La primera plantilla de la UD Melilla, representante local en el grupo IV de la Segunda RFEF, ya se encuentra disfrutando del habitual parón navideño. Tras una primera mitad de temporada marcada por los malos resultados, el conjunto azulino ha iniciado un merecido descanso con el objetivo de recargar energías antes de afrontar un inicio de año determinante para su futuro en la categoría.
El equipo dirigido por Javi Motos ha sido citado para regresar al trabajo el próximo viernes 29 de diciembre, en horario de tarde, en el estadio municipal Álvarez Claro, donde comenzará la preparación del que será su primer compromiso oficial del nuevo año: una auténtica final ante el Linares Deportivo, prevista para el sábado 4 de enero a las 12:00 horas.
Este encuentro, que se disputará a domicilio, ha sido calificado como vital para las aspiraciones de ambos conjuntos. La UD Melilla ocupa actualmente una de las plazas de descenso directo, mientras que el Linares Deportivo se sitúa justo en la zona de permanencia, marcando la línea que separa la salvación del descenso. Por tanto, el resultado del choque puede marcar un punto de inflexión en la lucha por salir del fondo de la clasificación. Los melillenses han cerrado 2025 con sensaciones encontradas tras el empate sin goles ante el Recreativo de Huelva, un resultado que dejó buen sabor competitivo pero que no fue suficiente en términos clasificatorios. Pese a mostrar una imagen de equipo sólido y mejorado, la necesidad de sumar victorias es urgente para no descolgarse de los puestos de salvación.
Este breve parón navideño llega en un momento clave. Tras una intensa primera vuelta, los días de descanso permitirán a los jugadores desconectar de la presión competitiva y afrontar con otra mentalidad el exigente tramo final de la temporada. Para el cuerpo técnico, será también una oportunidad para evaluar lo conseguido hasta ahora y trabajar aspectos claves desde el punto de vista físico, táctico y anímico. Desde el vestuario se mantiene la confianza en que aún queda margen suficiente para revertir la situación.
Quedan muchas jornadas por delante y la distancia con la permanencia, si bien preocupante, no es insalvable. Por ello, el primer partido de 2026 se presenta como una oportunidad inmejorable para dar un golpe sobre la mesa y comenzar el año con esperanza. El mensaje es claro: el partido ante el Linares Deportivo es una final anticipada. Una victoria permitiría a la UD Melilla acercarse a los puestos de salvación y reforzar el ánimo de una plantilla que ha vivido una temporada difícil, pero que ha mostrado carácter en sus últimas actuaciones.
El equipo volverá a vestirse de corto el próximo 29 de diciembre y tendrá apenas cinco días de trabajo colectivo antes de su regreso a la competición oficial. Por ello, se espera una vuelta con máxima intensidad desde la primera sesión. Cada entrenamiento será clave para afinar detalles, recuperar ritmo y preparar un encuentro que puede marcar el rumbo de lo que resta de curso.
La UD Melilla necesita sumar de tres en tres y empezar el nuevo año con un cambio de dinámica. A partir del 4 de enero, cada punto contará. La permanencia está en juego y los azulinos lo saben. Ahora, el equipo tiene la oportunidad de resetear, mirar hacia adelante y afrontar 2026 con otra cara.
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