En Melilla, los monstruos ya han encontrado dónde quedarse. Se han instalado en los escaparates, comparten espacio con las joyas en algunas tiendas y se han adueñado de bares que han cambiado por completo su aspecto para recibir Halloween.
Calabazas, esqueletos y telarañas anuncian que la noche más terrorífica del año está cerca y que los comercios apuran los días para atraer a quienes todavía buscan disfraz, maquillaje o decoración. Aunque algunos establecimientos notan una campaña más floja que la del año pasado, la ciudad ya se ha vestido para la ocasión.
La ambientación se extiende por distintos puntos de la ciudad. Los comercios llenan sus espacios de artículos relacionados con la noche más terrorífica del año, mientras que algunos bares también se han animado a transformar sus locales. Es el caso de R que R, que ha decorado todo el establecimiento para la ocasión.
El movimiento también se nota en las tiendas especializadas. En Embrujadas, su responsable, Alejandro Alonso, explicó a este medio que los preparativos comenzaron a finales de septiembre, aunque la actividad aumenta a medida que se acerca el 31 de octubre. Con 24 años de experiencia en el sector, ha visto cómo Halloween ha ido ganando terreno en Melilla y cómo cada temporada despierta el interés de más personas.
Entre los artículos más demandados figuran el maquillaje, los efectos especiales, las pinturas al agua, los adornos y los disfraces. El tamaño tampoco parece ser un impedimento para quienes quieren llamar la atención. Alonso señaló que algunos de los monstruos de gran formato, de casi tres metros de altura, han llegado a venderse.
Buena parte de las compras responde a las actividades organizadas en los colegios, donde los alumnos acuden disfrazados, y a las fiestas privadas.
Campaña más floja
No todos los establecimientos están viviendo la campaña con el mismo optimismo. Desde Monva, su encargada reconoce que las ventas de Halloween están siendo este año "bastante más flojas" que en 2025. Todavía confía en que los clientes se animen durante los últimos días, aunque admite que no saben si las compras se están retrasando hasta última hora o si la situación económica está influyendo en el consumo.
La tienda ofrece diferentes artículos para preparar la celebración, desde decoración para las mesas, cuencos y servilletas hasta disfraces y complementos. Entre estos últimos se encuentran la sangre artificial, las pinturas, las pelucas y los sombreros, productos con los que los clientes pueden completar sus caracterizaciones.
La preparación de la campaña también exige anticipación. En Melilla, los establecimientos suelen recibir los productos con tiempo para evitar posibles retrasos en el transporte. En el caso de Monva, la decoración de la tienda comienza habitualmente durante la primera o la segunda semana de octubre.
La oferta se completa con comercios como Flying Tiger, que también se incorpora al ambiente de estas fechas. Así, la celebración se reparte entre tiendas especializadas, establecimientos de decoración y otros negocios que aprovechan octubre para cambiar sus escaparates y ofrecer productos relacionados con la fiesta.
93 euros de media
La preparación de Halloween también tiene su reflejo en el bolsillo. Según las previsiones de la Asociación Española de Consumidores, el gasto medio nacional entre quienes celebran esta fiesta se sitúa en torno a los 93 euros por persona en 2026. La cifra refleja el desembolso que pueden suponer los disfraces, el maquillaje, los adornos y otros artículos para organizar la celebración.
En Melilla, la referencia disponible del año pasado situaba el gasto medio en 69 euros por persona en 2025.
Aunque Halloween se asocia principalmente con EE.UU tiene sus raíces en antiguas tradiciones celtas. Su origen se relaciona con el festival de Samhain, que marcaba el final de la cosecha y la llegada de la parte más oscura del año.
Los celtas creían que, durante esa noche, la frontera entre el mundo de los vivos y el de los muertos se volvía más estrecha. Con el paso del tiempo, estas costumbres se mezclaron con las celebraciones cristianas de la víspera de Todos los Santos, de cuyo nombre en inglés, All Hallows' Eve, procede la palabra Halloween.
Con la emigración irlandesa y escocesa a Estados Unidos durante el siglo XIX, estas tradiciones cruzaron el Atlántico y se extendieron por el país. Allí fueron evolucionando hasta adquirir la forma actual, con disfraces, calabazas iluminadas, fiestas y el popular truco o trato, en el que los niños recorren las casas para pedir caramelos.
Esta última costumbre se popularizó especialmente a partir de mediados del siglo XX. Desde entonces, Halloween se ha convertido en una celebración cada vez más comercial y extendida internacionalmente, que también ha encontrado su espacio en España.
Queda por ver si las compras se animan en los últimos días, pero los monstruos ya han encontrado casa en la ciudad y, al menos hasta el 31 de octubre, no parecen dispuestos a marcharse.








