La cuenta atrás ya está en marcha. A partir del 1 de enero de 2026, los clásicos triángulos de emergencia dejarán de ser el sistema de señalización principal en caso de avería o accidente en carretera. La normativa aprobada por el Gobierno y desarrollada por la Dirección General de Tráfico (DGT) establece que serán sustituidos por un nuevo dispositivo: la baliza luminosa V16 conectada.
Este cambio se enmarca en un Real Decreto aprobado en marzo de 2021, en el que ya se regulaban los servicios de auxilio en vías públicas y se apuntaba la sustitución de los triángulos por un dispositivo luminoso colocado en la parte alta del vehículo. Más tarde, en diciembre de 2022, otro Real Decreto completó la regulación definiendo los requisitos técnicos y de conectividad de estas balizas.
Hasta ahora, los conductores podían seguir utilizando los triángulos, usar balizas no conectadas o combinarlas. Pero ese periodo de transición tiene fecha de caducidad: desde el 1 de enero de 2026 solo serán válidas las balizas V16 conectadas y homologadas, enlazadas con la plataforma DGT 3.0.
Melilla opina
Con el calendario marcando el 2026 como fecha clave, surgen las preguntas: ¿la gente está informada?, ¿ya se han comprado la baliza?, ¿cómo se percibe este cambio en la calle? El Faro de Melilla ha salido a preguntar a los ciudadanos y las respuestas muestran una mezcla de prudencia, aceptación y críticas por el coste.
Fernando reconoce que todavía no la tiene, pero ya ha decidido que estas fiestas serán el momento de hacerse con una: “Yo aprovecharé estas Navidades, por Papá Noel o los Reyes Magos, para comprarla, porque la DGT ya ha avisado de que será obligatoria en enero”, explica.
Añade que ha leído que la sanción por no llevarla puede rondar los 80 euros y aumentar si el vehículo está averiado y no se dispone del dispositivo: “Creo que hay que comprarla cuanto antes. Puede ser una herramienta muy útil, porque así no tenemos que bajarnos del coche a poner los triángulos”.
Alejandra pone el foco en la seguridad: “A mí me parece bien. Creo que mejora todo lo relacionado con la seguridad. Si te pueden localizar y además la baliza emite una señal luminosa en zonas donde no se ve bien, me parece perfecto”, afirma.
Recuerda que hay muchas carreteras secundarias en la península con poca visibilidad y considera lógico que Melilla se adapte a los mismos criterios, aunque aquí no haya autovías ni autopistas: “También en Melilla hay tramos con menos luz; todo lo que sea seguridad me parece positivo”.
No todos lo ven igual. Carmen admite que el cambio le genera dudas económicas: “También lo veo como un sacadinero, pero reconozco que puede ser más seguro”, señala. Recuerda que antes había que bajarse y caminar hasta colocar los triángulos: “Ahora lo veo más seguro porque no tienes que salir del coche y arriesgarte en la carretera”. Su problema es el precio: “Todavía no la he comprado, porque es cara”.
Francisco es más crítico: “Es para ir sacando dinero, básicamente”, sostiene. Aun así, él ya se ha hecho con una, buscando el menor coste posible en una plataforma de venta online. Explica que el precio inicial rondaba los 30 y pico euros, pero con un descuento por registro se le quedó en 13. “A ese precio, sí compensa”, comenta. La cuestión será comprobar que el dispositivo está realmente homologado y conectado a la plataforma de la DGT, un aspecto clave para que sea legal a partir de 2026.
En conjunto, las opiniones recabadas en Melilla muestran un patrón claro: la mayoría de los conductores reconoce el aumento de seguridad, pero no todos se sienten cómodos con el coste y la obligación, sobre todo en un contexto de subida general de precios.
Cómo es la baliza V16 conectada
La baliza V16 conectada es un pequeño dispositivo, normalmente de color amarillo o ámbar, diseñado para ser visible en cualquier dirección. Emite una luz intermitente de alta intensidad con un ángulo de 360 grados, de forma que otros conductores pueden detectar la presencia de un vehículo inmovilizado incluso a distancia y en condiciones de baja visibilidad.
Por normativa, debe ser capaz de mantener esa señal luminosa al menos durante 30 minutos. Para ello incorpora en su interior una pila o batería con una vida útil mínima de 18 meses, independientemente de que sea recargable o no.
La gran diferencia respecto a otros dispositivos luminosos es su “cerebro” tecnológico: integra un chip de geolocalización y una tarjeta SIM no extraíble. Al activarse, la baliza envía automáticamente la posición exacta del vehículo a la plataforma DGT 3.0, sin necesidad de conectarse al móvil ni de instalar aplicaciones. El coste de esa conectividad está incluido en el precio del aparato y la legislación exige que se garantice como mínimo durante 12 años.
Colocación
Uno de los grandes objetivos de la baliza V16 es reducir el riesgo de atropello cuando un conductor tiene una avería o sufre un pequeño accidente. Hasta ahora, el procedimiento obligaba a descender del coche, caminar por el arcén y colocar los triángulos a una cierta distancia, a menudo con la circulación pasando cerca.
Con la nueva baliza, el proceso cambia de manera importante. Si el vehículo queda averiado o tiene que detenerse en la calzada o en el arcén, el conductor debe: encender las luces de emergencia, activar la baliza desde el interior del vehículo y colocarla, sin salir a la calzada, en el punto más alto posible, habitualmente el techo.
La mayoría de estos dispositivos incorpora un imán para que se adhieran con facilidad a superficies metálicas. En vehículos muy altos, como autobuses o algunos camiones, si no es posible acceder al techo, la normativa permite situarla en la puerta.
Una vez señalizado el vehículo, el Reglamento General de Circulación indica que, siempre que exista un lugar seguro fuera de la calzada, los ocupantes deben abandonar el coche por el lado contrario al tráfico y alejarse de la zona de peligro. Si las condiciones no permiten salir con seguridad, la instrucción es permanecer dentro con el cinturón abrochado.
¿Quién deberá llevarla obligatoriamente?
La obligación de equipar la baliza V16 conectada alcanza a prácticamente todo el parque de vehículos de uso habitual. Turismos, furgonetas, vehículos mixtos adaptables, autobuses, camiones y conjuntos de vehículos no especiales deberán llevarla desde el 1 de enero de 2026.
En el caso de las motocicletas y ciclomotores, su uso no es obligatorio, pero la DGT recomienda encarecidamente incorporarla, especialmente para quienes circulan por vías interurbanas.
La recomendación general es guardar el dispositivo en la guantera o en cualquier lugar del habitáculo interior en el que se pueda alcanzar la baliza sin tener que salir del vehículo, para aprovechar al máximo su objetivo principal: evitar que el conductor se exponga a la calzada.
El desafío de 2026
La llegada de la baliza V16 conectada supone un nuevo paso en la digitalización de la seguridad vial en España. La combinación de señal luminosa y aviso virtual a través de la plataforma DGT 3.0 permite que otros conductores, aplicaciones y sistemas de gestión del tráfico conozcan en tiempo real la presencia de un vehículo detenido en la vía.
Sin embargo, este avance tecnológico llega acompañado de un debate social en el que se cruzan la seguridad, la sensación de obligación y el impacto económico en las familias. Muchos conductores, como Alejandra o Fernando, asumen el cambio como un progreso lógico, mientras que otros, como Carmen o Francisco, lo viven con más recelo y preocupación por el gasto.
Lo que no cambia es el horizonte: el 1 de enero de 2026 marcará un antes y un después en la forma de señalizar una avería. En las guanteras de los coches, los triángulos dejarán paso a un pequeño dispositivo luminoso y conectado que, entre dudas y convencimientos, está llamado a convertirse en el nuevo símbolo de la emergencia en carretera.








