Las copisterías mantienen su actividad durante todo el año pero en septiembre y octubre, con el inicio del curso escolar, refuerzan la maquinaria y dan respuesta a las miles de familias que buscan sus servicios. Libros escolares, fotocopias o artículos para eventos en cualquier momento, así es como salen a flote estos negocios en todo el país y también en Melilla.
Según algunos informes, la demanda en copisterías es sostenida, y viene motivada por tres factores principalmente: la educación obligatoria, el trabajo híbrido y el aumento del interés por las manualidades. La diversificación es una de las claves para que las copisterías sigan resultando atractivas en los tiempos que corren. Muchos se preguntarán cómo sobreviven, pero lo cierto es que todo el mundo tiene una de confianza a la que acudir cuando hace falta.
El margen bruto medio de una papelería se encuentra entre el 25 y el 45 % sobre las ventas, pero el beneficio no es igual para todos los productos. Los artículos de regalo, las manualidades y los servicios de impresión encabezan la lista. No sucede lo mismo con el material escolar de marca, que ronda el 20 o 30 %.
En la ciudad autónoma, algunos establecimientos reconocen que la competencia es ahora mayor, con más tiendas repartidas por el territorio. No todas ofrecen los mismos servicios: algunas están orientadas a la venta de libros y material escolar además de la impresión, otras han ido creciendo hacia los artículos de regalo… No importa el cómo, sino que han conseguido dar con una forma de hacer viables los negocios.
En los mismos informes, se refleja que una papelería pequeña puede ingresar entre 7.000 y 12.000 euros mensuales según los costes que tenga. La cercanía a universidades, colegios o institutos también tiene mucho que ver. Sin dudarlo, para los que trabajan con material educativo, el inicio del nuevo curso es siempre una buena oportunidad para mejorar los datos en facturación. Si la actividad se extiende a bodas, bautizos, comuniones o cumpleaños, irá por temporadas al igual que en otros sectores.
En Copitex Melilla, Ana Barón indica que ha sido un inicio de curso “bastante intenso, de largas jornadas con muchos padres y la verdad que bastante lío”. Esta empresa no trabaja con libros de texto, y aun así, ha acumulado largas colas de clientes desde que arrancaron las clases. Notan la diferencia con respecto a las tareas habituales de “papeleo” que hay en otros meses. Pero lo que realmente salva al negocio son los encargos para eventos y la impresión de carteles. Una copistería que se ha diversificado y que funciona.
Libros escolares en la ciudad
La Ciudad Autónoma pone a disposición de los ciudadanos una subvención para la adquisición de libros de texto, material didáctico y transporte escolar durante la Educación Secundaria Obligatoria. La ayuda cubre los gastos correspondientes al curso en que se establece la convocatoria. En 2026, el plazo se abrió del 25 de agosto al 25 de septiembre, periodo en que las familias pudieron presentar sus solicitudes a través de la Sede Electrónica o de forma presencial.
Esta subvención parte de la Consejería de Presidencia y Administración Pública y de la Dirección General de Sociedad de la Información. Es fundamental que los alumnos estén empadronados en la Ciudad en el momento de la publicación. Las familias beneficiarias son aquellas en las que la renta no supera el umbral máximo de 28.000 euros en el año de la convocatoria, y los estudiantes cuya “renta per cápita” no queda por encima de los 5.000 euros aun estando por encima del umbral. El importe a percibir por alumno es de 400 euros.
Volviendo al asunto de las copisterías, existe un malestar generalizado en el sector con los locales que es sabido que hacen fotocopias a libros y manuales cuando está prohibido porque vulnera la Ley de Propiedad Intelectual y los derechos de autor. Autores y editoriales cuentan con este respaldo legal, que les otorga el derecho exclusivo de autorizar o prohibir la reproducción total o parcial de las obras.
Además, hacer copias ilegales puede traducirse en multas económicas para usuarios y establecimientos, entre otras penas si se realiza a gran escala. Perjudica, asimismo, a las personas que viven de este mundo. Solo hay excepciones para ciertos usos, siempre que sea de carácter privado y parcial, citando a autores y sin ánimo de lucro.
No obstante, esto sucede porque algunos centros piden a los estudiantes que compren sus propios libros, y la subvención no cubre los gastos de todas las familias. Es por ello que se activa la rueda, en la que intentan hacer copias en negocios que lo permiten y así tener un inicio del curso más liviano. A veces, las propias papelerías no son siquiera capaces de vender todos los libros que reciben por esta problemática, que no parece que vaya a resolverse pronto.







