El Jueves Santo en Melilla no es un día cualquiera dentro del calendario cofrade. Es, directamente, una jornada de no parar para quien le guste el mundo semanasantero. Tres procesiones en la calle, recorridos largos, muchísimos momentos clave y una ciudad que se organiza por tramos horarios para no perderse nada.
Este 2026 repite el esquema de todos los años, pero con detalles que marcan la diferencia. Las cofradías del Cautivo, la Flagelación y el Cristo de la Paz se reparten la tarde y la noche con propuestas muy distintas entre sí, lo que convierte el día en una especie de catálogo completo de la Semana de Pasión melillense.
La primera en salir será la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Cautivo de Medinaceli y María Santísima del Rocío. A las 16:15 horas se pondrá en marcha desde su casa de hermandad en el barrio Virgen de la Victoria, convirtiéndose en el recorrido más largo de las tres estaciones de penitencia, que atraviesa buena parte de la ciudad autónoma.
Su recorrido empezará en la calle Remonta y seguirá por Capitán Bravo Pezzi, Avenida Ruiz de Alda, Alférez Bravo, Rueda, Hermanos Miranda, Auxilio Social, Rotonda General Pintos, Avenida Antonio Díez, ‘Puente de los Alemanes’ y Músico Granados. El paso por el Centro Asistencial a las 19:00 horas añade un componente social que ya es tradición, antes de enfilar hacia el centro.
El momento clave llegará a las 22:00 horas en la Avenida Juan Carlos I con la conocida ‘Liberación del Preso’. Este año, el beneficiado es un interno de 55 años que responde a las siglas B.H.M, con cinco hijos y una condena de seis años y un mes de prisión por delito contra la salud pública. Ha cumplido más de la mitad de su pena y, según el director del centro penitenciario, Francisco Rebollo, su elección responde a “muchas necesidades económicas y familiares y mucha ayuda social”, factores que hacen especialmente relevante el acompañamiento previsto para favorecer su reinserción.
Mientras el Cautivo encara la mitad de su estación, la Cofradía de la Flagelación ya estará en la calle. A las 19:00 horas saldrá desde Cabrerizas con un planteamiento muy reconocible. El misterio acompañado por su propia agrupación musical y el palio de la Virgen del Mayor Dolor escoltado por el Tercio Gran Capitán I de La Legión.
El itinerario tiene varios puntos calientes señalados por la Agrupación de Cofradías. O’Donnell, Plaza Héroes de España y Juan de Lanuza. Son zonas donde la procesión gana en presencia y donde suele concentrarse más público. La estética también juega su papel. La Virgen viste de granate bajo un palio del mismo tono, con referencias iconográficas que mezclan devociones como la Medalla Milagrosa y la Virgen del Pilar.
Su entrada en carrera oficial está prevista sobre las 22:30 horas, en pleno cruce de horarios con el Cautivo, lo que seguramente llene de espectadores la Avenida Juan Carlos I para ver ambas. La recogida se alargará hasta las 2:00 de la madrugada, siendo la Flagelación la segunda procesión más extensa del día.
En paralelo, pero con un formato mucho más concentrado, la Cofradía del Cristo de la Paz ofrece una alternativa más directa. Sale a las 20:30 horas desde el Sagrado Corazón, entra en carrera oficial apenas media hora después y a las 21:30 horas ya estará pasando por tribuna. A las 22:15 horas está prevista su recogida.
Su principal atractivo no está en la duración, sino en la identidad. La imagen del Cristo crucificado destaca por un detalle poco habitual. La cruz procede de un antiguo poste de luz recuperado por Gaselec y trabajado por un carpintero municipal. A eso se suma un trono con historia, realizado en 1955 por Pedro Pérez para el Resucitado de Málaga y restaurado recientemente.
El Jueves Santo melillense funciona precisamente por eso, por la variedad bien encajada. Desde una procesión de largo recorrido con actos institucionales, pasando por un cortejo con fuerte presencia militar y estética cuidada, hasta una salida más sobria y directa. Tres estilos, tres ritmos y un mismo objetivo. Mantener una tradición que en la ciudad autónoma no solo se conserva, sino que se ajusta cada año para seguir funcionando.