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Manuel Gálvez Ibáñez reivindica el español sefardí como lengua viva

El médico y escritor presentó 'El Espanyol Sefardí', un libro que rescata la historia, riqueza y vigencia de una lengua que ha sobrevivido más de cinco siglos fuera de España

por Tania Chocrón
28/05/2025 19:12 CEST
Manuel Gálvez Ibáñez reivindica el español sefardí como lengua viva

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Este miércoles, el aula 10 de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) en Melilla acogió un evento que trascendió lo académico para convertirse en un verdadero acto de amor por la lengua y la historia. Manuel Gálvez Ibáñez, médico y apasionado de la cultura sefardí, presentó su obra 'El Espanyol Sefardí' , un libro que no solo documenta una lengua en riesgo de desaparición, sino que celebra su vitalidad y su legado en la identidad de las comunidades judías dispersas por el mundo.

La presentación, organizada en colaboración con la Asociación Sociocultural Mem Guimel, fue un recorrido por la historia de una lengua que sobrevivió a la diáspora, al olvido y a la persecución, y que hoy resurge gracias a iniciativas personales como la de este autor, quien confesó que su trabajo “nació del enamoramiento” por una cultura que consideraba olvidada.

El origen del proyecto: un enamoramiento inesperado

En conversación con El Faro de Melilla, Gálvez Ibáñez relató con el inicio de esta aventura lingüística. “Soy médico, pero siempre me dio por escribir”, comenta. Tras una novela con una protagonista licenciada en lenguas semíticas que investiga los últimos vestigios del judeoespañol, el autor se vio atrapado por el universo cultural sefardí.

“Me puse en contacto con comunidades en Estambul, Salónica… Y me enamoré. Escuchar a una anciana hablar un español arcaico, con palabras como ‘buraco’ para agujero, es como un milagro lingüístico. Han mantenido su lengua durante más de 500 años. ¡Eso no ocurre en ninguna parte del mundo!”, afirma Gálvez.

Una lengua, muchas raíces

Lejos de ser un simple dialecto del castellano, el español sefardí, también conocido como ladino o judeoespañol, es una amalgama de las lenguas romances habladas por los judíos expulsados en 1492, enriquecida con influencias del hebreo, griego, turco, árabe y otras lenguas de la diáspora.

“El sefardí es un idioma viajero”, explica el autor. “Hay quienes fueron a Marruecos, donde se hablaba la jaquetía, y otros que recorrieron los Balcanes, Italia, Grecia, Turquía, hasta llegar a Israel y El Cairo. Y aún así, conservan palabras, expresiones, canciones y hasta recetas como el arroz con leche o el pan de España en lugares tan alejados como Sarajevo o Estambul”.

El idioma como identidad cultural

Para las comunidades sefardíes, el idioma no es solo una herramienta de comunicación, sino el núcleo de su identidad. “Se identificaban como hablantes de español, aunque lo que hablaban era lo que ahora llamamos ladino”, explica Gálvez. “Cuando los nazis deportaron a los judíos sefardíes de Salónica, hablaban en español. No en yidis, como los judíos askenazíes, y eso generaba una confusión incluso entre los propios judíos”.

El autor insiste en que la lengua ha sido el lazo que ha mantenido unida a la diáspora sefardí, incluso cuando las circunstancias históricas jugaron en su contra. “La Segunda Guerra Mundial fue devastadora para estas comunidades, pero en Turquía, que no entró en la guerra, el idioma se mantuvo con más fuerza. Y hoy vive, sobre todo, en internet”.

Una comunidad viva

Lejos de desaparecer, el español sefardí ha encontrado en la red un nuevo hogar. Existen comunidades activas como los ladinadores, creados por el lingüista israelí Aldo Sevi, y el grupo Ladino Komunitar, coordinado por Rachel Amado desde Texas. “Hoy, da igual si estás en Viena, en Sudáfrica o en Brasil. Esta es una comunidad conectada digitalmente. Nos hablamos, escribimos y hasta nos reunimos virtualmente en ladino”, afirma Gálvez.

Él mismo participa en 'Los encontros del cafelillo',  un grupo de cinco personas que se reúnen en Granada para conversar en judeoespañol. “Una profesora de Polonia ya ha venido a hablar con nosotros, y el viernes me entrevisto con otra de Viena. Estamos exportando esta pasión por el ladino a sitios donde jamás lo imaginarías”, comenta con orgullo.

El libro: enamorar y enseñar

El 'Espanyol Sefardí' tiene una estructura doble: la primera parte está dedicada a “enamorar”, como dice el autor. En ella, se ofrece información histórica, cultural y lingüística que pretende despertar el interés por esta lengua ancestral. La segunda parte es una herramienta práctica de aprendizaje, que incluye un diccionario bidireccional con más de 4.300 términos, gramática y tablas de 'false friends', es decir, palabras que parecen españolas pero tienen otro significado en ladino.

“No es un trabajo académico al uso. Nace del amor por esta lengua. Y si he llegado hasta aquí es porque nadie lo había hecho. Ni siquiera los académicos hablan ladino. Yo presento el libro en judeoespañol. Porque aprender a nadar se hace en el agua”, comenta el autor.

Un futuro prometedor para una lengua antigua

Aunque el español sefardí enfrenta la amenaza del olvido, iniciativas como las de Manuel Gálvez Ibáñez muestran que no todo está perdido. “Paloma Díaz, académica de la RAE, dijo en la presentación de mi libro en Madrid que el ladino estaba muerto. Pero hoy ve que está resucitando”, señala.

Gracias a su pasión y compromiso, 'El Espanyol Sefardí' no solo se convierte en un documento imprescindible para quienes deseen conocer esta lengua, sino también en un símbolo de resistencia cultural y memoria viva.

Como él mismo afirma, “si conoces el judeoespañol, te enamoras. Y lo que se ama, se cuida y se mantiene vivo”.

Tags: Comunidad JudíaEspañol-sefardílibroNoticias de Melillapresentación

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