Marruecos ha pasado al ataque contra España en la crisis de Ceuta, mes y medio después de que más de 70.000 personas intentaran entrar de forma irregular en la ciudad autónoma desde territorio marroquí. Instituciones, partidos de la coalición gubernamental, organizaciones nacionalistas y medios afines a Rabat han abierto sucesivamente seis frentes contra España, con el objetivo de desplazar el foco desde lo ocurrido en julio hacia la actuación posterior del Gobierno de Pedro Sánchez, que este lunes elogió en una entrevista en La Sexta la "inteligente actuación" de Marruecos.
El primer frente se libra en Bruselas. La crisis de Ceuta llegó este martes al Parlamento Europeo bajo una formulación incómoda para Rabat: "ataques híbridos" e "instrumentalización de los migrantes". La Eurocámara recordó el precedente de 2021, cuando rechazó el uso marroquí del control fronterizo y de menores como instrumento de presión sobre un Estado miembro. Marruecos intenta evitar que esa doctrina se aplique a los hechos de julio.
El segundo frente es el de los derechos humanos. La Liga Marroquí para la Defensa de los Derechos Humanos ha trasladado a mecanismos internacionales acusaciones de torturas y malos tratos contra ciudadanos marroquíes, y reclama una investigación independiente. El Consejo Nacional de Derechos Humanos de Marruecos ha construido desde el inicio de la crisis su propia documentación y monitorizado decenas de grupos utilizados para convocar las entradas a Ceuta.
El tercer frente se abre en Naciones Unidas. Una iniciativa marroquí ha solicitado comparecer ante la Cuarta Comisión de la Asamblea General, dedicada a Política Especial y Descolonización, para plantear la situación de Ceuta, Melilla y Chafarinas. El movimiento no implica que la ONU considere las ciudades españolas territorios pendientes de descolonización, pero busca reintroducir la reivindicación marroquí en un escenario internacional vinculado a esos procesos.
El cuarto frente es el del discurso territorial interno. El ministro de Justicia marroquí, Abdellatif Ouahbi, ha planteado un mecanismo bilateral para discutir lo que Rabat denomina el retorno de Ceuta y Melilla, en línea con la posición histórica marroquí sobre ambas ciudades.
El quinto frente combina la movilización nacionalista con el calendario político marroquí. Organizaciones nacionalistas han reactivado sus actividades sobre Ceuta y Melilla, con reuniones y comunicados que coinciden con la proximidad de las elecciones legislativas de Marruecos. La anunciada visita de Felipe VI a las dos ciudades autónomas funciona como otro elemento movilizador. Según el rastreo de la inteligencia española, la reivindicación territorial reaparece en organizaciones civiles, dirigentes políticos y medios, de forma que las protestas iniciadas por el tratamiento de los inmigrantes han terminado incorporando proclamas sobre la soberanía de Ceuta y Melilla.
El sexto frente es informativo y documental. Medios marroquíes utilizan documentos desclasificados por Moncloa para sostener que Madrid conocía las convocatorias y no supo reaccionar, aunque esos mismos documentos acreditan que el Centro Nacional de Inteligencia avisó el 29 de julio a los servicios secretos marroquíes de las convocatorias para entrar en Ceuta por tierra y por mar. A ello se suma un intento de desviar el origen de la movilización digital hacia Argelia, el gran adversario regional de Marruecos, lo que permitiría a Rabat presentarse también como víctima de una operación exterior. Argelia tiene prevista una visita de su presidente, Abdelmadjid Tebboune, a España en octubre, aunque no hay fecha oficial confirmada.
El resultado de esta estrategia, favorecida por la debilidad política del Ejecutivo español, es una presión mucho más amplia que la respuesta inicial a la crisis migratoria de julio, que combina derechos humanos, diplomacia europea, soberanía, Naciones Unidas, opinión pública y guerra de información.