Melilla acogerá esta semana una propuesta escénica que combina humor, reescritura teatral y una fuerte carga de reflexión sobre el papel de la mujer en la dramaturgia clásica. Se trata de 'La Taberna de Hécate', obra escrita por Delia Pardo —quien también actúa en ella— y dirigida por Alejandra Almendros, que subirá a escena los días 7, 8 y 9 de agosto en el Hospital del Rey, dentro del ciclo de microteatro de la ciudad. El reparto lo completan las actrices Maribel Rabaneda, Clara Espejo, Nuria Fernández y Montse Artero, con diseño de cartelería e iluminación a cargo de Álvaro Sola.
La propuesta parte de una idea tan sencilla como poderosa: ¿y si los personajes femeninos de Shakespeare pudieran reescribir su historia? "La idea surgió de Delia, que además de dramaturga es una de las actrices de la obra", explica Almendros en una conversación con El Faro de Melilla.
"Ella quería reescribir las historias de esos personajes femeninos, tanto de las comedias como de las tragedias. Desde ahí nació este texto que, aunque mantiene el tono de comedia, está impregnado de una reflexión sobre la justicia y la voz propia de estos personajes".
En 'La Taberna de Hécate', Julieta ya no es la joven trágica que todos conocemos, ni Ofelia se ahoga en el río sin decir palabra. Aquí, las mujeres shakesperianas conversan, discuten, se ríen y, sobre todo, se reapropian de sus historias. Almendros enmarca la obra dentro de "esa línea de nuevas dramaturgias que miran el pasado para reescribirlo y así abrir la mirada hacia futuros distintos".
Aunque la premisa pueda sonar solemne, el montaje se desarrolla en clave de humor, con diálogos afiliados y situaciones que rompen con la solemnidad habitual de Shakespeare.
"Es comedia, pero con una intención muy clara: rescatar y transformar a estos personajes, ofrecerles una voz que históricamente se les ha negado", subraya la directora.
Para Almendros, el camino hasta el estreno ha sido tan o más enriquecedor que el propio montaje final. "Dirigir esta obra ha sido un proceso muy divertido, sobre todo porque imaginar a Julieta en clave de humor es un reto creativo apasionante. Y así con todas las demás", explica.
El trabajo con el elenco ha seguido un planteamiento de laboratorio, en el que las actrices exploraron y construyeron sus personajes a partir de su propia verdad escénica. "Yo disfruto muchísimo de los ensayos, incluso más que de las funciones. Desde el principio quise que las actrices se sintieran libres para aportar y explotar sus ideas, porque eso enriquece tanto la obra como a mí como directora".
Este enfoque, reconoce Almendros, implica un reto: mantener la dirección clara sin coartar la libertad creativa de las intérpretes. "El principal reto siempre es querer llegar a un lugar concreto sin imponer, dejando que cada actriz encuentre su camino. Creo muchísimo en los cuidados y en hacer las cosas desde el respeto y el amor. La figura del director no debería ser dictatorial, sino acompañar y potenciar el trabajo en equipo".
Aunque algunos espectadores podrían pensar que se trata de su debut, Almendros ya tiene experiencia en la dirección. "No es la primera obra que dirijo. De hecho, el pasado 3 de mayo estrené una que yo misma escribí y dirigí", comenta.
Sobre la responsabilidad que implica este rol, la directora la asume como un privilegio. "Es una gran responsabilidad, sobre todo por las partes técnicas y por tener que pensar en la escena como un conjunto. Pero también es un regalazo, porque te nutres de lo que te dan las actrices y el equipo técnico. Cada uno aporta su visión, y eso es un aprendizaje constante".
En cuanto a lo que espera del público, Alejandra Almendros lo tiene claro: "Que vengan receptivos y a pasárselo bien. Luego cada espectador tendrá su propia experiencia estética, pero lo importante es que salgan sintiendo algo. Puede ser positivo, negativo... lo que sea, pero que les despierte algo y les lleve a la reflexión".
La directora insiste en que el humor de 'La Taberna de Hécate' no excluye la profundidad, sino que la enmarca de forma más accesible. "El teatro es un espacio para cuestionar, reír, emocionarse y pensar. Si logramos que el público se lleve algo de eso, la obra habrá cumplido su objetivo".
La representación forma parte del ciclo de microteatro que se desarrollará en el Hospital del Rey, que en los últimos años ha ganado notoriedad por acercar propuestas innovadoras al público melillense. Con un formato más íntimo y cercano, estas obras permiten un contacto directo entre intérpretes y espectadores, favoreciendo la conexión emocional y la participación activa.
En esta ocasión, la apuesta por una relectura de Shakespeare desde una perspectiva femenina y contemporánea añade un aliciente para quienes buscan algo más que entretenimiento. El trabajo de Alejandra Almendros y su equipo, que combina un profundo respeto por el texto original con la audacia de reescribirlo, promete ofrecer una experiencia teatral única.
Los días 7, 8 y 9 de agosto, el Hospital del Rey se convertirá en esa taberna imaginaria en la que Julieta, Ofelia y otras heroínas literarias se sientan a conversar sobre sus vidas, sus amores y sus destinos. Y, sobre todo, a reclamar la voz que durante siglos se les negó.
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