El Centro Penitenciario de Melilla ha informado de que un 65% de su población reclusa ha seguido activamente el mes sagrado del Ramadán, una cifra significativa que refleja tanto el arraigo religioso entre los internos musulmanes como la implicación institucional para facilitar el ejercicio libre de culto en el entorno penitenciario.
Según una nota remitida por la dirección del centro, este seguimiento ha sido posible gracias a la colaboración activa de la Comisión Islámica de Melilla y a las visitas diarias del imán responsable de la asistencia religiosa. Su labor ha sido fundamental para ofrecer acompañamiento espiritual a los internos, mediante oraciones, orientación y apoyo emocional a lo largo de las jornadas de ayuno.
El Ramadán, que ha concluido este lunes con la celebración del Aid El Fitr, ha sido vivido intensamente dentro de la prisión melillense. Las autoridades penitenciarias han destacado el impacto positivo que estas actividades tienen en los internos, subrayando que no solo contribuyen a fortalecer la fe individual, sino también a crear un ambiente de comunidad, respeto y cohesión entre los reclusos.
La dirección del centro ha subrayado que este tipo de iniciativas fomentan un “sentido de pertenencia” y ayudan a que los internos enfrenten la privación de libertad “con esperanza y resiliencia”. En este sentido, la práctica religiosa es valorada como una herramienta que puede contribuir a la estabilidad emocional de los internos, así como a su proceso de reinserción social.
Además del acompañamiento espiritual, el centro ha organizado un menú especial para los internos con motivo del Aid El Fitr, la pascua que marca el final del mes sagrado. Esta celebración ha sido descrita como un momento de alegría y unión dentro del entorno penitenciario, después de un mes de ayuno, reflexión y recogimiento personal.
En Melilla, donde una parte importante de la población es de confesión musulmana, es habitual que muchos de los internos sigan activamente los preceptos del islam, siendo el Ramadán una de las celebraciones más relevantes. La prisión melillense refleja, en este sentido, la diversidad religiosa de la ciudad, y se adapta cada año a este periodo con medidas específicas de organización y respeto a los horarios litúrgicos.
A nivel estatal, la Administración Penitenciaria reconoce el derecho de los internos a practicar su religión, tal como contempla la Ley Orgánica General Penitenciaria y el Reglamento Penitenciario. En el caso de los internos musulmanes, esto incluye la posibilidad de recibir visitas de imanes acreditados, realizar oraciones diarias, y seguir el ayuno durante el Ramadán, con los ajustes logísticos necesarios en los horarios de comidas.
En varias cárceles del país, especialmente en aquellas con una población musulmana relevante como las de Melilla, Ceuta o Algeciras, se facilita el cumplimiento del Ramadán a través de la coordinación con entidades religiosas y la colaboración con organizaciones islámicas oficiales. Este modelo de cooperación permite dar respuesta a las necesidades espirituales de los internos, sin interferir en el funcionamiento general de los centros.
La experiencia en Melilla este año destaca por el elevado nivel de seguimiento y por la valoración positiva que han hecho tanto los internos como el personal del centro. Desde Instituciones Penitenciarias se promueve este tipo de prácticas como parte del respeto a los derechos fundamentales, entre ellos la libertad religiosa, también en el ámbito penitenciario.
Más allá de los números, la vivencia del Ramadán en prisión adquiere una dimensión profundamente humana. Para muchos reclusos, representa una oportunidad de introspección, de conexión con su fe y de reconciliación personal. En un entorno marcado por la rutina, la tensión y el aislamiento, este mes ofrece un espacio para la esperanza y la transformación.
Con la llegada del Aid El Fitr, el centro ha querido felicitar a los internos que han participado en esta celebración, reiterando su compromiso con una convivencia basada en el respeto a la diversidad religiosa y cultural. La dirección ha agradecido también a la Comisión Islámica su dedicación y al imán su presencia constante, valorando especialmente el clima de armonía generado durante este periodo.
La experiencia de este Ramadán en el Centro Penitenciario de Melilla se consolida así como un ejemplo de cómo el ejercicio libre de culto puede integrarse en el ámbito penitenciario de forma constructiva, respetuosa y beneficiosa para la convivencia interna y el desarrollo personal de los reclusos.