Se quiera o no reconocer, lo cierto es que Melilla ha cambiado mucho en estas primeras décadas del siglo XXI, sobre todo en lo que se refiere al urbanismo y la modernización de infraestructuras. Por ese motivo, el Partido Popular ha querido montar una exposición que refleje claramente cómo ha sido la evolución melillense desde que su líder regional, Juan José Imbroda, preside la Ciudad Autónoma. Imbroda accedió a la Presidencia a través de una moción de censura contra el cepemista Mustafa Aberchán en el año 2000 y, salvo el paréntesis 2019-2023, ha dirigido todos los equipos que han hecho posible esa transformación.
Por eso no es extraño que los populares quieran exhibir músculo y poner de manifiesto en una muestra pública lo mucho que han logrado en estos años al frente del Gobierno de Melilla. Y si se es mínimamente objetivo hay que señalar que, efectivamente, ha habido muchas actuaciones positivas: desde la creación de plazas, párkings, parques, etc., hasta la gratuidad de las escuelas infantiles, pasando por un sinfín de ayudas sociales, la financiación de múltiples programas competencia del Estado y poner en los jóvenes la prioridad de sus acciones.
Lógicamente queda mucho por hacer, eso tampoco es refutable, pero sería injusto pensar que no ha habido avances en materia como el apoyo a la educación, iniciativas culturales, la protección del patrimonio cultural, el incremento en el turismo, nuevas carreras universitarias, implantación de empresas tecnológicas, el desarrollo urbanístico, las actuaciones en medio ambiente, las políticas de igualdad y conciliación, las ayudas a los colectivos más desfavorecidos, vacunas, los mayores y el respaldo a la gente joven, entre otros ejemplos.
Todos los gobiernos, todos, tienen sus luces y sus sombras; eso es así, pero lo cierto es que los sucesivos ejecutivos encabezados por Imbroda han supuesto la modernización de la ciudad en muchos aspectos y han traído beneficios indiscutibles desde el punto de vista económico como la famosa bonificación del 50% de la cuota patronal a la Seguridad Social o el aumento de las ventajas fiscales, sin contar con que consiguió con José María Aznar en Madrid que el Estado garantizara una cantidad mínima de ingresos vía IPSI de importación. Esa garantía se traduce en transferencias estatales cuando la recaudación del IPSI no alcanza el mínimo previsto. Por ejemplo, en 2012 Melilla recibió 48 millones de euros procedentes de la garantía del IPSI.
En definitiva, se podría decir que el balance después estas más de dos décadas de gestión del PP al frente de la Ciudad Autónoma tiene más porcentaje de positivo que de negativo. Ahora queda comprobar cómo se desarrollan los grandes retos pendientes, que se podrían resumir en uno solo: la reconversión económica de Melilla y la configuración de su nuevo modelo productivo.
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