La visita de los Reyes a Melilla ya ha quedado atrás, pero cruzar la frontera con Marruecos sigue siendo un motivo de preocupación para muchos melillenses. Las colas, los controles y la incertidumbre sobre el tiempo que se tardará en pasar continúan marcando los desplazamientos a Nador. Para quienes necesitan cruzar por motivos personales, familiares o para hacer gestiones, cada salida se convierte en una incógnita. Nunca se sabe cuánto tiempo habrá que esperar.
El pasado sábado, varios usuarios volvieron a encontrarse con esta realidad. Algunos tuvieron que aguantar largas esperas, mientras que otros pudieron regresar a Melilla sin apenas dificultades. Una diferencia que alimenta la sensación de que cruzar Beni-Enzar depende, en buena medida, de la suerte.
Es lo que le ocurrió a Imran, que cruzó el sábado para pasar el día en Marruecos y realizar unas gestiones. A la ida tardó casi tres horas en pasar la frontera. Sin embargo, cuando regresó por la noche, entró en Melilla sin esperas.
Dos situaciones muy distintas en una misma jornada. Para él, lo que ocurre en el paso fronterizo es "una vergüenza". Una opinión que refleja el malestar de quienes no pueden organizar sus desplazamientos con la seguridad de conocer cuánto tiempo necesitarán para llegar a su destino.
Imran también observa más controles que antes de la crisis del pasado julio, sobre todo a la salida de Beni-Enzar. Aun así, considera que no son descabellados. Su mayor preocupación va más allá de las colas. Desde finales de julio vive con el temor de que la frontera vuelva a cerrar.
El recuerdo de aquella crisis sigue presente. Y, aunque la situación no sea igual todos los días, la incertidumbre permanece entre quienes cruzan con frecuencia.
Horas de espera
Para quienes hacen el trayecto a pie, la espera puede resultar especialmente dura. Nour cruzó el sábado para ir de compras a Nador. Sin embargo, el tiempo que tuvo que pasar en la cola le ha hecho replantearse si realmente le compensa salir de Melilla para hacer este tipo de recados.
"Acabo agotada sólo de estar de pie", explica. Una frase breve que resume el desgaste de pasar largos periodos esperando para cruzar unos pocos kilómetros. No se trata únicamente del tiempo perdido, sino también del cansancio físico que supone permanecer de pie durante horas.
La experiencia es todavía más complicada para las personas mayores. Bouchra, una mujer de edad avanzada, denuncia lo agotador que resulta esperar al sol durante horas, tanto a la ida como a la vuelta. El calor y la falta de movimiento convierten el paso fronterizo en una prueba de paciencia.
A la espera se suman, además, los momentos de tensión que pueden surgir en las colas. Según relata, hubo personas que se colaron o intentaron hacerlo, lo que provocó situaciones incómodas entre quienes aguardaban su turno.
Cuando la espera se prolonga, cualquier intento de saltarse la cola puede encender los ánimos. Sobre todo entre quienes llevan mucho tiempo de pie y ven cómo otros intentan avanzar sin respetar el orden. Una situación que añade malestar a un trayecto que ya resulta pesado de por sí.
"Es una lotería"
Raquel también salió el fin de semana a Marruecos, en su caso acompañada de dos amigas. La experiencia no le ha hecho cambiar de opinión sobre una situación que, asegura, está cansada de soportar cada vez que cruza.
Está harta de tener que "tragarse" la cola. Para ella, pasar por Beni-Enzar se ha convertido en una lotería. No hay una referencia clara que permita saber cuánto tardará en cruzar ni si encontrará una espera asumible o tendrá que dedicar buena parte del día a permanecer en la frontera.
Esa falta de previsión dificulta organizar cualquier salida. Un viaje para hacer compras, visitar a alguien o resolver unas gestiones puede terminar condicionado por las horas que se pierden en el paso fronterizo. Y no siempre es posible saber de antemano cuánto tiempo habrá que reservar para el trayecto.
Raquel reconoce que ha perdido la esperanza de que se encuentre una solución a este problema. Tampoco sabe a quién dirigirse para exigirla. Su testimonio pone sobre la mesa otra de las cuestiones que preocupan a los usuarios: la sensación de que las largas esperas se repiten sin que quienes las sufren tengan claro dónde reclamar ni qué medidas pueden cambiar la situación.
Incertidumbre
Las experiencias de Imran, Nour, Bouchra y Raquel muestran distintas caras de un mismo problema. Hay quien se encuentra con una espera de casi tres horas a la ida y regresa sin detenerse. Otros terminan agotados después de permanecer de pie en una cola o se marchan con la sensación de haber perdido buena parte de la jornada.
También está el temor a que se repita un cierre fronterizo como el que algunos usuarios recuerdan desde la crisis de julio. Una preocupación que sigue presente incluso cuando el paso permanece abierto.
La visita de los Reyes ha situado a Melilla en el centro de la atención institucional durante unos días. Pero, una vez terminado el recorrido de los monarcas, la rutina vuelve a imponerse en Beni-Enzar. Y para quienes cruzan con frecuencia, esa rutina sigue marcada por la falta de certezas.
No todos los desplazamientos terminan en largas colas, como demuestra el regreso de Imran. Sin embargo, la posibilidad de pasar horas esperando continúa condicionando los planes de muchos usuarios. A pie o en vehículo, para hacer compras o resolver gestiones, cruzar a Marruecos sigue exigiendo tiempo y paciencia.
Y esa es, precisamente, una de las principales quejas de quienes utilizan la frontera. No saber cuánto tardarán, tener que soportar esperas que resultan agotadoras y no encontrar una respuesta clara a un problema que afecta a su día a día. La visita de los Reyes ya es pasado. La incertidumbre en Beni-Enzar, en cambio, continúa.








