Las redes sociales se han convertido en algo cosustancial a los jóvenes y los de Melilla no iban a ser menos. Este diario publica en páginas interiores un reportaje sobre cuáles son sus preferencias a la hora de decantarse por una red o por otra, cómo las utilizan y cuáles son sus referentes para darle a "seguir". Las respuestas obtenidas no dejan lugar a duda: la reina de todas ellas es Instagram, seguida por Tik-Tok; no obstante, los hay que también quieren informarse de la actualidad: eso sí, buscan el sistema que le hace más fácil y corta la lectura de las noticias, que no es otra que X (antigua Twitter).
Contrasta la postura de los jóvenes con personas que sobrepasan los 40 años de edad. Estos se inclinan más por utilizar Facebook, una red social que en Melilla resulta mayoritaria y que en ocasiones es más una plataforma para el cotilleo, los insultos a los representantes políticos (sean del signo que sean) y trasladar peticiones, además de centrarse en sucesos que a veces no se basan en una noticia real y verificada.
Es prácticamente una constante que los usuarios de Facebook se escondan en la posibilidad de escribir como "miembro anónimo" para verter toda clase de exabruptos. Da igual el tema del que se trate, siempre hay quien, amparándose en esa posibilidad, suelta toda clase de improperios, algunos de los cuales rayan, cuando no alcanzan directamente, la injuria y la calumnia. La pasividad ante semejantes actitudes hace que cada día sean más quienes se dedican a cometer los presuntos delitos de los que hablamos.
No todo vale en las redes sociales. Una cosa es que se suban fotos y comentarios sobre una cena, un viaje, una reunión de amigos, etc., etc., como hacen mayoritariamente los jóvenes, y otra muy distinta es difamar, algo que sucede con muchísima más frecuencia en Facebook. Porque esas personas no parecen saber distinguir entre la libertad de expresión y la injuria o la calumnia. Y no, no son cosas ni siquiera mínimamente equiparables.
Y están, para concluir, aquellos que oyen campanas y dan por ciertas cuestiones que nada tienen que ver con la realidad, lo cual puede dar pie a una alarma social totalmente injustificada. O incluso los que interpretan a su manera cualquier información y se permiten el lujo de opinar sin saber ni lo que han leído. Pero, en definitiva, esas son las redes sociales y cómo se utilizan en Melilla.








