Melilla registra la esperanza de vida más baja de toda España, según revela un reciente estudio elaborado por el Instituto de Salud Carlos III. Con una media de 79,9 años, los melillenses viven, de media, casi una década menos que los habitantes de regiones como Madrid, Castilla y León o La Rioja, donde la longevidad supera los 87 años. La diferencia representa la brecha más amplia registrada en los últimos 15 años, lo que pone en evidencia las crecientes desigualdades territoriales en salud en el país.
El informe, citado por El Periódico, analiza la mortalidad por edad y su distribución geográfica a lo largo del territorio español entre los años 2010 y 2019. A partir de esta información, los investigadores han elaborado un detallado mapa de la esperanza de vida por provincias y ciudades autónomas, que deja a la luz importantes contrastes entre el norte y el sur, así como entre las comunidades peninsulares y las ciudades autónomas.
En el extremo más positivo del informe se encuentran Madrid (87,8 años), seguida de Castilla y León, Navarra y La Rioja, todas ellas por encima de los 86 años. Por el contrario, Melilla, junto con Ceuta, cierra la clasificación con las cifras más bajas, situándose notablemente por debajo de la media nacional, que actualmente se encuentra en 83,1 años.
El documento subraya que, si bien es esperable cierta variabilidad geográfica, la magnitud de las diferencias actuales no se había observado en décadas anteriores. "Las desigualdades territoriales no solo persisten, sino que se han intensificado", señala el estudio. Entre los factores que podrían influir en esta disparidad se encuentran las condiciones socioeconómicas, el nivel educativo, el acceso a recursos sanitarios de calidad, así como características demográficas y laborales propias de cada territorio.
Melilla, históricamente, ha figurado entre las regiones con peores indicadores de salud en los informes del Instituto Nacional de Estadística (INE). Tal como recogía El Faro de Melilla en artículos anteriores, la ciudad autónoma arrastra desde hace años una situación desfavorable en términos de esperanza de vida, con factores estructurales que dificultan el cierre de esa brecha con el resto del país.
El reciente informe refuerza esta percepción y añade que, además de vivir menos años, las poblaciones con menor esperanza de vida suelen tener una mayor carga de enfermedades crónicas, peor acceso a especialistas, y menor presencia de programas preventivos y de salud pública. Esta combinación impacta directamente en la calidad de vida y en la percepción del sistema sanitario por parte de la ciudadanía.
Profesionales de la salud y organizaciones del ámbito social llevan tiempo alertando sobre la necesidad de reforzar el sistema sanitario en Melilla, tanto en infraestructuras como en personal, recursos tecnológicos y programas de promoción de la salud. También reclaman una acción más coordinada entre las administraciones públicas para abordar de forma integral los determinantes sociales de la salud, como el empleo, la vivienda, la educación o la nutrición.
El mapa de longevidad elaborado por el Instituto de Salud Carlos III no solo radiografía la situación actual, sino que también permite identificar tendencias a medio plazo. Los expertos advierten que, de no revertirse estas dinámicas, la brecha entre territorios podría seguir aumentando en los próximos años.
El caso de Melilla evidencia que vivir en una parte u otra del país sigue teniendo un peso significativo sobre las oportunidades de tener una vida larga y saludable. Y plantea la necesidad de abordar las desigualdades en salud como una cuestión prioritaria dentro de las políticas públicas.








