El portavoz de Nueva Melilla, Mohamed Bussian, ha asegurado este domingo que la ciudad “no necesita un presidente que, con un discurso confuso, invisibilice a miles de familias vulnerables diciendo a España y Europa que sus estadísticas oficiales están equivocadas”.
Por el contrario, Bussian apunta que se necesita un Gobierno “que mire de frente la realidad, que reconozca la crisis y que trabaje con objetividad y valentía para superarla, porque no hay peor ciego que el que no quiere ver”.
“Cuando tu población vive en riesgo de pobreza, cuando lideras el desempleo de larga duración en Europa, cuando más de la mitad de tus jóvenes no tienen trabajo, la respuesta no puede ser "aquí no pasa nada" o "pregúntenme al final de la legislatura", añade Bussian.
Desde Nueva Melilla quieren señalar “la grave desconexión entre el discurso político de la Ciudad Autónoma y la cruda realidad socioeconómica respaldada por las estadísticas oficiales”. Las recientes declaraciones del presidente Juan José Imbroda, negando la existencia de una "situación de pobreza" en Melilla y asegurando que las "necesidades vitales están razonablemente cubiertas," son, en opinión de Bussian, “un insulto a la inteligencia y una negación de la evidencia”.
“La realidad de Melilla no es una opinión, sino una cifra estadística demoledora: la ciudad autónoma mantiene una tasa de población en riesgo de pobreza y/o exclusión social (indicador AROPE) del 44,5%, según los últimos informes basados en la Encuesta de Condiciones de Vida del Instituto Nacional de Estadística (INE)”, señalam desde Nueva Melilla, que subraya que esta cifra sitúa a casi la mitad de la población de Melilla en situación de vulnerabilidad extrema, lo que duplica, “con creces”, la media nacional española.
Para Bussian, afirmar, como hace Imbroda, que las necesidades vitales “están razonablemente cubiertas” cuando el 44,5% de tus ciudadanos están en riesgo de exclusión no es un error de diagnóstico; es “vivir en una realidad paralela” que hace caso omiso al “sufrimiento diario de miles de familias”.
Según el portavoz de Nueva Melilla, “la negación política del gobierno del PP es el mayor obstáculo para buscar soluciones efectivas”. Bussian recuerda que la ciudad sufre “un paro crónico” y que la tasa de paro estructural se mantiene persistentemente en el entorno del 24% (frente al 10,4% nacional), lo que limita “drásticamente” las oportunidades económicas y actúa como principal motor de la pobreza. Por otro lado, las familias con todos sus miembros en el paro no hacen más que aumentar (un 17% frente al 5,5% de media nacional), recuerda la formación.
La carencia material y social severa —indicador que mira la imposibilidad de afrontar gastos básicos, imprevistos o un nivel mínimo de vida digna— se sitúa en Melilla muy por encima de la media española, hasta el punto de duplicar o acercarse a triplicar los niveles de otras comunidades, siempre con datos del INE, lamenta Bussian.
Los indicadores de desigualdad confirman, para la formación, “un escenario muy duro”: el índice de Gini en Melilla alcanza en torno a 41 puntos, frente a unos 31–32 de media nacional, lo que refleja diferencias “abismales” de renta entre los hogares y los barrios de la ciudad.
Nueva Melilla lamenta que, ante la gestión de un presupuesto de más de 420 millones de euros, el Gobierno de la Ciudad “opte por la negación en lugar de reconocer la profundidad de la crisis” y destinar recursos de manera masiva y estratégica a planes de choque social y de empleo.
Aunque el Presupuesto de la Ciudad para 2026 incrementa en un 10,3% la partida de bienestar social (hasta alcanzar los 421,4 millones de euros totales), Nueva Melilla asevera que los expertos coinciden en que estas medidas, fundamentalmente asistenciales, resultan insuficientes “para revertir un paro endémico, una pobreza infantil alarmante y una exclusión social que se ha agravado en los últimos años”.
“Imbroda incluso se atreve a decir ‘¿Cómo es posible que, si hay tanta necesidad, no haya ningún movimiento social importante?’ y apela a la ausencia de ‘quema de la Bastilla’ en las calles como prueba de normalidad, pero finalmente no hace más que alimentar lo que niega, porque si las necesidades vitales estuvieran razonablemente bien cubiertas, ¿por qué es necesario destinar más del 80% del presupuesto municipal a personal, servicios esenciales y transferencias sociales? ¿Por qué Bienestar Social necesita un incremento del 10,3% en el presupuesto de 2026? ¿Cómo piensa repartir y redistribuir ese incremento?”, se pregunta el portavoz de Nueva Melilla.








