Melilla alza el vuelo con su primera guía de aves foráneas y recupera especies no registradas

¿Sabías que en pleno corazón de Melilla hay un rincón donde la naturaleza canta a pleno pulmón —o mejor dicho, a pleno trino? Ese lugar es el Parque Felipe VI y, más concretamente, una pequeña joya escondida: la reserva natural que desde hace casi una década se ha ido transformando en un auténtico refugio de vida silvestre. Esta mañana se ha presentado allí la Guía de Aves Foráneas de Melilla, la última entrega de una serie de publicaciones dedicadas a la biodiversidad local que, en este caso, pone el foco en las aves que surcan nuestros cielos o que han decidido quedarse a vivir entre nosotros.

El artífice principal de esta iniciativa es Juan Antonio González, profesor jubilado del Departamento de Zoología de la Universidad de Granada, que no oculta su entusiasmo al hablar de un proyecto que ha ido creciendo con paciencia, rigor científico y muchas fotografías.

“Llevamos ocho años haciendo fotos sin parar”, cuenta, rodeado de una pequeña charca y un observatorio de aves que se han convertido en epicentro de avistamientos. El resultado es un catálogo con 65 especies distintas, acompañadas de 201 imágenes tomadas en esta misma reserva.

Muchas de esas aves son migratorias, otras reproductoras, y algunas ni siquiera estaban citadas antes en los listados oficiales del Ministerio ni de la Sociedad Española de Ornitología. “Es la primera vez que se documentan en Melilla”, afirma con orgullo. Lo interesante es que el espacio en el que se ha llevado a cabo este trabajo no es un parque cualquiera. Se trata de un ecosistema natural en plena ciudad, creado con especies autóctonas, tanto animales como vegetales, algunas de las cuales estaban extinguidas en estado silvestre en Melilla. “Las hemos conseguido en viveros y las hemos reintroducido aquí, creando una zona protegida que ha evolucionado muchísimo”, asegura González.

Las imágenes comparativas desde que comenzó el proyecto hasta hoy revelan un cambio radical: lo que era un terreno ralo ahora es casi una selva, con presencia incluso de anfibios e insectos endémicos del norte de África. Pero la guía no se queda en el ámbito científico.

La idea es que cualquier persona en Melilla pueda acercarse a la granja del parque y llevarse un ejemplar gratuito. “Queremos que lo usen las familias, los colegios, los institutos... que los profesores se lo enseñen a su alumnado y así entre todos conozcamos mejor lo que tenemos cerca”.

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