En la mañana de este viernes concluyó en el Salón Dorado del Palacio de la Asamblea el I Foro Interreligioso 'Puentes de Paz y Convivencia', un encuentro que durante dos días reunió a representantes de confesiones religiosas, instituciones internacionales, autoridades locales y académicos de distintas partes del mundo.
Organizado conjuntamente por la Ciudad Autónoma de Melilla, el Ayuntamiento de Málaga y el Centro Cifal Málaga de la Junta de las Naciones Unidas, el foro ha puesto a Melilla en el mapa internacional como referente del diálogo interreligioso y la diplomacia local.
La clausura comenzó a las 11:30 de la mañana con la intervención de la consejera de Cultura, Fadela Mohatar, quien agradeció la participación de todos los asistentes y presentó a la directora de Cifal Málaga, Débora Salafranca, coorganizadora del evento.
“Ha sido un encuentro muy fructífero, muy interesante para todas las instituciones participantes y, sobre todo, para la ciudadanía melillense”, expresó Mohatar antes de dar paso a la lectura de las conclusiones del foro.
“La convivencia no es un punto de llegada, sino un camino”
Débora Salafranca, en nombre de los organizadores, fue la encargada de presentar las conclusiones del encuentro, que se desarrolló entre los días 6 y 7 de noviembre bajo el lema “Puentes de Paz y Convivencia”.
“Durante estos dos días hemos comprobado que la convivencia no es un punto de llegada, sino un camino que requiere voluntad, educación y responsabilidad compartida”, subrayó Salafranca.
La directora de Cifal Málaga destacó el papel de Melilla y Málaga como “frontera sur de Europa” y “espacios ideales para el entendimiento”, subrayando que ambas ciudades han demostrado que es posible convertir la diversidad en un motor de paz y entendimiento mutuo.
En sus palabras, también dedicó un amplio agradecimiento a las instituciones organizadoras, moderadores, panelistas y público asistente, señalando que “los puentes de paz se construyen con compromiso, no con discursos”.
Cuatro conclusiones para una hoja de ruta común
La lectura de las conclusiones estableció cuatro pilares fundamentales sobre los que se construirá la agenda futura del foro interreligioso, que se consolidará como un encuentro permanente de carácter mediterráneo.
1. Cooperación interreligiosa como eje de la diplomacia local
El foro evidenció que las ciudades, por su escala humana y capacidad de acción directa, pueden desempeñar un papel esencial en la promoción de la paz. Los participantes coincidieron en la necesidad de consolidar el foro como un encuentro anual, alternando su sede entre Melilla y Málaga, y fortalecer las redes de cooperación entre comunidades religiosas, instituciones públicas y sociedad civil.
2. Educación y cultura contra la intolerancia
La segunda conclusión remarcó el poder transformador de la educación y la cultura como herramientas contra el odio y la discriminación. “La educación puede crear puentes, pero también muros si se usa para excluir”, advirtió Salafranca. Los sistemas educativos deben reinventarse para adaptarse a la realidad plural y fomentar una ética basada en la empatía y el respeto mutuo.
Se propuso desarrollar programas educativos y culturales dirigidos a jóvenes, docentes y líderes comunitarios, con el apoyo de organismos internacionales que participaron en el foro, para prevenir el discurso de odio y promover la comprensión interreligiosa desde las aulas.
3. La paz como proceso, no como uniformidad
El tercer eje del encuentro giró en torno a la paz entendida no como una meta estática, sino como un proceso activo basado en el diálogo, la escucha y la responsabilidad compartida.
“La paz no puede basarse en la uniformidad, sino construirse desde la diversidad”, recalcó Salafranca, apelando a la necesidad de un diálogo intergeneracional y transversal entre sociedad civil, líderes políticos y comunidades religiosas.
El foro defendió la creación de espacios de encuentro que promuevan el entendimiento y la cooperación, apostando por proyectos conjuntos que fortalezcan la cohesión social y el tejido humano de las ciudades mediterráneas.
4. Hacia una hoja de ruta Melilla-Málaga 2026
La última conclusión propuso una agenda de continuidad con la mirada puesta en “Málaga 2026”, un horizonte simbólico para mantener el impulso del foro.
Este compromiso pretende articular acciones locales con impacto global, integrando los principios del diálogo interreligioso en las políticas públicas, la educación y la cooperación cultural.
“Desde Melilla y Málaga lanzamos un mensaje al Mediterráneo y al mundo: solo a través del respeto, la justicia y el reconocimiento mutuo se podrá consolidar una convivencia duradera”, rezaba el documento leído en la clausura.
La declaración final: compromiso global por la paz
Tras las conclusiones, la consejera Fadela Mohatar fue la encargada de leer la declaración oficial del foro, un texto consensuado entre las distintas delegaciones participantes, representantes de confesiones religiosas, universidades, instituciones internacionales y organizaciones sociales.
“En un mundo marcado por tensiones geopolíticas, desigualdades y discursos que promueven la división, este encuentro ha reafirmado que la diversidad no es una amenaza, sino una riqueza que fortalece la convivencia y la dignidad humana”, declaró Mohatar.
El documento reconoce a Melilla y Málaga como “símbolos de entendimiento entre culturas, religiones y pueblos”, subrayando su papel estratégico como puentes del Mediterráneo. Asimismo, el texto enmarca las conclusiones del foro en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030, especialmente en el ODS 16, que promueve sociedades pacíficas e inclusivas.
Los firmantes de la declaración conjunta asumieron cuatro compromisos principales:
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Promover un diálogo permanente entre religiones, culturas y generaciones para prevenir conflictos.
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Actuar con coherencia, humildad y respeto ante las diferencias.
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Fomentar la empatía y la cooperación en las comunidades locales.
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Consolidar a Melilla y Málaga como sedes alternas del foro interreligioso mediterráneo.
Melilla y Málaga, faros mediterráneos de convivencia
La clausura culminó con un mensaje de esperanza, pero también de realismo. En palabras de la consejera Mohatar, “la paz no es un estado, sino un proceso que requiere voluntad política, educación y una ciudadanía consciente de su papel como constructora de convivencia”.
El foro, que ha reunido a líderes de distintas confesiones —cristiana, musulmana, judía, e hindú entre otras—, se despide con el deseo colectivo de seguir caminando juntos hacia Málaga 2026, consolidando una alianza duradera por la paz.
“El futuro que anhelamos no se levantará sobre muros de miedo, sino sobre puentes de respeto, conocimiento y confianza mutua”, concluyó Mohatar entre los aplausos de los asistentes.
Con esta declaración, Melilla se erige como punto de partida de un proceso de diálogo mediterráneo que busca extenderse más allá de las fronteras, demostrando que la pluralidad cultural y religiosa puede ser la base más sólida para construir un mundo más justo y pacífico.








Dejémonos de tanta religión por parte del gobierno d el Imbroda.España es un país aconfesional.Lo hace para buscar votos.