La consejera de Cultura, Patrimonio Cultural y del Mayor, Fadela Mohatar, ha afirmado que el diseño del calendario de actividades culturales y festivas de Melilla no responde únicamente al objetivo de dinamizar el ocio en la ciudad, sino que forma parte de una estrategia económica para fortalecer el tejido empresarial local. Según explicó, se trata de una programación “que mantiene viva a lo largo de todo el año la economía circular”, con un retorno directo a las pequeñas y medianas empresas de la ciudad.
“Desde la Consejería de Cultura estos presupuestos lo que hemos hecho es subir exponencialmente la inversión fundamentalmente para las actividades lúdicas y festivas, pero no por una ansia de llenar el calendario, que también está bien que lo llenemos, sino por una visión estratégica del cambio de modelo económico que estamos propiciando en la ciudad”, afirmó.
Mohatar recalcó que el 99% del presupuesto destinado a este tipo de eventos repercute directamente en Melilla. “Lo he dicho siempre en muchas ocasiones: estamos haciendo una economía circular en el momento en el que el 99% de los presupuestos que dedicamos a este tipo de eventos repercuten directamente en el tejido productivo local”, señaló.
Entre los ejemplos que enumeró se encuentra el tradicional Belén navideño instalado en el Foso de los Navegantes, una de las principales atracciones culturales de la ciudad durante diciembre. “El Belén, que es uno de los más grandes de Europa, está perfectamente enclavado en el hermoso entorno del Foso del Hornabeque. Es una empresa melillense la que hace todo, tradicionalmente se lleva la adjudicación de todo ese montaje, de toda la fabricación y diseño de todas esas piezas”, detalló.
A este trabajo se suma el de muchas otras empresas locales que colaboran en las labores previas y durante las semanas que se desarrolla esta atracción. “Conlleva muchísimas pequeñas empresas de la ciudad que tienen trabajo en torno a todo el Belén”, destacó.
La consejera también se refirió a otras festividades del calendario local como el Año Nuevo Amazigh, el Ramadán o la Pascua Grande, en las que se programan actividades con implicación directa del sector local. “Cuando llegan cualquier tipo de festividad, como el Año Nuevo Amazigh, que viene también a final de enero, siempre también lo desarrollan pequeñas empresas locales”, explicó. “Y ya no digo también todo en torno a la barbaridad de eventos que vamos encadenando en nuestra ciudad”.
Durante el Ramadán, por ejemplo, se organizan múltiples actividades culturales y religiosas, incluyendo el rezo colectivo. “Toda la instalación de servicios que se ponen en la Plaza Pública de San Lorenzo también es así”, afirmó. Lo mismo ocurre con festividades como la Romería del Rocío, San Juan o la Virgen del Carmen, donde el montaje y desarrollo corre a cargo de empresas melillenses.
Mohatar también destacó el papel de los festivales de verano, cuya inversión ha aumentado progresivamente para garantizar más calidad y variedad de propuestas para los ciudadanos. “Este año los festivales de verano también han sido una inversión exponencial, creciente. Creo que hemos subido la calidad del acceso al ocio, a la cultura para toda la ciudad de una manera muy importante. También 90% empresas locales”.
Una parte importante del esfuerzo de su Consejería ha sido, según relató, llevar actividades a barrios periféricos como La Cañada, Reina Regente, Tiro Nacional o Las Palmeras. “Este verano hemos hecho actividades de agua y diversión en los barrios. Hemos tenido unos talleres espléndidos con hinchables de agua, juegos y meriendas saludables en toda la periferia de la ciudad”, explicó.
Mohatar también habló del impacto económico de la feria, uno de los eventos más relevantes del calendario cultural y festivo. “La feria habrá podido tener un impacto de vuelta de unos 6 millones de euros sobre el millón aproximadamente que invertimos. También son todas prácticamente empresas locales”, afirmó. Y agregó: “Se apoya a las asociaciones tradicionales que mantienen la feria y que hacen que toda la parte de nuestra feria clásica andaluza siga viva”.
La consejera considera que su departamento actúa como una maquinaria que alimenta la economía de forma transversal. “Yo creo que la Consejería de Cultura, Patrimonio Cultural y del Mayor es una maquinaria engrasada, potente, que mantiene viva a lo largo de todo el año el tejido productivo local”, aseguró.
Finalmente, Mohatar quiso remarcar que la política cultural de su área no funciona de forma aislada, sino que trabaja de forma coordinada con otros departamentos para activar diversos sectores de la ciudad. “Cuando hay actividades en el centro se dinamiza la cafetería, se dinamiza la hostelería. Cuando traemos actividades también hay movimiento hotelero, es decir, que es una maquinaria engrasada y que también trabaja con apoyo de otras consejerías para ir manteniendo la economía de la ciudad circulando y generando oportunidades”.








