Verónica Aznar, coordinadora de Educación de Melilla Acoge, asegura que muchas mujeres consiguen salir de ese mundo a través de la formación o de parejas estables.
La ONG Melilla Acoge lleva desde el año 2004 trabajando con mujeres que ejercen la prostitución. Tiene una amplia experiencia y conoce los motivos que llevan a estas chicas trabajar con su cuerpo y las formas que hay de salir de ese mundo. “La prostitución es un camino que muchas no pensaban seguir”, aseguró Verónica Aznar, ya que la mayor parte de estas mujeres son inmigrantes que tienen un proyecto de vida. Aznar explicó que la mayoría ve la prostitución como una forma de ganarse la vida a corto plazo. Incluso caen en las adicciones, como el alcohol o las drogas, porque no tienen otra forma de aguantar esta situación.
La coordinadora de Educación de Melilla Acoge indica que cuando entró en la ONG, pensaba que iba a poder convencer a estas mujeres para que abandonaran la prostitución. Sin embargo, fue consciente al hablar con ellas de que no era fácil hacerles cambiar de idea, pues la situación de muchas es muy complicada.
Aznar comentó que en Melilla hay dos perfiles en el mundo de la prostitución: Las mujeres que entran en la ciudad a diario para ejercer esta actividad y las que viven aquí.
En cuanto al primer colectivo, Aznar indicó que se trata de mujeres que viven en los alrededores de Melilla y que ejercen la prostitución de día. Sus familias no saben que se dedican a esta actividad y por ello, están más escondidas, para evitar que algún conocido pueda reconocerlas. Suelen tener cargas familiares, desde padres mayores a hijos y cuando llega la tarde, vuelven a sus casas. Incluso se cambian de ropa cuando entrar en Melilla, con el objetivo de llamar la atención de los hombres.
Por otro lado están las mujeres que residen en la ciudad. Ellas salen a trabajar por las noches y suelen tener un gran número de problemas sociales derivados de esta actividad, como las adicciones a las drogas o el alcohol. Aznar también comentó que son más jóvenes que el otro colectivo, ya que rondan entre los 20 y 35 años y provienen de la zona más alejada de Marruecos. Entre ellas son más competitivas e incluso hay rivalidad, lo que dificulta, por ejemplo, las actividades que Melilla Acoge planifica para grupos.
En los dos casos, son mujeres que no tienen un nivel de estudios avanzado y muchas demandan cursos de alfabetización porque desconocen el castellano. Estos cursos para aprender a leer y a escribir junto con la demanda de preservativos son las dos formas que tienen en Melilla Acoge para intentar asesorarlas.
Cuando llegan a la asociación se les informa sobre los talleres que hay disponibles para ellas y se les intenta realizar un seguimiento. También se les ofrece la posibilidad de realizarse analíticas para comprobar que no tienen ninguna enfermedad de transmisión sexual. El asesoramiento jurídico y social son otras dos áreas que intervienen con estas mujeres.
La idea de Melilla Acoge es realizar un abordaje global de todas las necesidades de estas mujeres. Tanto es así, que si tienen hijos pueden demandar los talleres de refuerzo escolar para ellos. Aznar explicó que esta entidad trabaja para prevenir situaciones de riesgo en estas mujeres y atendiéndolas en todos los casos que necesiten. Desde acompañarlas al médico a ayudarlas con la documentación.
La mayoría de ellas son muy reservada y cuesta mucho que se ciña a los horarios de los talleres. También hay mucha rivalidad entre algunas, lo que dificulta las clases en grupo. Por ello, se intenta que cuando vayan a pedir preservativos u otro servicio, se les realice una entrevista y se les informe sobre las enfermedades de trasmisión sexual.
Aznar indicó que muchas de ellas desean salir de este mundo y ven la prostitución como algo temporal a corto plazo. Aseguró que ellas deseaban mejorar su calidad de vida y por ello emigraron y que la prostitución no es aquello que deseaban. También indicó que muchas de ellas desean encontrar a un hombre que pase a ser su pareja estable y que les ayude a cambiar sus vidas.
Melilla Acoge trabaja en el empoderamiento de estas mujeres, es decir, en que consigan aquello que desean, tal como apuntó Aznar. Ahora están esperando a que se les conceda una subvención para poder continuar realizando las analíticas de enfermedades sexuales, una actividad que han tenido que interrumpir por falta de financiación.
Talleres para los sentimientos
Verónica Aznar explicó que hace un mes han constituido una comisión para el seguimiento de la trata de personas. A través de este grupo desean intervenir sobre las mujeres que se dedican a la prostitución para detectar casos de redes que las estén explotando. El objetivo será elaborar actividades y talleres que permitan a estas mujeres mostrar sus sentimientos y liberar las emociones que tienen guardadas y que no manifiestan en las entrevistas personas o en las acciones de grupo porque son personas muy cerradas.
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