Son muchas las adversidades que están teniendo que enfrentar los empresarios de Melilla y de Ceuta. Todo empezó el día 1 de agosto de 2018, cuando Marruecos, sin previo aviso y en una decisión unilateral, decidió cerrar las aduanas de las dos ciudades autónomas, que habían venido funcionando durante alrededor de un siglo.
Luego llegó el covid y, en marzo de 2020, se cerraron todos los pasos fronterizos terrestres entre España y Marruecos. Más de dos años después, el día 17 de mayo de 2022, se reabrieron las fronteras de las dos ciudades autónomas, aunque sólo el paso de Beni Enzar en el caso de Melilla y el del Tarajal en Ceuta, además con un régimen de viajeros unilateral, sólo desde Marruecos a España y nada a la inversa.
La aduana se reabrió finalmente en enero de este año, pero sólo para determinados productos -básicamente electrodomésticos y artículos de menaje de hogar hacia Marruecos y pescado y verduras hacia Melilla- y con bastantes trabas en los trámites aduaneros que hacían más difícil cada envío.
Marruecos volvió a cerrar la aduana durante el pasado verano, con el pretexto de que interfería en el normal desarrollo de la Operación Paso del Estrecho (OPE), a pesar de que, tal como cuentan los empresarios melillenses, ambas habían convivido sin problemas durante décadas y, aunque se reabrió el pasado día 15 de septiembre, no está siendo utilizada, está inoperativa, ya que los empresarios melillenses buscaron otras vías desde la península para no tener que hacer frente a los vaivenes de Marruecos.
Por todo esto, el presidente de la Confederación de Empresarios de Melilla (CEME-CEOE), Enrique Alcoba -aunque desearía estar equivocado-, no espera “nada beneficioso ni positivo” para las ciudades autónomas en la Reunión de Alto Nivel (RAN) prevista entre España y Marruecos este jueves, día 4 de diciembre, en Madrid.
Alcoba recuerda lo que sucedió en la última RAN entre ambos países, celebrada en febrero de 2023 en Rabat, cuando tanto el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, como el ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, anunciaron la reapertura de las aduanas y el “respeto mutuo” entre ambos países.
El presidente de la CEME cree, sin embargo, que o el Gobierno español no supo negociar con Marruecos o que engañó a los ciudadanos, en general, y a los empresarios vista, primero, la situación del régimen de viajeros, que, al funcionar en una sola dirección, “perjudica a todas las empresas de la ciudad haciendo una competencia desleal”, y después, la de la aduana, por la que “a día de hoy no pasa ningún camión en ningún sentido por la inseguridad jurídica que supone para los empresarios y por no permitir el tránsito de mercancías de todos los sectores”.
Aparte de las promesas incumplidas, hay algo que a Alcoba no le parece normal ni “lógico”, que es que ninguna de las dos ciudades autónomas haya estado representadas en ninguna RAN a pesar de que son la frontera sur con Marruecos tanto de España como de la Unión Europea (UE).
La “pasividad” del Gobierno
Frente a este “intento de asfixiar económicamente” a Melilla y Ceuta por parte de Marruecos, el máximo representante de la CEME le reprocha al Ejecutivo de Pedro Sánchez su “pasividad” en una situación que contrasta claramente con las relaciones entre ambos países en el resto de materias, con unas 17.000 empresas españolas exportando al país alauita y alrededor de 800 de los sectores agroalimentario, textil o del calzado instaladas allí, especialmente en zonas como Tánger y Casablanca.
Alcoba recuerda, además, que, a nivel comercial, entre los empresarios de España y los de Marruecos hay “una relación fluida y beneficiosa” por ambas partes, con una cuenta de negocio de 22.000 millones de euros entre exportaciones e importaciones entre los empresarios de los dos países.
La pregunta que surge es: ¿por qué no sucede así con las dos ciudades autónomas?
En la anterior RAN, Pedro Sánchez reconoció la autonomía del Sáhara Occidental dentro de Marruecos, con lo que cambió la tradicional política española sobre su antigua colonia, mucho más proclive a un referéndum de autodeterminación que también era apoyado desde la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Cuando realizó esa concesión, Sánchez pareció más preocupado en que Marruecos contenga las oleadas de inmigrantes irregulares que acceden a España a través de ese país a cambio de contentarlo con el reconocimiento del Sáhara marroquí y esquivar cualquier cuestión relativa a las ciudades autónomas -que han sido reclamadas como propias por dirigentes políticos y sociales del país vecino en numerosas ocasiones- para no incomodarlo.
Ahora, toda la atención de la comunidad internacional en el área se concentra sobre la cuestión del Sáhara Occidental, por cuya decisión a Sánchez le han llovido las críticas, y todo lo relativo a Melilla o a Ceuta parece quedar en un segundo lugar.
Visto el panorama, no es de extrañar que Alcoba no espere “nada beneficioso ni positivo” para Melilla ni para Ceuta en esta RAN. Muy pronto el tiempo dará o quitará razones.








