bombardearon las posiciones de las tropas del sultán Mohamed III. Al frente estuvo el capitán de navío Antonio de Barceló, con una flotilla de jabeques y lanchas bombarderas que hostigó los flancos de los atacantes y garantizó el abastecimiento de los sitiados.








